La nueva vida de Iván Gutiérrez

IvánGutiérrez, durante una sesión de entrenamiento junto a Sergio Ruiz, Gándara, Julen y Coulibaly. /
IvánGutiérrez, durante una sesión de entrenamiento junto a Sergio Ruiz, Gándara, Julen y Coulibaly.

"He tenido once ingresos por intentar hacerme daño", ha reconocido el exciclista en la Cadena Cope

ASER FALAGÁNSantander

José Iván Gutiérrez Palacios (Hinojedo, 1978) es un miembro del cuerpo técnico del Racing. Una pieza más del equipo de Ángel Viadero dedicada en su caso al coaching y a la asistencia en la preparación.Lo es desde hace ya unos meses durante los que se han integrado como uno más en la idiosincrasia verdiblanca. Le ha resultado más sencillo gracias a su pasión racinguista, que viene de muchos años atrás pese a que repite una y otra vez, algo en broma pero también muy en serio, que no tiene "ni idea de fútbol". Detrás de esas palabras se esconde, sobre todo, la modestia: No quiere pisar el terreno de otros.

Pero Iván Gutiérrez es muchísimo más. Es todo un subcampeón del mundo contrarreloj (y campeón mundial sub 23) que a lo largo de tres lustros como profesional en los mejores equipos españoles de la época demostró ser uno de los corredores con más clase de su generación, más allá de las funciones de gregario que muchas veces le tocó cumplir. Dos veces se enfundó el maillot de campeón de España en ruta y otras cuatro el de contrarreloj hasta que en 2014 colgó la bicicleta.

Ya en aquel momento había comenzado otra carrera que convierte de nuevo a Iván Gutiérrez en algo más que un miembro del cuerpo técnico del Racing.Y también en algo más que un ciclista de élite. Justo en su última época como profesional, precisamente cuando debía comenzar a construir su nueva vida, se topó con una depresión que le enfrentó con sus peores demonios y le llevó a once ingresos por "hacerse daño", según confesó en la madrugada del martes a la Cadena Cope.

Una enfermedad contra la que aún lucha y que exorciza todas las mañanas en las Instalaciones Nando Yosu. Porque entre deportistas Iván Gutiérrez se vuelve a sentir cómodo; máxime en su equipo de siempre. No se cansa de repetir que él pagaría por haber jugado un solo partido en los Campos de Sport y de presumir de su trabajo para un club en ruinas del que ni siquiera cobra. Pero poco le importa eso ahora, porque su nueva faceta verdiblanca le está "empezando a curar".

Su historia es más o menos conocida en el entorno de Racing.Y por completo en un club afanado en arroparle que ha preservado con celo las partes más duras de su relato hasta que el propio Iván Gutiérrez se confesó en El partidazo: "He tenido once ingresos por ese motivo intentar hacerse daño. Me tomaba todas las pastillas que había en casa, primero para llamar la atención y las últimas veces ya con conocimiento de causa, porque no ves la salida", se lamentaba el cántabro en la entrevista radiofónica. Probablemente el cambio de vida al final del ciclismo no ayudara, pero no fue en absoluto el desencadenante si es que se puede hablar de alguno de una enfermedad que ya había comenzado a dar la cara mucho antes, cuando aún era corredor del Movistar.

Las cosas empezaron a torcerse en marzo de 2013, casi dos años antes de su retirada del ciclismo profesional, que abandonó aún en la élite como un ilustre miembro del WorldTour. Así lo reconocía él mismo anteanoche en una entrevista que ha tenido una gran repercusión no sólo mediática, sino para el propio Iván Gutiérrez, algo abrumado por la repentina atención y por la repercusión que sus palabras hayan podido tener sobre los más cercanos, en especial entre su familia.

"No sabía bien por qué, pero algo le pasaba a mi cabeza; no era feliz. Tenía mucha responsabilidad en mi equipo y el ciclismo era muy estresante. Llegó un momento que sentía que algo no funcionaba en mí", explicaba para hablar de aquella "primera vez" en que pudo hacerse "daño".

