«Mary Shelley cambió la historia de la literatura, inventó un género nuevo»

El escritor vasco Fernando Marías participa hoy en los Martes Literarios. /R. Ruiz
El escritor vasco Fernando Marías participa hoy en los Martes Literarios. / R. Ruiz

Con doce años descubrió a Frankenstein, el personaje protagonista hoy de la clausura de los Martes Literarios

Lola Gallardo
LOLA GALLARDOSantander

El escritor Fernando Marías (Bilbao, 1958) tenía doce años cuando descubrió a Frankenstein, el personaje que Mary Shelley creó hace doscientos años. Él será el eje de la conversación que Marías mantendrá hoy con Espido Freire en la clausura de los Martes Literarios, el ciclo que la UIMP desarrolla junto con El Diario Montañés en el Paraninfo de la Magdalena. Será a las 19.00 horas.

–Clausura en Santander los Martes Literarios y lo hará hablando de Frankenstein. ¿Qué le llama la atención de esta novela?

–Hablar de Frankenstein es casi una obligación, tanto para mí como para Espido Freire, porque amamos y adoramos el libro desde hace mucho tiempo. Siempre cuento la anécdota de que mi acercamiento a la novela fue muy peculiar, cuando tenía doce años. Había visto la mítica película de Boris Karloff y, fascinado, leí la novela, aunque al principio me sentí un poco defraudado porque era distinta de la película. Me han engañado, pensé. Entonces caí en la cuenta de que la novela era muy anterior a la película y empecé a interesarme por tantas y tan diferentes versiones sobre Frankenstein. En 2010 creé, junto a otros autores, la plataforma 'Hijos de Mary Shelley'. Sobre todo esto hablaremos mañana (por hoy) en los Martes Literarios. Es una conversación que no para de fluir, porque lo que define a la gran novela de Mary Shelley es que no para de crecer y su actualidad es permanente y siempre se encuentran matices nuevos y diferentes.

–¿Y qué me dice de su autora, Mary Shelley?

–Lo que más me llama la atención y me resulta ofensivo con el paso de los años, es que escribió la novela con 19 años y la publicó con 21. Se trata de una autora juvenil y esto es lo que primero impacta. Luego llama la atención la ética que hay detrás de la novela... Es una mujer que concibe esta idea genial llamada a cambiar la historia de la literatura, inventar un género nuevo y reflexionar sobre el ser humano y su destino... Primero se publicó sin su nombre, porque a los editores les asustaba que el libro estuviera firmado por una mujer y no se vendiera. Es una novela con un periplo vital muy complejo que habla del ser humano y de la sociedad en la que Mary nació y vivió. Es una escritora por la que es imposible no sentir fascinación.

–Mary Shelley se reunió con un grupo de escritores alrededor de una chimenea y jugaron a idear novelas de terror, de aquí surgió Frankenstein. ¿Dónde se inspira usted?

–Me inspiro observando el mundo. Mi chimenea es el mundo. Según avanzo como autor, cada vez busco más dentro de mi mismo y creo que el escritor debe buscar la esencia de lo que ha vivido y tratar de contarlo para ver si es útil para otros. Cada vez creo más en la literatura del ser, en la literatura introspectiva que habla sobre mi propia mirada del mundo. Atrás quedan las novelas que quería hacer al principio, más de aventuras y épicas. Cada vez me interesa más contar mi mundo como yo lo veo y lo vivo. Al final tu inspiración es tu propia vida y tu mirada sobre el mundo.

La escritora Mary Shelley retratada por Richard Rothwell, en 1840
La escritora Mary Shelley retratada por Richard Rothwell, en 1840

–¿Le gusta la novela de terror?

–No especialmente. Y me remito al tópico de que en todos los géneros hay novelas buenas y novelas malas. Para mí hay tres libros de terror de referencia: Frankenstein, Drácula y Doctor Jekyll y Mr Hyde. No leo todo lo de terror que cae en mis manos, pero sí aquello que ahonda en el alma humana, sobre todo Frankenstein y Doctor Jekyll, que describen oscuridades, ambiciones, pasiones y mezquindades humanas. El terror que indaga en el ser humano es el que tiene valor.

–¿En qué género se siente usted más a gusto?

–En mi último libro, 'La isla del padre', donde cuento la vida y muerte de mi padre. Es mi vida, miro hacia mi interior. Y como lector, me interesa la literatura negra, aunque mis libros de referencia de este año son autoficciones ficcionadas: 'Palos de ciego', de David Torres; 'Honrarás a tu padre y a tu madre', de Cristina Fallarás o 'El dolor de los demás', de Miguel Ángel Hernández.

–Habla de su última novela, pero ¿qué recuerda de sus comienzos como escritor?

–Entonces pensaba que iba a escribir una novela al año, decenas de historias geniales, sublimes y maravillosas que iban a cambiar el mundo. Pasamos de querer cambiar el mundo a querer ser recordados.

–¿Y qué queda de ese escritor?

–Sigo viviendo la ilusión de escribir y soy feliz cuando escribo. Es el mejor lugar del mundo y creo que no hay mejor playa privada caribeña comparable al hecho de estar delante del ordenador, crear una historia en la que crees y que tienes ilusión por contar. Siento la misma pasión y alegría hoy que cuando empecé.

«Los escritores pasamos de querer cambiar el mundo a querer ser recordados»

–¿Y qué le ha enseñado la literatura en su vida?

–He aprendido de la vida y de las personas. De la literatura aprendí que se puede aspirar a la serenidad. Cuando empezaba a leer, primero me gustaban las grandes historias, hoy me gustan libros más íntimos, la poesía. Y he descubierto escritores que transmiten que alcanzaron la paz y la serenidad. La literatura también sirve para comunicarnos con los demás. Son sus dos grandes cualidades.

–¿Qué proyectos tiene entre manos?

–Acabo de terminar 'Frankenstein resuturado', de la editorial Alrevés, con cuentos e ilustraciones. También tengo nuevos proyectos como editor y preparo una novela y un monólogo. Ya hice uno hace tiempo y siento gran fascinación por ponerme de nuevo ante el público en un teatro y contar una historia seduciendo con la palabra. Como buen Géminis tengo muchos proyectos a la vez. Mi cara frenética me dice vamos a por todas y mi cara más cabal me dice que de uno en uno porque no podremos con todos.

–Muchos proyectos... ¿Se acabó la crisis en el mundo editorial?

–Se está definiendo un escenario nuevo en el mundo de la literatura, muy diferente al que había hace quince años. Todo se mueve y cambia. Es como estar en medio de un terremoto y esperamos que cuando pase mediremos los daños y veremos hacia dónde ir. La buena noticia es que si algo no va a cambiar nunca, es soberano y protagonista, es que hay una persona que escribe para que otra lo lea. Mientras exista esta situación, la literatura tendrá su hueco en el mundo.

–¿Cuál es el secreto de una buena novela?

–Debe indagar en el ser humano, contar una historia que interese y hacerlo de manera que exista ese deseo de pasar a la página siguiente. Cuando encuentras un buen libro tienes la necesidad física de leer una página más aunque estés agotado.