«Si no hay regulación, esto será la jungla»

Manu Andoni Ruiz, apoyado en su taxi en la avenida de Parayas. :: javier cotera/
Manu Andoni Ruiz, apoyado en su taxi en la avenida de Parayas. :: javier cotera

Recién salidos de una huelga, los taxistas insisten en que Cantabria es donde el ratio de vehículos de alquiler con conductor (VTC) es «el más elevado» de España

Álvaro Machín
ÁLVARO MACHÍNSantander

Cabeza visible de los taxistas en la región, Manu Andoni Ruiz (Santander, 1975), preside la Federación Cántabra de un sector protagonista de la actualidad tras la huelga de hace unos días.

-Para muchos, la imagen de los taxistas no ha salido precisamente bien parada con la huelga.

-Desde luego. Pero no por lo que haya sucedido en Cantabria. Será por lo que se vio a través de los medios, en esas imágenes de Barcelona que han dado en todos los telediarios, en los que unos supuestos taxistas -que tampoco sé si eran o no taxistas- destrozaban un coche con una familia dentro. Pero aquí hemos intentado no hacer ningún tipo de manifestación, más allá de dos marchas lentas.

-¿Y no cree que lo que queda, al final, es eso?

-Puede ser, pero también es cierto que se magnifica porque fue un hecho aislado teniendo en cuenta que se han movilizado los taxistas de casi todas las ciudades. Al final, se magnifica un hecho, que sí que es grave, pero puntual, y es lo que más se hace visible de toda la huelga.

-En Cantabria no operan plataformas como Uber o Cabify. ¿Qué piden exactamente aquí?

-Uber o Cabify no operan, porque no dejan de ser aplicaciones a través de las que los usuarios solicitan los vehículos. Y los vehículos son las VTC (vehículo de tranporte con chófer o de alquiler con conductor), que sí que las hay en Cantabria, aunque no tengan modo de contactar con ellas mediante estas aplicaciones. Cantabria es, de hecho, la comunidad con un ratio más elevado. Hay una VTC por cada tres taxis cuando la ley dice que tiene que haber uno por cada treinta. Existen ahora mismo 165 VTC. O sea, que existir, existen. Lo que queremos es que se regulen para volver al equilibrio previo que existía y que marca la ley.

-¿Y los usuarios identifican esos vehículos? Ponga ejemplos.

-En Cantabria hay cuarenta empresas de VTC que trabajan para segmentos concretos de mercado. Para empresas y el traslado de su personal o de los ejecutivos, para hoteles, bodas, traslados de pacientes de mutuas de accidente, asistencia en carretera... Esa es la diferencia entre la VTC y el taxi. Que el taxi es un servicio inmediato con el que contactas vía telefónica, en una parada o parándole en la calle y la VTC siempre fue un servicio de contratación previa. En Cantabria sigue siendo así porque no existe ese modo de contactar con ellos de manera inmediata. Lo que pretendemos es que, si llegan esas aplicaciones, que las VTC estén reguladas. Porque el problema es que se ha superado el número de las que tiene que haber. Se ha roto el equilibrio. Eso aquí, porque en otros sitios hacen lo mismo que los taxis y ya tienen hasta picaresca para ir por la ciudad esperando a que les paren (van con las luces antiniebla puestas y eso se asimila a la luz verde).

-¿Puede traducir esa proliferación de VTC en euros de menos para los bolsillos de los taxistas?

-No sabría. Pero sí podemos cuantificar, por ejemplo, los concursos a los que nos presentamos de todo tipo. Vemos que una parte importante se los llevan porque ofertan unos precios mucho más bajos y, en algún caso, hasta antieconómicos. Además, es difícil cuantificar porque no hay ningún control. En teoría, cada vez que hacen un servicio, deben llevar una hoja de ruta en la que especifiquen el servicio para el que están contratados. Pero al final eso no acaba reflejado en ningún lado. No hay un registro, algo que también pedimos. Un registro telemático para ver qué servicios hacen y que no haga falta a la inspección parar al vehículo para verlo. Y para comprobar que, por ejemplo, realizan el 80% de los servicios en Cantabria, que por ley debe ser así.

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-¿Y querer regular esto -como les dicen a menudo- no es querer poner puertas al campo?

-Es que es lo que marca la ley. Que tiene que existir una por cada treinta. Si no, al final, estará sobresaturado el mercado. Acabarán desaparaciendo unos u otros. Si se conceden licencias indiscriminadamente... Es que tiene que haber una regulación de las administraciones de alguna manera. A ver si vamos a acabar como en algunos países, que pones un cartel en el parabrisas y haces de taxi. Si no se regula, esto será la jungla.

-Andan ustedes en todas. ¿Por qué recurren el concurso del transporte sanitario?

-Porque se saca conjuntamente tanto el transporte urgente como el no urgente, al que entendemos que podemos optar en condiciones mejores que las que prestan las ambulancias. Económicamente y técnicamente.

-Pero hasta ahora en ningún ámbito les dan la razón.

-Hasta ahora. Está recurrido ante el Tribunal Supremo y veremos qué sucede. Muestra de que podemos optar es que hemos ganado el concurso de Mutua Fremap.

-También andan a la gresca con el transporte escolar.

-Sí, porque consideramos que hay un trato de favor a las empresas de autobuses porque se les posibilita presentarse a rutas de pocos alumnos por el número de plazas y en cambio al taxi se le niega la posibilidad de optar con más de un vehículo a una ruta con más de ocho alumnos. Y eso es clave para la supervivencia del taxi rural.

-Del MetroTUS en Santander, ¿qué balance hacen los taxistas?

-En lo referente al carril reservado, positivo. Agiliza la circulación para los taxistas y es un beneficio económico para los usuarios. Lo que sí seguimos reclamando es que los taxis de fuera de Santander puedan circular. Tenemos la esperanza de conseguirlo por la vía del diálogo. Si no es posible, no nos quedará más remedio que acudir a la vía judicial.

-¿Qué fue de las multas que les pusieron el primer día?

-Se presentaron alegaciones y se acabaron archivando.

-¿Es caro coger un taxi aquí?

-Santander es la número 44 o 45 de las 52 ciudades estudiadas por Facua.

-Ir al aeropuerto desde el centro a muchos les parece carísimo.

-Hemos puesto en funcionamiento el taxi compartido para que la gente sepa que no es caro si el taxi se utiliza con inteligencia.

-Pero eso es reconocer que es caro.

-No es que sea caro. El suplemento es para compensar el tiempo de espera en el aeropuerto. Si no, no sería rentable. Hay que buscar el equilibrio entre la rentabilidad y que no sea algo excesivamente caro para el usuario. A nosotros tampoco nos interesa una tarifa demasiado alta. Bajaría el uso.

-¿Y algo de autocrítica? ¿En qué debe mejorar el servicio que dan?

-En mucho. En atención al cliente, en la buena presencia del taxista y del vehículo...

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