A peor

Conforme avanzaban los meses, la situación se fue agudizando. "Me retiré en el Tour el de 2013, el último que disputó por un colapso; por pánico mental. Sólo tenía ganas de desaparecer de la carrera y luego del mapa", se lamentaba el exciclista antes de explicar su particular sensación: "Uno no puede decir que está deprimido porque tu contrato está en juego".

¿Que le ocurría en realidad? No tenía una respuesta. "El motivo real no lo sabía nadie explicaba. Tuve que inventarme que tenía un mal día y no sabía qué me había pasado". Esa fue al menos la versión que se vio obligado a dar entonces a los responsables de comunicación de Movistar, su equipo en aquel momento. Fue la forma que encontró para asimilar el golpe de una situación sobrevenida. "No había absolutamente nada; me tocó a mí", se lamentaba en el programa deportivo de medianoche.

Tampoco la asistencia profesional le resultó muy útil en un primer momento. El psiquiatra con el que contactó no le ayudó a superar la enfermedad, o al menos así lo recordaba el de Hinojedo. "En estos problemas debe haber un compromiso sincero y yo no sentía que me pudiese ayudar porque su manera de ver mi problema no era como yo lo entendía". Pero ya por aquella época comenzó a medicarse para tratar su depresión, según confesaba el propio ciclista. En septiembre de 2014, en pleno Eneco Tour, Iván Gutiérrez sintió que aquel era su "último día" subido en la bicicleta. "Ya se juntaba el factor de la medicación para evitar las ideas autolíticas, que han sido muy recurrentes, y que era muy fuerte. Mi obsesión era correr y llegar al Mundial de Canadá", rememoró.

"Llegó un momento de tener que tomar la decisión con Eusebio Unzúe, técnico del Movistar y el momento más difícil de mi vida fue cuando le tengo que decir que no puedo correr porque no estoy en condiciones". Aquellos días también le dejaron cicatriz: "Nadie más supo de mí". Efectivamente, no pudo ni despedirse en lo que hubiera sido un adiós natural al ciclismo profesional en cualquier caso cercano a sus 35 años , sino que lo tuvo que hacer de pronto, algo que le dolió especialmente.

Paso a paso

Mensajes de ánimo

Valverde,Quintana yUnzúe

Las palabras de IvánGutiérrez se conocieron pocas horas antes de la presentación de su antiguo equipo, el Movistar. Y sus dos líderes, Nairo Quintana y Alejandro Valverde fue compañero de ambos le enviaron mensajes de apoyo. «Ha sido un gran compañero y es un gran amigo que lo ha pasado bastante mal», decía Valverde de un ciclista con el que compartió innumerables carreras y concentraciones. «Desde aquí le damos todo el apoyo, todo el ánimo», añadía el murciano durante la presentación del Movistar Team. «Cuando dejas de ser ciclista, después de dedicarte toda la vida a lo mismo, a lo mejor te encuentras un poco perdido», agregó el ganador de la Vuelta antes de desearle «que todo le vaya muy bien» a partir de ahora.

Por su parte, Nairo Quintana, vigente campeón de la ronda española, reflexionaba que el ciclismo «es tan bonito tan apasionante que cuando lo dejas es difícil adaptarte a una vida normal». A su juicio, la clave es «ir haciendo la transición desde antes para poder estar normal cuando te llega la hora de retirarte». El colombiano animó al cántabro a «luchar por su vida, echarle ganar al cuerpo y seguir adelante».

Eusebio Unzúe aseguró por su parte que «a veces dejar tu profesión después de tantos años causa efectos muy desagradables. Hay corredores cuya adaptación a la vida normal no es fácil. Espero que se vaya asentando y le veamos recuperado del todo».

Pese a lo difícil de la situación, anteanoche recordó que encontró apoyo en su entorno profesional, pero al mismo tiempo acota que "en determinados momentos hubiera necesitado algún mensaje más". Según sus palabras, una de las personas a las que más le costó entender la situación fue precisamente a Unzúe "es una persona optimista por naturaleza", mientras que otros compañeros y auxiliares comprendieron mejor su problema. Pero le queda el poso de haber necesitado algo más de apoyo. "Piensas que a lo mejor no debería haberme sacrificado tanto", se confesaba en los micrófonos de Cope al recordar las muchas noches de insomnio.

