'De Mi Real Aprecio' documental

Retrato de Carlos III. /Casyc
Retrato de Carlos III. / Casyc

La Fundación Caja Cantabria, en su sede del Casyc en Santander, acogerá este verano, desde este mes y hasta finales de agosto, la muestra sobre 'la Real y Distinguida Orden Española de Carlos III', en una cita de contenidos históricos y ceremoniales, organizada por la entidad y la Real Casa de la Moneda

Guillermo Balbona
GUILLERMO BALBONASantander

Historia, mirada documental, divulgación, una de las citas expositivas del verano en Cantabria pretende acercar al gran público 'La Real y Distinguida Orden Española de Carlos III', la distinción civil española más importante. Bajo el epígrafe 'De Mi Real Aprecio', la Fundación Caja Cantabria albergará desde este mes y hasta finales de agosto una muestra cuyo objetivo radica en la difusión y el conocimiento público de la historia e importancia de la Real Orden de Carlos III y su vinculación con Cantabria, a la vez que rinde homenaje a la memorable figura y obra de su fundador, el monarca Carlos III. La exposición está dividida en cinco apartados: 'El Rey y su reinado', 'Virtuti et Merito', 'Fundación y evolución de la Orden', 'La Orden Española hoy' y 'La Orden Española en Cantabria'.

La sala de exposiciones de la Fundación de la Caja en Santander, en su sede del Casyc, acoge desde el próximo día 22 esta exposición organizada por la entidad cántabra y la Real Casa de la Moneda.

LA EXPOSICIÓN

En datos.
'De Mi Real Aprecio' en la Fundación Caja Cantabria. En la sala de exposiciones de la entidad en Santander, calle Tantín 25. Del 22 de junio al 25 de agosto. La muestra 'De Mi Real Aprecio: la Real y Distinguida Orden Española de Carlos III', organizada junto con la Real Casa de la Moneda.
Contenidos
Bajo comisariado de Rafael Feria y de Alfonso de Ceballos-Escalera, el Museo Casa de la Moneda presenta en Santander una cuidada selección de cuadros, documentos, medallas, monedas, mantos ceremoniales y condecoraciones.
Audiovisual
La exposición incluye la proyección de 'Virtuti et Merito', que realiza un recorrido por la historia de esta distinción y, además, acerca a la figura del Rey Carlos III.

Bajo comisariado de Rafael Feria y de Alfonso de Ceballos-Escalera, el Museo Casa de la Moneda presentará en Santander una cuidada selección de cuadros, documentos, medallas, monedas, mantos ceremoniales y condecoraciones.

La propuesta se complementa en la muestra con una galería de retratos de cántabros ilustres, destacadas personalidades de la historia de España, que se hicieron merecedores de la Real Orden.

La exposición incluye, asimismo, la proyección del audiovisual 'Virtuti et Merito', que realiza un recorrido por la historia de esta distinción, y acerca la figura del Rey Carlos III. El 19 de septiembre de 1771, el rey Carlos III rubricaba con su firma la institución de la Real y Distinguida Orden Española, «teniendo como lema 'Virtuti et Merito' y queriendo dar muestra del aprecio Real», que nacía con la finalidad de distinguir a aquellas personas que destacaran por sus acciones en beneficio de España y la Corona. Su vigencia y legado llega hasta nuestros días hasta abarcar 250 años.

Se reconocen los esfuerzos personales que contribuyen a la mejora de nuestra sociedad Objetivo de la distinción

Tras este periodo y dado su significado, ocupa el primer puesto entre las más altas distinciones del Reino de España.

Con la Real y Distinguida Orden se reconocen «los esfuerzos personales que contribuyen, de modo relevante, a la mejora de nuestra sociedad e instituciones básicas, y a estrechar al más alto nivel las relaciones de amistad del Reino de España con sus socios y aliados».

Evoca 250 años de historia con las distinciones a lo mejor de las élites de España y América La muestra

La muestra la componen más de cincuenta piezas originales y facsímiles. Entre ellas, dos acuñaciones realizadas hace apenas dos años por la Real Casa de la Moneda con motivo del Tricentenario del Nacimiento de Carlos III: una moneda de plata con facial de 10 euros y la medalla 'Virtuti et Merito'.

La exposición se completa con el audiovisual del mismo nombre, que traza un recorrido por la historia corporativa y premial de esta Real Orden y acerca la figura del Rey Carlos III. La lista de personas distinguidas con la Real Orden de Carlos III, la mayor distinción civil del Estado, es larga: unos 33.000 condecorados. Pueden parecer muchos, pero las concesiones se remontan nada menos que a 1771.

El listado de distinguidos lo integran ya más de 33.000. Las concesiones se remontan a 1771 El dato

La Orden se concede a ciudadanos, sin importar la nacionalidad, que hayan prestado servicios extraordinarios a la nación o sean altos representantes de países amigos.

