Ciclismo

La Cantabrona, un signo de identidad

La Cantabrona cumplirá en este 2019 su quinta edición y ya es una prueba consolidada en el calendario regional. :: dm/
La Cantabrona cumplirá en este 2019 su quinta edición y ya es una prueba consolidada en el calendario regional. :: dm

La quinta edición de la marcha cicloturista, que se presentó ayer en Fitur, mantiene el mismo recorrido y se celebrará en Semana Santa

Marcos Menocal
MARCOS MENOCALSantander

La Cantabrona ya es un signo de identidad regional. Ayer acudió a Fitur como uno de los eventos que representan a Cantabria en la prestigiosa feria de turismo en Madrid. Y es que la quinta edición de la marcha cicloturista, que se celebrará el próximo 20 de abril -en plena Semana Santa- espera reunir a más de 2.000 participantes, de los cuales el 70% vendrá de distintos lugares del país. También habrá un nutrido grupo de extranjeros que en las cuatro ediciones anteriores no faltó. La prueba deportiva es un reclamo turístico de gran magnitud y desde que nació, en 2015, se ha convertido en un referente para el cicloturista que busca por un lado dar rienda suelta a su pasión y, por otro, conjugar el binomio deporte-familia.

Las inscripciones ya se encuentran abiertas. Se lanzaron 300 plazas a tan solo quince euros y en unas horas se agotaron, señal de la tremenda demanda que la cita tiene entre los amantes del pedal. A tres meses para la fecha, ya se ha completado la mitad de la previsión, lo cual indica que es probable que si el tiempo respeta se podrá, incluso, superar esa cifra de 2.000 cicloturistas que constituye el récord de participación (2018).

Las inscripciones se pueden formalizar en el sitio web www.lacantabrona.com, donde también se podrá adquirir la equipación de la prueba.

La prueba tendrá lugar el 20 de abril y espera reunir a más de 2.000 participantes

Son muchos los atributos de esta marcha: paisaje, precio de inscripción, servicios, fecha... Pero sobre todo, el recorrido. La posibilidad de salir junto a la playa y adentrarse en la montaña con la ascensión de puertos propios del Tour de Francia hace ineludible la visita, al menos una vez, de todo cicloturista. Y, como se ha comprobado, la gran mayoría repite.

La Peña Ciclista Mario González, organizadora de la marcha, mantiene para este año las dos distancias de la edición anterior; la clásica, de 177 kilómetros con la duda un año más de si la nieve permitirá subir por el Portillo de Lunada o bien habrá que hacerlo por Estacas de Trueba, como ocurrió en 2018 y que a los cicloturistas les agradó tanto o más que el otro coloso. Precisamente, en 2016 la tremenda cantidad de nieve caída durante las semanas anteriores a la celebración permitió imágenes para el recuerdo con neveros de más de tres metros de altura en la cumbre del Portillo de Lunada, que los operarios abrieron días antes. Aún así, el Caracol (segunda categoría), Lunada (primera), La Sía (segunda) y Alisas (primera) constituyen ya un reto para cualquiera. Más de 3.500 metros de desnivel positivo.

También habrá una distancia más corta, pero que mantiene la belleza y dureza de Cantabria. Contará con 115 kilómetros y se ascenderá el Alto del Caracol, para obviar el resto de colosos. Esta modalidad fue elegida por 400 participantes el año pasado.

Como todas las ediciones habrá novedades. Alguna hará aún más dura la prueba. Por medidas de seguridad la marcha, a su paso por el alto de La Morcilla, tomará dirección al Alto del Churi para bajar a Escobedo y seguir el recorrido habitual sumando un coloso más a la prueba. Será el de menos envergadura, pero probablemente hará tanto o más daño que los demás ya que será en la parte final del recorrido.

 

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