«La paz se terminó con el diagnóstico»

Salustiano Hidalgo, diagnosticado en 2013 de deterioro cognitivo, agarra la mano de su mujer en el porche de su casa. /R. Ruiz
Salustiano Hidalgo, diagnosticado en 2013 de deterioro cognitivo, agarra la mano de su mujer en el porche de su casa. / R. Ruiz

La impotencia de las familias se sustituye, con el tiempo, por resignación: «Ya no volverá a ser el que era», señala Maribel Magaldi sobre su marido

ÁNGELA CASADO

Empezó a ser consciente de que cometía algunos errores nada habituales en él. Tampoco era capaz de leer el periódico sin equivocarse de renglón. Un día, conduciendo, entró en una rotonda al revés. Por suerte, no había tráfico. En ese momento supo que algo no iba bien y comunicó a su familia que iba a ir al médico. Salustiano Hidalgo -Nano, para sus allegados- fue el primero en darse cuenta de que sus fallos, cada vez más recurrentes, podían corresponder con un deterioro cognitivo. «La paz se terminó con el diagnóstico», recuerda su mujer, Maribel Magaldi. Después de un año y medio de pruebas, la noticia llegó en 2013. La cabeza de Nano iba a peor y también su movilidad. Maribel estaba recibiendo quimioterapia en aquella fecha. Parecía que, después de superar un cáncer, no era posible recibir otro golpe.

Hoy es el Día Mundial del Alzheimer. Aunque no hay datos oficiales de España, esta enfermedad ya es la tercera causa de muerte en Reino Unido. El neurólogo de Valdecilla Pascual Sánchez-Juan asegura que no dista de la realidad nacional. También es la dolencia que más gasto y dependencia genera, por delante de los problemas cardiacos y el cáncer. «Las cifras de personas con demencia no dejan de aumentar», se lamenta. El incremento de la esperanza de vida va de la mano del deterioro cognitivo.

EN CIFRAS

700.000 personas es el número aproximado de personas en España que sufren alzhéimer
Es la enfermedad que más gasto y dependencia supone, por delante del cáncer.
5% de las personas de más de 65 años sufren alzhéimer
Un porcentaje que se duplica cada cinco años hasta afectar a un gran número de mayores de 90.

El hospital cántabro inició en agosto un estudio puntero que tiene por objetivo prevenir la enfermedad antes de que se manifieste. La participación de voluntarios mayores de 55 años es fundamental. Desde aquellos con un cerebro completamente sano, pasando por otros con pequeños problemas de memoria hasta la demencia incipiente. Con todo el abanico y cientos de pruebas, Sánchez-Juan y el resto de profesionales determinarán cómo se comporta la cabeza y en qué momento comienzan a surgir deterioros antes de que se manifiesten. «El alzhéimer no aparece de la noche a la mañana, pueden pasar décadas antes de que se manifiesten los primeros síntomas». El proyecto tendrá una duración de tres años, aunque de momento cuentan con financiación para el primero. «Es un ensayo a largo plazo que requiere muchos voluntarios para conseguir resultados concluyentes», declara Sánchez-Juan.

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Maribel ya no se siente triste, sólo le queda la resignación. Hace años aceptó que la persona con la que compartía su vida ya no volvería. «Tardamos en hacernos a la idea, pero ya sabemos que Nano no va a mejorar», expresa. A sus hijos les costó asimilarlo. Sus horarios de trabajo y la distancia -una de ellas reside en Madrid- les impiden pasar todo el tiempo que les gustaría con sus padres. Cuando están los cuatro, se reúnen y no necesitan ayuda extra pero, entre semana, Maribel tiene que hacer frente a muchas tareas que nunca pensó que le llegarían en la vejez. «Ya no soy su mujer, tampoco su madre. Soy un reloj que se despierta cada día a la misma hora para levantar y arreglar a mi marido. No sabes la rabia que me da tener, a estas alturas de la vida, una obligación así». Pero ella también es mayor y le resulta imposible incorporar y duchar a Nano, por lo que cuenta con una cuidadora que le ayuda por las mañanas y por las noches. Desde las 10.30 horas hasta las 18.30, Nano está en un centro de día mientras Maribel realiza los recados y las tareas. «Al principio no quise llevarlo, pero no puedo desatenderlo ni un momento y es complicado», afirma la mujer.

25 aniversario de la asociación cántabra de familiares de enfermos

La Asociación de Familiares de Enfermos de Alzhéimer de Cantabria desarrolla varias actividades relacionadas con la celebración. Durante la mañana de hoy, habrá mesas informativas en distintos puntos de Santander. A las 12.00 horas, en el Palacio de la Magdalena, ofrecerá una charla el neurólogo de la Fundación CITA Alzhéimer Pablo Martínez-Lague. A continuación tendrá lugar la actuación del tenor Juan Carlos Gago. Durante la próxima semana también se desarrollarán ponencias, fiestas en centros de día psicogeriátricos, sorteos y concursos de pintura.

En Valdecilla, los especialistas se centran en el diagnóstico precoz. Los fármacos que existen actualmente no curan, «pero alivian mucho la carga de la enfermedad», asegura Sánchez-Juan. Su nuevo estudio, espera, podrá ser la llave para encontrar un medicamento que frene al alzhéimer (los voluntarios que quieran participar pueden contactar en el teléfono 677984771, de 12.00 a 14.30 horas, en el email deterioro.cognitivo@humv.es o a través de Facebook). Aunque no hay cifras oficiales sobre las personas que padecen alzhéimer en Cantabria, Sánchez-Juan explica que un 5% de las personas a partir de 65 años lo desarrollan. «Cifra que se va duplicando cada cinco años. Si vas sumando, una persona de 90 años tiene una probabilidad enorme de sufrir demencia». En España, se estima que en torno a 700.000.

A toda la familia

El alzhéimer es una enfermedad que afecta a toda la familia, no sólo al paciente. «Tienen pocos recursos y muchísimas necesidades que no están cubiertas», lamenta Sánchez-Juan. Maribel lo vive en primera persona. En los últimos cinco años, el deterioro de su marido lo ha postrado en una silla de ruedas. Ya no habla, aunque su familia sabe que todavía los reconoce. «Lo veo en su mirada, sigue ahí», asegura Maribel. La resignación nunca desplaza al cariño de los seres queridos.

 

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