La odisea de 150 pasajeros de Ryanair para volar de Santander a Escocia

Un avión de Ryanair en el aeropuerto de Bilbao./
Un avión de Ryanair en el aeropuerto de Bilbao.

La compañía les llevó en bus a Bilbao para coger el avión, desviado a Loiu por el viento; el aeropuerto estaba cerrado, les devolvió a Cantabria a dormir y al día siguiente les trasladó de nuevo al aeródromo vasco

Josu García
JOSU GARCÍA

Unos 150 pasajeros que se dirigían a Edimburgo desde Santander vivieron en la madrugada del pasado jueves una situación insólita que difícilmente olvidarán. Ante la imposibilidad de volar desde la capital cántabra, la compañía de bajo coste Ryanair les llevó en autobús hasta el aeropuerto de Bilbao -Loiu-, donde supuestamente iban a coger un avión de la aerolínea irlandesa con rumbo a Escocia. Sin embargo, una vez en el aeródromo vizcaíno, no pudieron embarcar ya que se encontraba cerrado. Era demasiado tarde. Para sorpresa y enfado del pasaje, la firma 'low-cost' les llevó de nuevo de vuelta a Cantabria con el objetivo de pernoctar en un hotel y regresar unas pocas horas después a Bilbao, desde donde, ya a la una de la tarde del día siguiente, lograron poner rumbo a Reino Unido.

La historia del despropósito del vuelo FR7616 arranca en la noche del pasado miércoles, cuando la aeronave (un Boeing 737-800) que iba a aterrizar en Santander para recoger a los pasajeros y llevarlos a Edimburgo se ve obligada a desviarse a Loiu por las fuertes rachas de viento registradas en el aeropuerto Severiano Ballesteros. Inmediatamente se movilizan tres autocares para trasladar a los clientes a tierras vizcaínas y que pudieran seguir el viaje con relativa normalidad.

«En principio, dentro de la faena que suponía moverse a Bilbao, todo iba bien porque la operación alternativa se montó con cierta agilidad», cuenta Javier Aracil, un joven cántabro que sufrió «esta particular odisea». El avión tenía que partir a las 21.30 desde Santander, pero con lo sucedido, los 150 afectados no pudieron llegar a Loiu hasta pasados unos minutos de la medianoche.

Para su sorpresa, cuando se bajaron del autocar, una empleada de Aena les recibió y les advirtió de que ya no podían volar. El aeropuerto cierra a las 23.30 horas si no se activa el horario extendido a petición de alguna aerolínea. «Lo que nos dijo esa mujer es que estaba todo listo para salir pero que no había personal de la Policía Nacional, que tienen la obligación de controlar el pasaporte al estar el Reino Unido fuera del tratado de Schengen», relata Antonio Álvarez, otro de los pasajeros, en una versión que difiere de la oficial.

Fuentes aeroportuarias aseguran no tener conocimiento de esto y explican que el horario extendido se pone en marcha habitualmente para operaciones programadas con anterioridad. En realidad, la estancia del avión de Ryanair era algo absolutamente excepcional. Este periódico ha pedido a Ryanair que aclare lo sucedido, pero la firma irlandesa aún no ha ofrecido una respuesta.

El enfado de los afectados es mayúsculo. «Nos hicieron volver a Santander por carretera. Y tuvimos suerte porque en un momento nos pensamos que nos íbamos a quedar a dormir en el suelo en Loiu», asegura Álvarez. «La empleada de Aena nos dijo que, si no teníamos alternativa, podíamos pasar la noche en el aeropuerto, que no iban a apagar las luces y que dejarían la corriente de algunos enchufes dada para que pudiéramos cargar los móviles», apunta Aracil.

Por fortuna, Ryanair les devolvió a Santander donde durmieron en un hotel para regresar a la mañana siguiente a Loiu, donde ya consiguieron coger el vuelo y seguir a destino, con un retraso de 15 horas. «Todo ha sido penoso y, sobre todo, ridículo. Hemos hecho dos horas y media de autobús en balde. Ir a Loiu para volver para atrás y luego otra vez hacia adelante». Lo que se preguntan los pasajeros es «quién tuvo la brillante idea de desplazarnos en autobús a Bilbao si sabían o no tenían confirmado que pudiéramos volar». La aerolínea se ha excusado vía Twitter y ha instado a los pasajeros a presentar una reclamación.