Paulino Viota

«El espectador es ahora más dueño de una película que hace cincuenta años»

El santanderino Paulino Viota se define como «un historiador del cine». /R. Ruiz
El santanderino Paulino Viota se define como «un historiador del cine». / R. Ruiz

El santanderino, director y profesor de un curso sobre 'Belleza fatal' en la Filmoteca, asegura que el consumo del cine ha cambiado para bien

Rosa Ruiz
ROSA RUIZSantander

Paulino Viota (Santander, 1948) se define así mismo como un «historiador del cine». Pero antes fue director. En los setenta desarrolló una obra atípica y arriesgada que le llevó a firmar tres películas: 'Contactos', 'Con uñas y dientes' y 'Cuerpo a cuerpo' que siguen siendo una referencia para el cine más innovador y reflexivo. Hasta que se cansó de buscar financiación para poder desarrollar sus proyectos y decidió dedicarse a la docencia y dar clases en universidades y varias filmotecas del país. Los últimos años lo hace en la de Cantabria, donde deja impronta de sus conocimientos. El pasado miércoles inició una nueva edición de un curso que ahonda en la idea de 'Belleza fatal'.

-¿Qué es 'Belleza fatal'?

-Es la continuación de una serie de cursos anteriores que se basa en una idea que persiste desde los orígenes del cine y que tiene que ver con el personaje de la mujer 'sufriente'. Una mujer muy bella que, precisamente por serlo, es causa y protagonista de muchas desgracias. Empezamos hace unos años analizando las obras de Griffith y en posteriores ediciones hemos comentado otros directores y otras épocas. Esta vez el eje es Carmen, el personaje que creó Merimée y que popularizó la ópera de Bizet. Creo que es el personaje característico del concepto de belleza fatal que se ha llevado muchas veces al cine.

«Para entender las películas que se hacen hoy hay que conocer el cine del pasado»

-¿En qué consiste el curso?

-Me atrevería a decir que es una especie de historia del cine pero con este tema como hilo conductor. En las clases yo cuento algunas cosas y luego vemos películas enteras o fragmentos. Hemos empezado con una versión francesa de Carmen que dirigió Jacques Feyder en 1956 y que protagoniza Raquel Meller. La verdad es que estoy muy contento. He trabajado muchos años fuera de Santander y creo que esta filmoteca es un marco estupendo y que se ha formado una pequeña escuela de cine, no en el sentido técnico. La Filmoteca de Cantabria hace una labor insólita de acompañar las proyecciones con una tarea cultural como esta o la del Cine Club de los sábados. Es algo que otras filmotecas han dejado de hacer.

-¿Cómo ve el cine que se está haciendo en España ahora mismo?

-Lo veo bien y creo que es un cine que sabe lo que hace, pero tengo que ser honesto y decirle que igual no soy la persona más indicada para opinar. En los últimos treinta años me dedicado exclusivamente a dar clases sobre cine clásico. Me considero una especie de historiador del cine y lo que más me interesa es transmitir lo que ha sido el cine del pasado. Me da mucha pena que el público se atenga al presente o a los estrenos y desconozca la tradición cinematográfica. Es como si los lectores sólo leyeran las novelas publicadas en los últimos diez años y no supieran quienes son Homero o Virgilio. Para entender el cine de hoy hay que conocer el cine del pasado.

-¿Qué opina de la polémica que se ha formado al subtitular en «español de España» la película mexicana 'Roma' de Alfonso Cuarón?

-Comprendo la posición de los que dicen que no se debe subtitular porque en México y España hablamos compartimos una lengua única, pero me gustaría hacer una matización.

-Hágala.

-A veces en mis clases, las condiciones acústicas de la sala no permiten escuchar bien los diálogos de las películas que proyectamos y eso es un problema. Ahora estamos trabajando sobre 'Carmen', y hay una versión española de 2013, que firma Vicente Aranda, en la que, por el motivo que sea, los actores no frasean bien. No dividen las sílabas con mucha calidad, hablan un andaluz muy cerrado y sin mucha prosodia. Creo que tendré un problema cuando proyectemos esa película y sería estupendo que estuviera subtitulada. Los subtítulos no solamente sirven para aclarar un idioma, a veces sirven para aclarar el sonido. También me pasa con las películas mexicanas de Buñuel que tienen un sonido muy deficiente. Pero dicho esto, si el sonido de 'Roma' es bueno y las sílabas se entienden no deberían subtitularla.

- 'Roma' está producida por la plataforma Netflix y se distribuye por medio de la televisión. ¿Qué opina de esa forma de ver cine?

-La relación que los espectadores tenemos con el cine ha cambiado muchísimo. El espectador es ahora más dueño de una película que hace cincuenta años. Entonces se proyectaban durante una semana en una sala, porque en Santander no estaban más tiempo en cartelera, y no podías hacer otra cosa que ir a verla. Ahora tenemos la posibilidad de tener la película en casa y verla cuando queramos o incluso visionar escenas sueltas. Me gustan mucho las posibilidades que se presentan ahora y que el espectador tenga un menú para poder elegir según sus necesidades. El consumo del cine ha cambiado y yo creo que para bien.

«He encontrado más creatividad impartiendo clases de cine que haciendo películas»

-Yo pensaba que tendría una forma más romántica de ver el cine.

-Que va. Tenga en cuenta que yo soy un estudioso y me paso el día viendo películas. Ahora soy profesor, pero antes era director de cine y ¿sabe por qué dejé de serlo y me decanté por la docencia? Por un lado por la dificultad de hacer películas y por otro por la aparición del VHS. Eso me permitía llevar una película a las clases, mostrarla y manipular para hacer el análisis a mi gusto. Así que soy muy partidario de todo esto que ha surgido ahora.

-¿No ha tenido nunca tentaciones de volver a dirigir una película?

-Ya le he dicho que se me hacía muy difícil conseguir el dinero para hacer una película. Tampoco es que fuera un director de éxito aunque mi último título, 'Cuerpo a cuerpo', si que lo tuvo, pero la productora fracasó con otra película y se quedó prácticamente sin dinero. Mi idea era rodar una cuarta película e incluso llegué a pedir una subvención al Ministerio de Cultura, pero no me la dieron y desistí, porque me di cuenta de que dedicaba más tiempo a la búsqueda de financiación para poder rodar que al trabajo creativo. Igual suena cruel pero he encontrado más creatividad dando clases de cine y siendo profesor que haciendo películas.