«No habrá nunca excusa para invadir el cuerpo, la mente o la vida de una mujer»

Isabel Valdés, periodista, autora de 'Violadas o muertas'/Carlos Rosillo
Isabel Valdés, periodista, autora de 'Violadas o muertas' / Carlos Rosillo

'Violadas o muertas. Un alegato contra todas las manadas y sus cómplices' es el relato con el que Isabel Valdés arroja luz sobre el caso que conmocionó a parte de la sociedad

Pilar González Ruiz
PILAR GONZÁLEZ RUIZSantander

El mismo día en que se publicó la sentencia de La Manada, Isabel Valdes comenzó a escribir un relato paralelo. Creyó que era el momento de condensar datos y «poner perspectiva» en un caso que ofrecía cosas «muy negativas y otras muy positivas». El resultado es el libro 'Violadas o muertas. Un alegato contra todas las manadas y sus cómplices» , editado por Península Breve.

- ¿Con qué objetivo quiso narrar su visión de lo ocurrido con La Manada?

- Tiene varios. Además de dar perspectiva, reunir el relato completo daba también un poco de luz. Todo el que se haya informado a través de un medio, no tiene el dibujo completo. Leyendo todo, los informes, la propia sentencia, no te quedan dudas

- ¿Cree que este libro hará que los lectores dejen de tenerlas?

- En este tema hay tal falta de educación desde el principio que cambiar el punto de vista es muy complicado, pero algunas personas ya me han dicho que tras leerlo han resuelto algunas dudas propias.

- ¿En qué aspecto falla la educación?

- Igualdad, feminismo, todo. La educación también genera el respeto por el otro, el respeto que no han tenido hacia la víctima, la única víctima, todos los que han dudado de su testimonio. Le han insultado, vejado, llamado mentirosa públicamente. Me parece una falta de respeto de un mundo tremendamente machista, un patriarcado que funciona en todos los estamentos, reflejado en la frutería o el partido político.

- ¿Hubo líneas que se planteó no cruzar?

- No. Como periodista creo que hay que contar siempre toda la información que se pueda sin incurrir en invadir la intimidad. Creo que era necesario un dibujo claro de lo que había sucedido para que nadie pudiera cerrar los ojos a eso.

- Como periodista, ¿habría entrevistado a los miembros de La Manada?

- No entiendo a quien quiera entrevistarlos. Informativamente están vacíos de contenido. No van a aportar nada aparte de audiencia. No tienen nada que decir. Le dan voz a cinco personas que niegan haber cometido los hechos probados. No es ético; es basura.

- Dice en este libro que todos hemos sido cómplices

- Sí, lo pienso. Como sociedad somos responsables. No me gusta quitarme culpa. Yo aun tengo en mi día a día frases o palabras machistas y creo importante reconocerlo para hacer la revisión diaria e ir puliendo eso. En este sentido, toda la sociedad es, no cómplice de la agresión, sino de permitir que esto ocurra.

«Nosotras no somos la mitad contra la otra mitad de la población; somos la mitad queriendo convivir»

- ¿Que es para usted lo más indignante de todo lo que está ocurriendo con el caso?

-Por supuesto, escuchar que alguien no crea a una mujer que denuncia una violación. Creo que todas lo podemos compartir. El tratamiento que se hizo de ellos casi como víctimas de una conspiración de feministas, posicionándolos como palurdos, que es como les llama su abogado, y no como violadores o abusadores, o lo que determine la ley. Esa victimización es tan peligrosa si cala en la mente de alguien... No hay excusa posible

- Menciona al abogado de La Manada, Agustín Martínez Becerra. ¿Qué papel ha tenido en el resultado del juicio?

- No sé hasta qué punto, habría que preguntar a los jueces, este hombre ha influido en la decisión judicial, pero es parte de esa sociedad que cree que lo que hicieron no fue una violación. Está convencido. Les llama incultos, pero no violadores. Defiende que todos los estaban pasando bien. Es una falta total de perspectiva, esa cultura de la violación que tienen inserta muchos hombres. Es muy complicado cambiarlo. Por suerte, la alarma social ha sido mucho más grande que el circo que él ha montado.

Surimi

- ¿Y del voto particular del juez que pidió la absolución?

- Ese voto particular es... El día que lo leí me producía arcadas. No solo niega lo que ha ocurrido, sino que humilló y casi vejó a la víctima. Describiría una violación como una orgía. Me paro a pensar cómo tiene la mente estructurada alguien que dice esto.

- ¿Qué le diría a quienes han utilizado argumentos como el alcohol, la noche, la fiesta, para tratar de justificar la agresión?

