Sergio Arce | Escritor

«Si no podemos decidir sobre nuestra propia vida, no sé qué nos queda»

Sergio Arce, en su casa de Mortera, con su primera novela. /Antonio 'Sane'
Sergio Arce, en su casa de Mortera, con su primera novela. / Antonio 'Sane'

El cántabro, que ha escrito su primera novela mientras luchaba contra una leucemia, plantea una sociedad distópica que elimina a todo aquel que sufre una enfermedad neurodegenerativa

José Carlos Rojo
JOSÉ CARLOS ROJOSantander

Tiene días malos, en que diez minutos después de sentarse frente al ordenador, lo deja por imposible. «La enfermedad me afecta mucho a la vista», lamenta. Una leucemia le cambió la vida hace tres años. Lo resolvió con un transplante de médula, que ahora ha derivado en otra complicación:«Me atacan mis propios anticuerpos». Luchando contra una y otra circunstancia, Sergio Arce (Santander, 1979) lanzó el pasado marzo su primera novela, 'En los abismos del olvido' (DonBuk, 2019). Fue un ejercicio de reivindicación, casi de protesta, «supongo que cuando te pasa algo así tienes que sacar las cosas por algún lado», sentencia.

–Y pensó en la literatura como podía haberlo hecho en el cómic, el dibujo o incluso la música.

–Todo eso me gusta, sí. Toda la vida he tenido una vena artística muy marcada. Tengo también un grupo, y de hecho mi intención era dedicarme a algún ámbito creativo de la vida. Pero luego te das de bruces contra la realidad y te reconduces.

–Entonces llegó el Derecho.

–Mi padre era procurador y bueno, el de abogado era un trabajo que tenía salida. Pero al final ya ves, viene la vida y te dice que por aquí no va a ser...

–Empezó a escribirlo en 2015.

–Ahí me puse con las primeras páginas. Luego lo dejé un poco de lado y meses después una amiga del trabajo me obligó a terminarlo (risas). La enfermedad me ayudó en cierto modo. Porque es algo que si lo enfocas bien, te quita muchas cosas, evidentemente.

«La tecnología va a perfeccionar al humano y traerá desigualdad»

«Vamos en esa dirección de perfeccionamiento de la humanidad con la simbiosis que encontrará el cuerpo con la tecnología». «Pero va a ser algo al alcance de sólo unos pocos. Habrá seres humanos perfeccionados y otros que no lo estarán, y eso dará lugar a un nuevo racismo». «Los modificados, además, serán los que tengan medios para costeárselo y eso llevará a una desigualdad que traerá consecuencias funestas para la humanidad»

–Ha tenido el coraje y la fuerza de sobreponerse a la enfermedad.

–Primero me diagnosticaron una leucemia. Me hicieron un transplante de médula y dos años después apareció una enfermedad aloinmune, que significa que mis anticuerpos me atacan porque mi médula no reconoce el cuerpo en el que está transplantada. Es algo que me incapacita mucho porque me afecta a la vista, a los músculos... Espero algún día poder tener una mínima calidad de vida porque ahora hay veces que me siento frente al ordenador y no puedo estar más de 10 minutos. En fin, prefiero ser positivo y pensar que la novela ahí está.

–Es una distopía realmente inquietante donde la sociedad, digamos, ha decidido aniquilar a toda persona afectada por una enfermedad neurodegenerativa.

–El germen de esta historia surge hace años, cuando tuve que convivir con un familiar que sufría Alzheimer. Fue realmente duro.

–Y sobre la muerte, ¿qué piensa?

–Cada vez vivimos más y cada vez nos hacemos más viejos, y la sociedad tiene que amoldarse a esta nueva situación. Puede haber personas que se encuentren en una situación complicada y que decidan no querer vivir si llega el momento en que no lleguen a identificar a sus familiares. Si lo hacen cuando tienen plenas facultades mentales, me parece justo. Si no podemos decidir sobre nuestra propia vida, no sé qué nos queda.

–¿Tiene miedo al olvido?

–Si, claro. Descubrí lo desolador que es cuando convives con un familiar que lo sufre. Pero también me he ido dando más cuenta de lo que es cuando he ido documentándome para la novela y he descubierto lo que sucede con estas enfermedades.

–Cada vez más afectan a la cognición y el sistema nervioso. Sucede con el alzheimer, pero también hay mucha ansiedad, depresión...

–Somos una sociedad narcotizada. Un gran porcentaje de personas ha sufrido algún episodio de ansiedad en su vida. Ya no es cosa del loco del pueblo que aparece de cuando en cuando, sino que es la plaga de este siglo y va a seguir siéndolo.

–Cambiando un poco de tercio. ¿Cómo de difícil ha sido la edición del libro?

–Hoy en día no es tan complicado porque existe la opción de la autoedición. Hay muchas editoriales que te ofrecen la opción de compartir gastos.

–¿Cuánto cuesta?

–Las ofertas que me hicieron a mi osciló entre los 800 y los 3.000 euros, sin hablar de número concreto de la tirada.

–Y sus referentes literarios, ¿cuáles son?

–He crecido leyendo Stephen King y Ken Follett. Luego me gusta mucho como escritor, a veces no tanto como opinador, Arturo Pérez-Reverte. He procurado en este libro que llegue a todos los públicos. Me han dicho de momento que es muy cinematográfico y que funciona muy bien. A ver qué trayectoria tiene a nivel nacional.