La colección de distinciones se plasma en la propuesta a través de banda, venera, placa, cruz y collar, ropajes y cuadros y fotografías. La distinción es concedida a los ministros cuando cesan en sus cargos (hay excepciones, que tienen que ver con la Justicia),

El director del Museo de la Fábrica Nacional de Moneda, de Madrid, Rafael Feria, presentará la exhibición configurada por piezas tan destacadas como un soberbio retrato, obra de Dionisio Fierros.

Cuncuenta piezas originales y facsímiles. Dos de las acuñaciones fueron realizadas hace dos añosRecorrido

El trasfondo de la exposición trata de recalcar que «en tiempos en los que la sociedad premia las mediocridades, esta exposición «nos recuerda 250 años de historia, con las distinciones a lo mejor de las élites de España y de América». Y otro fundamento: «La más importante condecoración del Estado sigue sin ser demasiado conocida -y, por tanto, tampoco valorada- en España».

Los apartados que estructuran la muestra persiguen tanto el criterio divulgativo como la rigurosidad a la hora de contextualizar los hechos históricos.

El rey y su reinado retrata a Carlos III quien accedió al Trono español en 1759 con una importante experiencia de gobierno, resultado de su previo y largo reinado napolitano. En la exposición se recuerda que en un primer momento intentó prestigiar a la Corona y modernizar la sociedad hispana, al modo de los soberanos ilustrados de la época.

Reformas Carolinas

Carlos III impulsó y propició en España una serie de importantes cambios, las llamadas Reformas Carolinas, que abarcaron los más diversos ámbitos, incluyendo el régimen premial. Su interés por el reconocimiento de las virtudes y acciones meritorias de sus súbditos le llevó a instituir en Nápoles, en 1738, la Insigne y Real Orden de San Genaro; antecedente directo de la Real y Distinguida Orden Española que crearía después, como Rey de España. Para su gobierno, el Monarca contó con un equipo de experimentados ministros y colaboradores: el Conde de Floridablanca, el Marqués de Grimaldi o el asturiano Conde de Campomanes, entre otros.

'VIrtuti et merito' refiere el sentido de la creación de la Orden que reza: el «Soberano agradece al Altísimo el nacimiento de su primer nieto; y también hace patente su especial devoción a la Virgen María, en su advocación de la Inmaculada Concepción, cuya imagen y colores azul y blanco, destacaron en las insignias de la misma». Ante todo fue, desde sus mismos orígenes, un instrumento premial de gran utilidad para la Corona y para el Estado. Bajo la protección del Monarca fundador, la Orden fue «generosamente dotada, celebró vistosas ceremonias capitulares, se concedió con prudencia, y pronto alcanzó un enorme prestigio, tanto en la Península como en los territorios americanos, debido a su tradición nobiliaria y caballeresca. Un prestigio que conserva en nuestros días».

Respecto al presente, casi 250 años después de su establecimiento, bajo el Gran Maestrazgo del Rey Felipe VI, la Orden se rige por los Estatutos promulgados en 2002, formando ya parte del Patrimonio Histórico inmaterial de todos los españoles y ocupando el primer puesto entre las más altas distinciones del Reino de España. Y se concede «a los ciudadanos españoles y extranjeros que con sus esfuerzos, iniciativas y trabajos hayan prestado servicios eminentes y extraordinarios a la Nación, contribuyendo de modo relevante, a la mejora de nuestra sociedad».

Las insignias se consideran el mejor reconocimiento del Rey y de la Nación a la Virtud y al Mérito.

Desde 1983, la Cancillería de la Orden Española se encuentra establecida en el Palacio de la Moncloa.

Otro de los apartados refiere la evolución de la Orden caballeresca y nobiliaria en las postrimerías del Antiguo Régimen, que logró un gran auge y el mayor prestigio durante los reinados carolinos y fernandino, resistió gallardamente a la invasión francesa en Sevilla y en Cádiz, y ya durante el reinado de Isabel II se transformó en la condecoración civil por excelencia de la Monarquía española.

Las concesiones aumentaron prodigiosamente, y se dirigieron a todos los estamentos de la sociedad, tanto peninsulares como ultramarinos. También acogió desde entonces la Orden a un crecido número de extranjeros, sobre todo políticos y diplomáticos.

La revolución de 1868 y el sexenio revolucionario que siguió, confirmaron el carácter estatal de la distinción, y también el de primera condecoración civil española, mantenido por todos los regímenes políticos que se han sucedido en España -excepto durante los dos breves periodos republicanos, en los que recuperó su neto carácter dinástico. En los últimos dos siglos y medio, sus cruces han premiado y distinguido a las personalidades políticas y sociales, y a toda la ciudadanía española. Son ya más de treinta y tres mil los condecorados. Sus símbolos, tal como subraya la muestra, forman parte de la historia del Arte.

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