Así se escribió el primer capítulo de un viaje a ninguna parte que "fue a peor" cuando el de Hinojedo colgó la bicicleta y del que aún arrastra secuelas. "El grado de medicación era muy alto y mi nivel de energía mínimo confesaba. Fue un trauma no poder hacer nada de deporte porque no me tenía en pie. Había épocas en las que tenía que estar vigilado por mis padres para no usar mal la medicación, porque te molesta la luz...".

Se refería así a las once ocasiones en las que según él mismo, llegó a "hacerse daño" y en las que precisó ingresos hospitalarios. Una época negra que trabaja ahora en superar en un proceso para el que su trabajo en el Racing le ha servido de terapia, como también el apoyo de su familia y su pareja: "Se ha desvivido. Es la que más me ha ayudado", reconoce.

En las Instalaciones Nando Yosu ha abierto una nueva etapa en su carrera por volver a ser quien era, pero ni puede ni debe fijarse una fecha para su plena recuperación "Mi día a día es que tengo que estar dos o tres horas de siesta porque mi nivel de energía todavía no es óptimo. Voy una o dos veces al mes al médico y en cuanto a la medicación creo que seguiré durante cerca de año y medio o dos para ver si mi nivel emocional se equilibra y se puede reducir, aunque imagino que de base se va a quedar de por vida", relató.

En su constante progresión, el de ayer no fue un buen día. Abrumado como estaba por la repercusión de sus palabras, tuvo que lidiar con una situación no demasiado cómoda. Pero al mismo tiempo se ha liberado; se ha librado de un peso una vez superada la mar de fondo que le puede ayudar a caminar más cómodo." Al fin y al cabo es mi vida", resume a sus 38 años casi recién cumplidos y con mucho más optimismo que hace unos meses, aunque aún afectado por una enfermedad muy difícil de soltar cuando hace presa.

Hoy volverá a su terapia en La Albericia. "No cobro, pero estoy, piso el césped... ¿Qué más puedo pedir, si son mi mejor medicina? El dinero no da la felicidad", De momento, su objetivo de visibilizar la enfermedad y ayudar a gente en su misma situación ha servido, aunque a costa de ponerse algo más en el foco de lo que hubiera deseado.

Recuperación en verde

Más allá de los tratamientos y la medicación, la mejor terapia se la dio el exrayista Imanol Ibarrondo, que le puso en contacto con Ángel Viadero para que se incorporara al Racing. El exfutbolista convertido ahora en un experto en coaching, tuvo a uno y a otro entre sus alumnos además de otros como Pedro Munitis y suya fue la propuesta a su amigo Viadero.

El entrenador del Racing se ha convertido con el paso de los años en un apasionado de las técnicas de coach y ya en su época en el Sestao fraguó una buena relación con Imanol. En una situación muy diferente, el apoyo del exfutbolista resultó muy importante para Iván: "Me hizo ver muchas cosas que no entendía como el hecho de escuchar a las personas, empatizar o buscar autoalternativas".

Una de ellas fue hablarle de él a Viadero. De un perfil que le podía resultar muy útil de cara a la preparación mental y a la recuperación psicológica. Un coach entendido de otro modo en una relación simbiótica, porque tan útil le resulta al Racing la aportación del exciclista como a él su nueva faceta, que le permite volver a disfrutar.

Y de ahí ha nacido de paso una íntima relación entre técnico y auxiliar: "Me acogió en su casa, me llevaba al campo en su coche y a partir de entonces me metió en el vestuario. He vuelto a revivir una situación que se cortó traumáticamente cuando dejé de correr en bici y eso me está empezando a curar, es un sueño y la mejor medicina. He aprendido mucho para bien y me va a cambiar la vida si me llego a poner al cien por cien alguna vez".