"Necesito parar, quedan dos meses para el Mundial y hay que recuperarse"

Beitia tiene en el Mundial de Londres, en el mes de agosto, el gran objetivo de la temporada. /
Beitia tiene en el Mundial de Londres, en el mes de agosto, el gran objetivo de la temporada.

Ruth Beitia decide tomarse un descanso para restablecerse de unas molestias físicas, sobre todo en el hombro derecho, que han mermado su rendimiento

MARCO GARCÍA VIDARTSantander

El pasado 27 de mayo se presentaba ante sus iguales en Eugene (Estados Unidos) en la primera reunión de la Liga de Diamante en la que las mujeres saltaban altura. Y aunque reconocía que no andaba del todo fina, ya que una ristra de molestias le había impedido entrenar normalmente, Ruth Beitia firmaba un estreno a nivel internacional muy similar al de ese 2016 de ensueño. En el Prefontaine Classic, la cántabra saltaba 1,92 para ser cuarta. La misma marca que el año pasado. Pero los aficionados al atletismo pinaron las orejas el pasado día 8 de junio. En la Golden Gala de Roma, otra cita de la Liga de Diamante, la cántabra pasaba sobre 1,80, pero derribaba por tres veces el listón sobre 1,85. Algo pasaba. El domingo, en los FBK Games de Hengelo (Holanda), sí pasó por esa altura, pero se quedó en el 1,90. Listones que la cántabra, a su nivel habitual, los pasa sin pestañear. No hacía falta ser un lince para intuir que a la campeona olímpica, un prodigio de regularidad en las competiciones, le pasaba algo.

Esas molestias que han lastrado este inicio de temporada al aire libre no terminan de remitir. "Al final voy tapando baches con el fisioterapeuta. Pero además de las sesiones con el fisio, necesito descansar", señala la santanderina, a la que no duelen prendas en calificar como "desastre" esos últimos concursos. Por eso, Beitia no ha dudado ni un segundo en tomar una decisión. "Necesito parar y hacer caso al fisioterapeuta", añade aún sin perder la sonrisa.

Antes de partir hacia Eugene a finales de mayo, Beitia desglosaba una pequeña ristra de contratiempos que le habían mermado en sus entrenamientos. El vasto externo, una rodilla y el hombro derecho. Es precisamente esta última articulación la que "no acabo de curar". Y para un saltador de altura es simplemente esencial. Es la articulación con la que un atleta diestro, como es el caso de Beitia se hace pasar el brazo por encima del listón al subir. Y además es la zona del cuerpo que se lleva el primer porrazo contra la colchoneta al caer. Las molestias en ese hombro derecho hacen que el gesto de Beitia al atacar el listón "no sea bueno". Y en una disciplina tan técnica y en la que cada gesto está medido casi hasta el último milímetro, eso lleva a "más errores técnicos".

Por todo ello, Beitia ha tomado la decisión más lógica. El gran objetivo de la temporada aún no es inminente. "Hemos decidido un paroncillo. Aún quedan dos meses para el Mundial de Londres y hay que recuperarse", señala una atleta santanderina que apenas ha tenido lesiones a lo largo de sus muchos años de carrera. El 10 de agosto, a las 20.10 horas, será la calificación de altura en el Mundial de Londres. El momento en el que Beitia quiere estar en el nivel de estos últimos años.