Moby Dick surca el océano gráfico

J.R. Sánchez /
J.R. Sánchez

Una muestra en Comillas y presentaciones en Santander y Madrid celebran su visión de Melville, editada por eVolution, el sello español de la multinacional Panini La ingente obra de José Ramón Sánchez ve la luz tras una intensa y personal creación

Guillermo Balbona
GUILLERMO BALBONASantander

La obsesión del perseguidor, la metáfora del creador, la ilusión del autor. No es el capitán Ahab. Es José Ramón Sánchez, su intérprete en la tierra gráfica, quien desde esta semana ha emprendido la travesía del barco ballenero Pequod, con su lápiz, su evocación en color y su madura capacidad seductora para surcar con 'Moby Dick' el océano más ambicioso y desgarrado.

El artista santanderino octogenario ha realizado una de las grandes obras de su fructífera vida de dibujante y pintor, también escritor, narrador al cabo, en su persecución y evolución de miradas, fotogramas, relatos, personajes, detalles y descripciones. La tragedia ballenera y la vida marinera confluyen entre trazos, dibujos, viñetas y metáforas. Su 'Moby Dick', como avanzó este periódico, acaba de publicarse y, desde el próximo martes, será objeto de una sucesión de exposiciones y presentaciones.

El sueño del artista santanderino José Ramón Sánchez y el proyecto de la editorial Valnera se adentran en la novela gráfica a través de Panini, que proyectará la edición en los países de habla hispana. Valnera gráfica inicia su desembarco con la coedición y publicación de la obra universal de Melville a través de eVolution, el sello español de esta multinacional italiana.

Panini es el líder mundial en el sector de los cromos coleccionables, cuarto editor europeo en el ámbito de los jóvenes, así como líder italiano y español en la distribución de cómics en librerías. Además, con esta edición, Valnera y Panini conforman una sociedad que puede garantizar en el futuro la difusión nacional e internacional de autores regionales y del recién creado Premio de Novela Gráfica del Gobierno de Cantabria.

176 páginas y 642 viñetas en blanco y negro integran el cuaderno de bitácora de José Ramón Sánchez. La adaptación literaria ha corrido a cargo del editor Jesús Herrán Ceballos y el epílogo es un escrito de su hijo, el cineasta y escritor Daniel Sánchez Arévalo. Herrán le ha puesto voz a las ilustraciones,» intentando conjugar el tono del autor americano con las imágenes del artista.

El propio Herrán incluye una nota sobre la novela inmortal de Melville: «Resumida en su argumento, la anécdota de Moby Dick no desvela, dentro de su aparente sencillez, significados profundos: Ismael es un joven que decide embarcarse en un barco ballenero para 'combatir la melancolía y regular la circulación de la sangre', saliendo de lo angosto y gozando de los horizontes abiertos.»

Bajo la primera apariencia de realismo -acrecentada por minuciosas descripciones de todo lo concerniente a la caza de la ballena y a la ballena misma, hasta el punto de llegar a parecer en determinados momentos el texto de una precisa enciclopedia- «se esconde un inquietante simbolismo».

Tras la publicación esta semana, el martes empieza la travesía de Moby Dick con una exposición en el Espolón de Comillas que será inaugurada, a las nueve de la noche, impulsada por Muñiz, propietario de la tienda especializada Nexus4. Los originales de esta novela gráfica y de los óleos que pintó Sánchez en 2001 y 2003 para la edición ilustrada de 'Moby Dick' centrará la muestra. El próximo jueves en Santander (Nexus 4) y el sábado en Madrid (Ifema), acogerán la presentación de la obra. El día 30 la librería Delirio de Madrid ha organizado una firma y el día 31 una presentación en la sede de la Red de Bibliotecas de Madrid.

El director de 'Azuloscurocasinegro' apunta: «Mi padre, a sus 80 años de edad, después de una impresionante trayectoria profesional y personal, en un acto que para mí requiere mucha osadía y frescura, decide soltar lastre, bártulos, técnicas y quedarse con una sola cosa, un lápiz, para hacer una de sus obras más rotundas e importantes».

Y se pregunta para qué volver a enrolarse en el Pequod: «Porque ese monstruo, esos monstruos que todos tenemos dentro, bien entendidos y atendidos nos dan la vida. Y solo visitándolos asiduamente conseguiremos crear, respirar. Navegar en la vida».