La odisea matutina de miembros del equipo de Revilla para llegar a la reunión con Pedro Sánchez

Los pasajeros, sentados la segunda vez que subieron al avión esperando el despegue./E. M.
Los pasajeros, sentados la segunda vez que subieron al avión esperando el despegue. / E. M.

El avión de las 07.30, en el que también viajaba Íñigo de la Serna, se averió y el pasaje tuvo que bajarse. In extremis, a las 08.45 les anuncian que ya está arreglado y pueden subir. La reunión de los presidentes es a las 11.30

Mariña Álvarez
MARIÑA ÁLVAREZSantander

El primer vuelo de la mañana en el aeropuerto Seve Ballesteros con destino a Madrid, con salida prevista a las 07.30 horas, se ha 'cancelado' por una avería cuando los pasajeros ya estaban en sus asientos. Han tenido que bajarse del avión, de la compañía Air Nostrum, media hora después de estar sentados esperando al despegue. Era un vuelo importante para algunos de sus viajeros. Dentro iban dos miembros del equipo del presidente del Ejecutivo cántabro, Miguel Ángel Revilla, que a las 11.30 horas se reúne con el presidente del Gobierno de España, Pedro Sánchez. Son su jefe de gabinete, Guillermo Blanco, y la directora de comunicación, Mercedes Larumbe. Además de ellos, en el mismo avión va el exministro de Fomento, Íñigo de la Serna, y Manuel Díaz, exdirector del Instituto Cántabro de Finanzas, actual asesor del secretario de Estado de Fomento, Pedro Saura, para asuntos relacionados con las empresa públicas. Díaz tiene una reunión en Adif. Suerte que Revilla, previsor, ya viajó ayer a Madrid para preparar su reunión (con la lista de peticiones de sobra conocidas) con tiempo.

«Llevábamos dentro del avión 35 minutos sin saber nada, y luego nos explicaron que había una avería y que lo estaban intentando arreglar, que estaban pendientes de una llamada... Más tarde nos dicen que nada, que hasta que llegaran los ingenieros no se podía hacer nada», explica Enrique Munárriz, enviado especial de El Diario Montañés a la reunión de los presidentes que también se encontraba entre el pasaje.

Los pasajeros afectados acudieron corriendo a los mostradores de Iberia para intentar recolocarse en el siguiente, a las 08.30. Negativo. Va lleno.

Los pasajeros hicieron cola en los mostradores de Iberia para gestionar una recolocación en otros vuelos, antes de saber que la avería de su avión iba a solucionarse.
Los pasajeros hicieron cola en los mostradores de Iberia para gestionar una recolocación en otros vuelos, antes de saber que la avería de su avión iba a solucionarse. / E. Munárriz

Mientras los viajeros miran las salidas previstas y calculan tiempos, se les anuncia una solución a las 08.45: «Que ya lo han arreglado, que volvemos a embarcar», cuenta Munárriz. Fueron obligados a pasar otra vez por el control, «como locos», y para no retrasar más el vuelo decidieron ir a pie, corriendo por la pista bajo la lluvia, y no coger el autobús. Entre este grupo vuelven a aparecer Guillermo Blanco, Mercedes Larumbe, Manuel Díaz e Íñigo de la Serna, que han decidido volver a subir a ese avión.

Ya dentro, hay pasajeros que se quejan amargamente y dicen que pedirán justificantes porque no llegan a tiempo a sus puestos de trabajo. Muchos están retrasando sus reuniones. Son ya las 09.00. «Ya llevamos hora y media de retraso», cuenta el compañero de El Diario Montañés.

A este problema se suma otro: hoy hay huelga de taxis. ¿Cómo llegar del aeropuerto Madrid-Barajas-Adolfo Suárez hasta Moncloa con tan poco margen? Al parecer, hay un vehículo dispuesto para recoger a las personas que tienen que llegar a la reunión con Pedro Sánchez. Los demás, a no ser que vayan a buscarlos, tendrán que arreglárselas con el transporte público.

09.12. El avión al fin inicia el despegue con una hora y cuarenta y cinco minutos de retraso. Aena confirma a este periódico que se trató de una «avería menor» y que no hubo cancelación, sino «un retraso de cien minutos», que así se cuentan los tiempos cuando se habla de vuelos.

10.15. El avión aterriza en el Madrid-Barajas-Adolfo Suárez.

11.27. La comitiva entra en Moncloa con puntualidad alemana. Todavía les sobran tres minutos.

E. M.

Los periodistas aguardan a las puertas del palacio presidencial.

E. M.

11.30. Enrique Munárriz ha llegado a tiempo para captar la foto de Revilla -que llegó al palacio en el pequeño coche eléctrico de un amigo porque no había taxi- entrando en La Moncloa con Sánchez, que le ha recibido puntual en la escalinata de acceso a la sala del consejo de ministros. A diferencia de lo que realizó con otros presidentes autonómicos en reuniones anteriores, Sánchez ha bajado los escalones, le saludó afectuosamente con un «¿Qué tal, Miguel Ángel?» y se han fundido en un abrazo.

Revilla ha regalado al presidente del Gobierno dos latas de anchoas, el libro 'Monte Castillo: la montaña sagrada' y el suyo propio 'Sin censura' -con un capítulo dedicado a Pedro Sánchez-, obsequios que llevaba en una bolsa de 'Cantabria Infinita'.

EFE