El plástico amenaza los ríos cántabros

Un arroyo contaminado por diferentes desechos de plástico. ::/Javier López Orruela
Un arroyo contaminado por diferentes desechos de plástico. :: / Javier López Orruela

Una cuarta parte de los residuos localizados en las aguas fluviales de la región son desechos de este material

Javier Gangoiti
JAVIER GANGOITISantander

La contaminación es un peligro del que todo el mundo está al tanto. Sin embargo, la naturaleza continua pagando la falta de reacción de la sociedad. Su última víctima: los ríos de Cantabria. Esta vez es el plástico el que monopoliza una parte muy importante de los desechos que se acumulan en las aguas fluviales de la Comunidad. Hasta una cuarta parte de los residuos localizados en diez años, un 23%, son restos de este material no renovable. Otra cuarta parte corresponde a más de un 13% de desechos de madera y un 12% de envases metálicos. Los efectos evidencian, una vez más, la enésima llamada de auxilio por parte del entorno.

Los resultados los reveló ayer Ignacio Cloux, el coordinador y miembro de Red Cambrera, la plataforma que ha liderado el Proyecto Ríos -la iniciativa de voluntariado ambiental para sensibilizar sobre el estado de los ecosistemas fluviales cántabros- en sus diez años de andadura, con la colaboración del Gobierno de Cantabria a través del Centro de Investigación del Medio Ambiente (CIMA). El diagnóstico ecológico de los ríos arroja unos resultados agridulces. De los 280 tramos estudiados, 139 han recibido una valoración buena o muy buena; 129 han sufrido alteraciones importantes y, por último, la situación de doce de ellos ha sido evaluada como mala o degradada. «El principal problema es la abundancia de residuos», resumió el coordinador de Red Cambrera, acompañado del director del CIMA, Jesús García, y la vicepresidenta y consejera de Medio Ambiente, Eva Díaz Tezanos.

APUESTA AMBIENTAL

23%
de los residuos hallados en los ríos de Cantabria corresponde a plásticos.
129
de los 280 tramos fluviales analizados han sufrido alteraciones importantes.
2.400
personas han participado en la inspección de ríos y otras actividades.
500
voluntarios de media cada año han ayudado en el análisis de distintos tramos.

Por el momento, el programa no dispone de datos más precisos sobre las posibles localidades o ríos más perjudicados por este problema, de modo que no existe una clasificación concreta al respecto del mapa fluvial de la Comunidad.

Se pueden extraer, eso sí, otras conclusiones. Y es que existen unas víctimas que viven el drama de la contaminación en primera persona: los animales. Tal y como recoge el proyecto en relación a la fauna protegida, la nutria y el martín pescador son dos de los moradores más habituales en estos ecosistemas. Pero el Proyecto Ríos también recoge la presencia de fauna y flora invasora, el segundo problema que destacó Cloux en la exposición de los resultados: «Se repiten en casi todos los ríos de la región». El responsable de la organización medioambiental señaló diferentes especies, tanto vegetales como animales, en esta lista de vecinos menos deseados en el entorno: los cangrejos rojos, la falsa acacia, el eucalipto, el bambú japonés o el popular plumero.

Para extraer los resultados, el Proyecto Ríos ha inspeccionado más de 140 kilómetros de caudal cada año, con la participación de más de un centenar de entidades, empresas, administraciones y más de una treintena de centros educativos de la región.

Proyecto pionero

El programa de voluntariado medioambiental más veterano de la Comunidad, el Proyecto Ríos, basa su trabajo en una máxima fundamental: cuidar del ecosistema entre todos. La iniciativa, que ayer cumplió diez años de actividad, se propone desde su fundación «estimular el compromiso de los ciudadanos con la calidad y el estado de las aguas fluviales», tal y como señaló ayer la vicepresidenta del Gobierno cántabro y consejera de Medio Ambiente, Eva Díaz Tezanos. La número dos del Gobierno regional puso en valor la implicación popular que ha suscitado el plan que, desde su puesta en marcha en 2008, se ha convertido en un «modelo reconocido de participación activa y un ejemplo de cómo integrar a la sociedad en la gestión de los recursos ambientales».

«Intervención efectiva y divulgación como motor de la sensibilización». En sus diez años de vida, las inspecciones de ríos y actividades complementarias organizadas por el Proyecto Ríos han aglutinado a más de 2.400 personas, con una participación media de 500 voluntarios cada año. Basándose en estas labores, el programa elabora un informe anual sobre el estado de los ríos. Asimismo, se han puesto en marcha cuatro proyectos de adopción y custodia fluvial en las cuencas del Saja-Besaya, Ebro, Cabo y Camesa. El programa ha realizado, además, cerca de 300 actividades relacionadas con la formación y la intervención al servicio de los ríos y sus riberas. Para conmemorar esta primera década de trabajos, el próximo viernes tendrá lugar un encuentro con los participantes en el CIMA, en Torrelavega.

 

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