Un 'día libre' retratado durante tres años

Un 'día libre' retratado durante tres años

Humor, costumbres, excentricidades y crítica de la desigualdad social se aúnan tras la frescura de las más de cuarenta imágenes que componen esta cita del Ayuntamiento y la UIMP

Guillermo Balbona
GUILLERMO BALBONASantander

Sus miradas son dobles retratos: el aparente y el que subyace. La suya es una afilada, amable pero irónica, inteligente y reveladora cirugía social. En el entrañable momento del té la imagen desvela que hay disturbios subliminales, temores sociales y muchos contrastes. El catálogo de Tony Ray-Jones, bajo el epígrafe de 'Small Pleasures', reúne rostros, rincones, estampas costumbristas, arrebatadores instantes y estancias desprendidas del orden y de la obligación y el deber. El fotógrafo, fallecido cuando apenas había sobrepasado la treintena, documenta instantes y sensaciones, paisajes humanos, geografías de lo cotidiano y 'pequeños placeres'. Como ya avanzó este periódico, la muestra integrada en el Festival PHotoEspaña en Santander, cuarta colaboración entre el CDIS, Ayuntamiento de Santander y la UIMP, reúne desde ayer y hasta el otoño las imágenes de este cazador de historias y situaciones en la Inglaterra de los sesenta.

Durante tres años recorrió ese territorio de tiempo libre, festivo, festivales, zonas de ocio, de celebraciones, mercados y fiestas, de contemplación, asueto y holganza para documentar todo un retrato colectivo de la sociedad de su tiempo, con sus contrastes sociales y los perfiles plurales de la clase obrera. El acercamiento a Tony Ray-Jones queda plasmado en Santander a través del Centro de Documentación de la Imagen, que coordina Manuela Alonso, en un itinerario humano y social reflejado en cuarenta y una imágenes. De Brighton a Chelsea, de Scarborough a Cheshire Street, de Carnaby Street a Blackpool.

Hay escenas de playa y campo, de caravanas y casetas, de medios de transporte, de contemplación y descanso y, sobre todo, de criaturas que de manera desprendida y despreocupada habitan en espacios que no esconden su crítica social, o su afán de crónica, y de testimonios de una época que, en muchos aspectos, es un reflejo fiel de nuestros días.

«Nos invitan a contemplarlas ahora no con la nostalgia del pasado, sino relacionándolas con la realidad del presente»

La presentación de la exposición denominada 'Small Pleasures' de Tony Ray-Jones, inaugurada ayer en el CDIS, se completó con una charla de la comisaria, María Millán.

En la presentación la alcaldesa de Santander, Gema Igual, destacó que estas exposiciones son una «muestra de recuperación del patrimonio histórico». Por su parte, el vicerrector de Extensión Universitaria de la UIMP, Andrés Hoyo, aludió a la importancia que tiene para el nuevo equipo rectoral la difusión de la cultura que incluyó Pedro Salinas en el acta fundacional de esta Universidad, apuntado que pretende «'salinizar' la UIMP y 'salinizar' la cultura» saliendo de la Magdalena y colaborando con otros organismos.

Y calificó a Ray-Jones como «gran cronista de la época», lo que, en su opinión, comparte con Juantxu Rodríguez, también objeto de una exposición de la UIMP al inicio del verano. «La fotografía puede ser un espejo y reflejar la vida como lo que es, pero también pienso que es posible caminar, como Alicia, a través del vidrio de un espejo y encontrar otra clase de mundo con la cámara».

Tomadas entre 1966 y 1969, las imágenes de Ray-Jones recogen los «pequeños placeres» que la gente de su país se permite en su vida diaria, como el momento del té o el descanso en la playa. Millán califica a este artista, que falleció a los 31 años, como «un perfeccionista a la hora de componer, revelar y maquetar».

Estudiante en la London School of Printing antes de ser becado para estudiar diseño en la universidad de Yale -Connecticut, USA- en 1961, enseguida pasó a formar parte de un selecto grupo de fotógrafos emergentes que participaban en el Design Club en el estudio de Richard Avedon. Allí impartía clases el influyente e internacionalmente venerado director creativo Alexey Brodovitch, quien reconociendo el ojo fotográfico de Ray-Jones optó por contratarle. Sus imágenes «nos invitan a contemplarlas ahora no con la nostalgia del pasado, sino relacionándolas con la realidad del presente», asegura la comisaria María Millán.

El objetivo de su obra lo resumió con estas palabras que presiden el montaje de la muestra en la sala Angel de la Hoz: «Quiero que mis fotografías, como las películas de Buñuel, muerdan, que inquieten a la vez, que hagan pensar. Quiero que sean crudas, que emocionen y que además tengan humor».

La colección ha estado previamente expuesta en el Museo San Telmo de San Sebastián, y la obra completa del autor se encuentra recogida en el Museo de Ciencias de Londres.