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«Ya he visto el mundo por fuera, ahora que no puedo caminar me toca navegar por dentro»

Vital Alsar, esta semana, en sus balsas expuestas en el recinto de La Magdalena. :: roberto ruiz/Roberto Ruiz
Vital Alsar, esta semana, en sus balsas expuestas en el recinto de La Magdalena. :: roberto ruiz / Roberto Ruiz

«La muerte no existe, es un invento del ego», dice el marinero cántabro Vital Alsar, que lleva cuatro años centrado en la escritura: tres libros suyos sobre la Marigalante, el Zamná y la ruta por el Amazonas aguardan para ver la luz

Marta San Miguel
MARTA SAN MIGUELSantander

«Cuídame estas balsas, las tienen que ver tus nietos». Vital Alsar (Santander, 1933) baja la cuesta del recinto de La Magdalena agarrado a un andador con frenos. Mira sus tres galeones, la réplica de la balsa con la que cruzó el Océano Pacífico en 1970, donde un grupo de turistas andaluces se van turnando para hacerse fotos. Asombra pensar que un hombre que ha pasado cinco meses seguidos en una balsa pueda afirmar que no echa de menos el mar. Ahora «navego por dentro», dice, y apela a un mundo interior forjado entre huracanes, travesías por el Amazonas y olas de 15 metros para afirmar que no tiene miedo a la muerte: «La muerte no existe», dice, y muestra en el móvil una fotografía de una ola que cubre la isla de Mouro en un temporal. La hizo un práctico del Puerto y se la hicieron llegar porque la espuma que cubre el faro tiene la forma de su cara. «Es impresionante», y lo celebra con esa intensidad espiritual con la que vive a pesar de los años. «Estoy cansado, y no quería venir», confiesa, pero «los compromisos» y su hermana hicieron la fuerza necesaria para que el navegante haya vuelto estos días a Santander. Ahora cruza el mar en avión; ya no navega, si no es por dentro de sí mismo. Se queda hasta el día 10. Después, volverá a México donde reside «conquistado» desde hace 52 años.

 

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