Quique Setién calibra a Zidane

Quique Setién, durante un partido de la Unión Deportiva Las Palmas./
Quique Setién, durante un partido de la Unión Deportiva Las Palmas.

Del reciente "así no vamos a ninguna parte" al absurdo debate sobre si el francés empeoraba a los galácticos

IGNACIO TYLKOmadrid

Las Palmas ha marcado a Zinedine Zidane, y no precisamente porque el técnico francés acostumbre a pasar sus vacaciones en la turística capital de la isla de Gran Canaria. Debido al origen de su mujer, se deja ver habitualmente más por las playas de Garrucha y Mojácar, en el Levante Almeriense. Pero, curiosamente, dos partidos ante el equipo amarillo, al que el Real Madrid visita este sábado en choque correspondiente a la sexta jornada de Liga, apuntaron hacia Zizou, primero como futbolista y el curso pasado ya de entrenador.

Meses después de su sonado fichaje por 76 millones, procedente de la Juventus y fraguado en aquella famosa cena de Montecarlo en la que Florentino Pérez y Zidane sellaron su matrimonio futbolístico en una servilleta, el astro marsellés se presentó en Las Palmas como estrella rutilante del Real Madrid galáctico que dirigía Vicente del Bosque. Aunque marcó un golazo de falta, los isleños sacaron los colores a los blancos y se impusieron por 4-2. Pablo Lago adelantó a los canarios, empató el cántabro Munitis, a pase del camerunés Geremi, sorprendente titular, igualó de nuevo Zizou con ese golpe franco magistral, pero un doblete de Rubén Castro desnudó al Madrid en la segunda mitad.

Ni una sola pregunta sobre el equipo revelación de la Liga

A pesar de que Las Palmas marca la carrera de Zidane, el francés no contestó ni una sola pregunta sobre el conjunto amarillo. Y Quique Setién se refirió a ello con ironía: "Seguro que él estará más preocupado por nosotros que los periodistas de Madrid". La campaña pasada ya demostró que su equipo era capaz de competir de tú a tú con el conjunto blanco y de hecho fue equipo fue muy superior pese a la derrota, que llegó con un gol postrero del ahora lesionado Casemiro. "Así no vamos a ningún lado", dijo Zidane en caliente aunque con la sensación de que sus hombre habían hecho muchas cosas mal. Aquel día su equipo perdió la posesión de la pelota, que en algunos tramos fue superior al 60% para su rival, apenas remató a portería y sobre todo mostró una actitud indolente que le desesperó. El entrenador cántabro sabe por experiencia propia que sus jugadores deben hacer casi todo bien, tener "un día inspirado" y que el Real Madrid esté gris.... y sobre todo no tenga pegada como aquel día. "Espero que ese punto de motivación extra que hay en estos partidos permita a mis jugadores tener la lucidez habitual para ser atrevidos".

El exfutbolista santanderino, amante del ajedrez, no quiso valorar las bajas de su rival y mostró un cierto hartazgo ante tanta pregunta sobre el cuadro blanco. "Si Casemiro y Marcelo no juegan, saldrán otros dos. Sin comentarios. Del Madrid estoy harto de hablar, preguntad por Las Palmas", explicó antes de reconocer que la baja de Kevin-Prince Boateng es más "fácil de suplir" porque tiene "muy buenos" recursos, más incluso que en una zaga a la que pide «defender con mayor agresividad y tensión».

Entonces, tras seis jornadas de Liga, el debate en el Real Madrid giraba en torno a si Zidane empeoraba al equipo porque le ralentizaba y no se aplicaba en defensa. Con el francés en el campo, los merengues habían perdido en Liga en Valencia (1-0), empatado en casa ante el Málaga (1-1), caído en el Benito Villamarín ante el Betis (3-1), igualado en Chamartín ante el Valladolid (2-2), con gol de Zidane, y sólo habían sido capaces de golear al Espanyol (5-1). Y sin el centrocampista galo, baja por sanción, en la Champions el Real Madrid fue capaz de imponerse en Roma (1-2) y de pasearse ante el Lokomotiv de Moscú (4-0) y al Anderlecht belga (4-1).

Una polémica absurda, si se tiene en cuenta el final de temporada. El Real Madrid acabó tercero aquella Liga, tras el Valencia y el Deportivo, pero conquistó la novena Liga de Campeones al vencer al Bayer Leverkusen en la famosa final de Glasgow (2-1), ganada gracias a una volea estratosférica de Zidane, considerado por la UEFA el mejor gol de las finales de la Copa de Europa.

Tres lustros después

Tres lustros después, en su primera campaña como entrenador en la élite, Zidane pasó por un mal trago en el Estadio Gran Canaria. El 13 de marzo, en duelo de la 29ª jornada de Liga, su Madrid se impuso por 1-2, pero completó una segunda parte lamentable. "Nos vamos con los tres puntos, pero estoy preocupado. Sufrimos unas pérdidas de balón alucinantes. Jugando así no vamos a ninguna parte", espetó en la que ha sido la mayor crítica hacia su plantilla. A partir de ahí, el Madrid ganó las nueve jornadas de Liga que faltaban y se alzó con la undécima.

Ahora, los blancos se presentan como discutidos líderes en el feudo de la, hasta el momento, revelación de la Liga, a pesar de sufrir una goleada en San Sebastián. Aunque es cierto que no conoce la derrota y suma cuatro victorias y un empate, el Madrid acostumbra a ganar en el alambre y viene de tropezar frente al Villarreal. "No fue un problema de actitud, porque también fue buena en el primer tiempo, pero sí de intensidad. Si al rival le dejas jugar, te mete en dificultades. En la segunda parte le pusimos otra marcha", explicó este viernes Zizou, sin perder la sonrisa pero bastante contradictorio en sus reflexiones.

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