«Ser actor implica no prejuzgar al personaje que interpretas, tienes que defenderlo»

Los actores Clara Méndez-Leite y Alberto Ammann impartieron ayer un taller de interpretación en la Filmoteca de Cantabria. /Daniel Pedriza
Los actores Clara Méndez-Leite y Alberto Ammann impartieron ayer un taller de interpretación en la Filmoteca de Cantabria. / Daniel Pedriza

Alberto Ammann, ganador de un Goya por 'Celda 211' y uno de los capos de 'Narcos', imparte un taller en Santander junto a la actriz Clara Méndez-Leite

Lola Gallardo
LOLA GALLARDOSantander

El actor Alberto Ammann y la actriz y docente Clara Méndez-Leite son compañeros y pareja desde hace ocho años. Juntos impartieron ayer un taller de interpretación en la Filmoteca de Cantabria, dentro de los actos de la Semana Internacional de Cine de Santander, una iniciativa «que ayuda a descentralizar la cultura». Ammann, ganador de un Goya por su interpretación en 'Celda 211' en donde da vida a un funcionario de prisiones que en su primer día de trabajo se ve atrapado en medio de un motín y se hace pasar por interno, también participó en la serie 'Narcos', un de las más exitosas de la cadena Netflix, donde interpretó a Pacho Herrera, un capo del Cartel de Cali.

Su pasión por la interpretación se despertó siendo muy pequeño. Iba a un colegio, en su Argentina natal, «y por la tarde teníamos plástica, música, teatro, inglés y educación física». Así nació una vocación que no se desarrollaría hasta varios años después. Fue en la adolescencia cuando pasó por delante de un teatro y un cartel en la puerta anunciaba una selección de actores. Allí comenzó una carrera profesional que le ha llevado a ganar un Goya como mejor actor revelación por intervenir en 'Celda 211' y trabajar en títulos como 'Lope', 'Tesis sobre un homicidio' o series de televisión como 'Narcos' y 'Apaches'.

Programación

Música
Concierto de Bandas Sonoras de Cine, en el Pachinko del Centro Botín (13.30 horas).
Documental
Proyección de 'La línea sombra. Alberto García Alix' y encuentro con su director Nicolás Combarro, Wawi Navarroza y el productor Miguel Ángel Delgado. Centro Botín, a las 17.00 horas.
Mesa Redonda
'La actuación como espacio creativo en el cine iberoamericano'. Centro Botín, a las 19.30 horas.
Gala de clausura
Entrega de premios. Centro Botín, a las 20.30 horas.
Proyección
'Ayotzinapa, el paso de la tortuga', con presentación online de Guillermo del Toro. Centro Botín, a las 22.00 horas.
Filmoteca
Proyección de 'Restos del viento' (12.00 horas); el documental y, a continuación la película '2001 una odisea en el espacio' (17.000 horas) y 'Posesión infernal' (22.30 horas).

Alberto Ammann (Córdoba, Argentina, 1978) ha hecho cine, teatro y televisión y si se le pregunta con qué se queda responde rápido que «con el trabajo de exploración. Cada disciplina tiene características muy particulares». Actuar fue un gran hallazgo para este joven actor que reconoce que la interpretación le ha aportado mucho conocimiento. Es un ejercicio que consiste en ponerse en los zapatos de otro». Es precisamente esta parte la que le parece más «conmovedora, interesante y útil para la vida misma». Desconoce si volvería a ser actor si vuelve a nacer, aunque espera que sí.

«Tengo la sensación de que las plataformas como Netflix se han acomodado rapidito» Alberto Ammann | Actor

Ganar un Goya en 'Celda 211' fue «una gran ayuda y una gran ilusión». Recibió mucha fuerza del premio porque «imaginé que podía ser un actor que viviera de su trabajo». Años después llegó 'Narcos', la serie de éxito de la cadena Netflix. ¿Es difícil interpretar y entender a un capo del Cartel de Cali? «Entendí unas cosas, otras no. Una cosa es entender y otra justificar. Ser actor implica no prejuzgar al personaje, tienes que defenderlo y no emitir lo que realmente piensas de esa gente».

No se decide por el personaje que más le gustó interpretar en su trayectoria, porque todos son parte del camino que le ha llevado hasta donde está hoy. «Cada personaje supone un aprendizaje», explica. Sin embargo, recuerda como un punto de inflexión en su carrera la película 'Celda 211'. «No me acabé de dar cuenta de lo que suponía hasta que comencé a rodar con Luis Tosar, Carlos Bardem y Marta Etura». De su papel en la serie de televisión 'Narcos', en la que interpreta a Pacho Herrera, uno de los capos del cártel de Cali, afirma que le llegó casi de casualidad. Este papel, un narcotraficante violento y sanguinario, le abrió las puertas del cine americano. Y sobre las plataformas tipo Netflix, reconoce que «han servido porque entraron como un competidor muy fuerte y movieron el mercado. Las cadenas generalistas tuvieron que espabilar a nivel creativo y asumir riesgos. Sin embargo, pensé que iba a ser más de lo que al final ha sido. Tengo la sensación de que se acomodaron muy rapidito».

Alberto Ammann comparece en la entrevista con su pareja desde hace ocho años, la actriz Clara Méndez-Leite, con quien ha trabajado en cortometrajes y ella ha sido su 'coach' en varios proyectos. Desde hace un año gestionan la Escuela para el Arte del Actor en el barrio madrileño de Malasaña y el Teatro de las Culturas, una pequeña sala en Lavapiés. Méndez-Leite reconoce que «siempre tuve la idea de tener una escuela para actores y Alberto siempre deseó tener una sala de exhibición». Los dos proyectos se hicieron realidad «cuando encontramos la energía necesaria». Ambos proyectos les sirven para reencontrarse con la esencia más pura de su profesión. Gratamente sorprendidos por el talento que han encontrado entre los jóvenes actores, afrontan con ilusión su segundo año.

«El teatro y el cine están muy castigados en España, no hay cultura teatral» Clara Méndez-Leite | Actriz y docente

¿El actor nace o se hace? Ammann no duda en responder que puede nacer con un don especial, pero «el actor se hace». «Tener asignaturas en la infancia que alimenten la creatividad ayudan a cualquier disciplina artística y a la interpretación», añade. «Si tienes un don, pero no lo trabajas, se puede resentir tu función como actor». Méndez-Leite considera que un actor debe reunir una serie de cualidades entre las que cita «libertad de riesgo y capacidad de disfrute, placer y juego».

Antes de cerrar la entrevista hablan de la cultura y la falta de apoyo del Gobierno. Ellos han puesto en marcha dos proyectos sin ayudas. Y es que Méndez-Leite reconoce que «el teatro y el cine están bastante castigados, no hay cultura teatral en España». Y si hay teatro, puntualiza Ammann es «por la capacidad y el amor de la gente que saca adelante los proyectos: guionistas, actores, directores y productores. Es porque hay mucha gente que rema a contracorriente». Y destaca el trabajo de las salas 'off' independientes, con grandes dificultades: «La gente trabaja por amor al arte o por 20 euros a la semana», lamentan. ¿El futuro? Sacar adelante la escuela y el teatro, dirigir y producir, además de subirse al escenario. «Tiempo al tiempo», concluye Ammann.

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