- No habrá nunca jamás ninguna excusa para argumentar que alguien puede invadir el cuerpo, la mente o la vida de una mujer en contra de su voluntad. Nada. Nunca. Esta paranoia que se crea en torno a la idea de que cuando bebes o hay drogas de por medio lo puede explicar...no. Si tuviéramos la explicación necesaria no ocurría.

- Se ha hablado de las familias de los agresores, pero, ¿estamos olvidando a la familia de la víctima?

- Sí. Hay una cosa que no es lo más importante, pero ocurre, y es que se pone tanto el foco en ellos, en cómo se comportan, si es justo o no, que se olvida por completo a la máxima dañada de todo esto que es ella. Por una parte me parece bien que los focos mediáticos se alejen de ella, que bastante ha tenido, pero como sociedad y como medios deberíamos centrarnos en lo importante. Y avanzar. A veces nos quedamos en la superficie y el morbo.

- ¿Los medios han estado a la altura de este relato?

- Creo que en general sería mejorable. Hay medios que han hecho un tratamiento impecable y algunos se han posicionado. Es labor de los medios formar parte de esta lucha social. No tiene que ver con ideología política, sino con los derechos humanos. Otros se han pasado por alto totalmente cualquier decencia.

- Poco después del caso de La Manada se conocieron nuevos casos de posibles violaciones grupales.

- Me gustaría encajarlo como lo que es: algo peligroso. Que un grupo de adolescentes pueda llegar a querer parecerse a La Manada nos debería provocar alarma social, pero también hay cientos de miles que han aprendido con este caso. Eso es lo positivo.

«Me paro a pensar cómo tiene la mente un juez que valora una violación como una orgía»

- Las redes han tenido un papel determinante en el último año para generar movimientos de visibilización femenina. ¿Cómo lo valora?

- Ha sido un trampolín maravilloso, la habitación infinita para reunirnos decenas de miles de mujeres para compartir nuestra realidad. Eso te hace muy fuerte.

- ¿Cómo reaccionan los hombres ante esta realidad?

- Creo que algunos aun no lo han asumido y los que lo están empezando a hacer están un poquito inquietos. Hay una parte de hombres con la que he hablado, a los que esto les incomoda. Algunos se dan cuenta de que estaban equivocados. Otros creen que nosotras generalizamos y vemos a todos como potenciales agresores, lo cual no es cierto. «Voy detrás de una tía y me tenso, me siento muy incomodo», me dicen. Me parece muy lícito, pero imagina el miedo de ella. Deberían saber también que nosotras no somos la mitad contra la otra mitad de la población, somos la mitad queriendo convivir. Eso es el feminismo; la igualdad, no hay más.

Manifestación del 8M en Santander
Manifestación del 8M en Santander / Javier Cotera

- España se levantó en una movilización sin precedentes el 8 de marzo ¿Qué balance hace de ese acontecimiento?

- Estuve casi una noche entera mirando todas las respuestas al tweet del #MeTOO y también el hashtag de Francia y él #Cuéntalo de España. Era tan abrumador, emocionante y triste leer cosas tan parecidas de mujeres tan separadas y que se asemejaban tanto… Estamos sometidas a la misma mierda en todo el mundo. Que lo inicien actrices o cantantes, que tiene ese altavoz, tiene mucho poder, pero la masa crítica somos todas.

- También han surgido influencers que utilizan el feminismo como parte de su atrezzo

- Bienvenido sea. El feminismo tiene una cosa muy chunga que es que se vea como una cosa negativa. Todos estos influencers llegan a los jóvenes. Si se posicionan a favor de la igualdad nos está regalando la atención de millones de chicas y chicos jóvenes, que no es algo despreciable. Si cinco se convencen de que bienvenido sea

- ¿Por qué Manuela Carmena y Cristina Almeida como prólogo y alegato inlcuidos en el libro?

- Representan una lucha incansable durante décadas. Manuela es una jurista que se ha acercando al pueblo en el ejercicio de su profesión y Cristina no hay ni que explicarlo. Todo el mundo las conoce. Han dedicado su vida a decir lo que había que decir, sin levantar la voz.

- ¿Cuál sería el mensaje ilusionante para finalizar con un caso tan duro?

- Me quedo con que esto ha generado el chispazo que encendió una mecha global y con esto que hemos construido todas. Con que ahora voy por la calle y miro a las mujeres que me cruzo con otros ojos. Eso es muy importante. Hemos construido una malla de seguridad en la que sabes que si te caes no te das contra el suelo

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