Quique González: «Si naces con el veneno de la música dentro tienes que sobrevivir con ello»

Quique González. /DM .
Quique González. / DM .

Quique González | Cantautor

JOSÉ LINARES Villacarriedo

Los noventa daban ya sus últimos coletazos, y aunque veníamos de la efervescencia cultural de la movida madrileña, la actividad musical no se había estancado aún en la capital. Todo lo contrario, siempre hubo espacio en los locales para talentos como el de Quique González (17 de octubre de 1973), que pronto ficharía por su primera discográfica y publicaría 'Personal', su primer álbum, al que siguieron otros 11 discos. Compositor muy respetado dentro y fuera de la profesión, tiene fama de perfeccionista en su afán por buscar nuevos sonidos que nunca defraudan. Aunque ha vendido miles de discos en estos años, mantiene los pies bien puestos en la tierra, en este caso, la cántabra, donde vino a vivir unos años atrás, tras enamorarse de los valles pasiegos. De hecho, se le puede ver a menudo ayudando a sus amigos en la barra de un bar en Villacarriedo o haciendo la compra por Sarón.

-¿Es verdad que vino a vivir a Cantabria casi sin querer?

-Llegue de casualidad, casi de broma, no estaba buscando una casa en ningún sitio pero cuando me adentré en el valle me pareció un sitio con tanta magia que no dudé en quedarme. Con la broma llevó aquí 13 años.

«No lleno grandes estadios pero la gente que acude a mis conciertos sabe a lo que va, así que tengo que ser honesto con ellos»

-¿Había oído antes hablar de los pasiegos?

-La referencia que tenía de los pasiegos, a parte de los sobaos claro, era la película de Gutiérrez Aragón, 'La vida que te espera'.

-¿Algo bueno y algo no tan bueno que le haya sorprendido de este lugar y de sus gentes?

-Algo bueno es la unión, la camaradería y la facilidad que tienen para ayudarse entre ellos. He estado casi 10 años viviendo solo allá arriba y me he sentido muy arropado por todos. Por otro lado, reconozco que al principio el carácter de los pasiegos es un poco cerrado, no se dan fácil, pero luego te hacen sentir parte del valle.

-En algunas de sus canciones hace referencias al entorno que le rodea. ¿Ha sido Cantabria una nueva fuente de inspiración?

-Para mí los lugares son una fuente de inspiración e intento que mis canciones sucedan en sitios concretos y cercanos, porque creo que da autenticidad a las canciones. Cantabria, sus pueblos y sus gentes siempre están presentes porque forman parte de mi vida.

-A lo largo de su carrera parece que siempre haya estado peleando con las discográficas, ¿sigue nadando a contra corriente?

-Bueno, esa es la fama que tengo, pero creo que lo lógico es pelearte con las discográficas porque siempre han ejercido una posición de poder frente al músico. La música para mí no es un artículo tan mercantil como puede ser vender zapatos, es algo que llega más al sentimiento de las personas.

«Me hace ilusión que mi hija crezca en los Valles Pasiegos jugando en la plaza del pueblo»

-¿Y no resultan necesarias las discográgicas?

-Son necesarias, pero cuando se acabe el formato de CD seguramente habrá que replantearse todo. Igual somos la última generación de coleccionistas.

-¿Reconoce que a veces sus letras son algo difíciles de entender? ¿Demasiado intimistas quizá y eso no le deja llegar a más público?

-Hay temas que pueden dar una impresión de más cerradas, pero siempre me gusta dejar puertas abiertas para que cada uno la interprete a su manera. Igual sí que podría haber llegado a más público pero he preferido ser honesto a mí estilo. No lleno grandes estadios, pero la gente que va a mis conciertos sabe a lo que va, así que tengo que ser también honesto con ellos.

-Aunque entonces era muy jóven, ¿es usted de los que piensan que los ochenta fueron los años más creativos musicalmente?

-No creas, claro que al venir de una dictadura la gente estaba ansiosa por expresarse... por eso salían un motón de grupos que no sabían ni tocar, y los escuchas ahora y dan un poco de vergüenza ajena. No obstante, siempre quedan los buenos como Nacha Pop, Secretos Sabina que, aunque no pertenecía a la movida, estaba ahí.

-¿Hubiera sido capaz de tocar en la calle por unas monedas?

-Creo que si tienes el veneno de la música dentro ya tienes que intentar vivir o, más bien, sobrevivir con ella. He visto amigos que llenaron conciertos y ahora no son capaces de meter 30 personas en un local y músicos que casi malviven pero no por eso tiran la toalla.

-¿Sabría decirnos el nombre de tres cantantes cántabros?

-Sí, los Deltonos, Marcos Bárcena... Nando Agüeros... y un grupo que se llama 'Repion', tocan muy bien y una de sus componentes está en la banda de Mikel Erentxu.

-En breve será padre de una niña, ¿la criará en Cantabria?

-Va a ser hija del valle. Me hace ilusión que nazca aquí. Como te decía antes, me siento parte de esto y creo que aquí puede tener una infancia mejor que en la ciudad. Entre otras cosas, porque tendrá contacto con la naturaleza, verá una vaca al natural antes que en los libros, jugará en la plaza del pueblo y tendrá la puerta de su casa abierta de par en par.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos