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Las donaciones de sangre en Cantabria crecieron en 2018 tras siete años de descenso

Imagen de archivo de dos donantes por aféresis, modalidad por la que se obtiene plasma y plaquetas. /Roberto Ruiz
Imagen de archivo de dos donantes por aféresis, modalidad por la que se obtiene plasma y plaquetas. / Roberto Ruiz

Cantabria cerró el año con casi 2.500 nuevos donantes, se incrementó el número de jóvenes y se volvió a lograr el autoabastecimiento en los hospitales de la región

Álvaro Machín
ÁLVARO MACHÍNSantander

Para cubrir las necesidades «habituales» –que, a día de hoy, están cubiertas– se requieren «noventa o cien donaciones diarias». Lo explicó José Luis Arroyo, el director del Banco de Sangre. La cifra sirve para hacerse una idea del volumen. De la cantidad necesaria. Y las cuentas salieron en 2018. Hubo 22.436 donaciones en Cantabria. Si uno divide entre días laborables, la media encaja en el baremo. Y ahí está la principal conclusión. «Un año más –dijo la consejera de Sanidad, María Luisa Real–, se ha conseguido la autosuficiencia de componentes sanguíneos para la transfusión en Cantabria». O sea, que con lo que donaron los cántabros se han podido cubrir todas las necesidades de los hospitales de la región, tanto públicos como privados. Pero, además, el pasado año dejó un buen sabor de boca por varios motivos. Se rompió una ligera tendencia a la baja que se acumulaba tras los siete últimos balances. El número total fue un 2,86% más alto que en 2017. Y, lo que es más importante: a la lista de los que dan el paso de poner su brazo se sumaron 2.497 personas. Casi 2.500 nuevos donantes.