Roper y Peñacastillo se citan en la final

Haya, José Manuel y Salmón observan el birle de Víctor González en la victoria de Peñacastillo ante Sobarzo. :: SANE/
Haya, José Manuel y Salmón observan el birle de Víctor González en la victoria de Peñacastillo ante Sobarzo. :: SANE

Con un Rubén Rodríguez en estado de gracia, los de Maliaño ganan a Ribamontán, mientras que los de Cañas se imponen a Sobarzo

Borja Cavia
BORJA CAVIASantander

La final de la Copa FEB está servida. Roper y Peñacastillo se medirán el próximo domingo en la reedición de la final de la pasada edición, en la que los de Maliaño se impusieron en el chico de desempate. Los de Cañas doblegaron a Sobarzo en un choque en el que en los de Penagos volvió a formar parte del cuarteto tiular Lolín Abascal, que tras su debut del martes volvió a cumplir en su segundo compromiso en la máxima categoría. Eso sí, esta vez el marcador no le favoreció a su equipo, que se encontró con un Peñacastillo que, sobrado de recursos, supo ganar a bolos y a emboques, con un Víctor que logró embocar con las cuatro primeras bolas que lanzó desde los veinte metros.

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Y claro, todo ello aderezado con su habitual festival desde el birle, desde donde su peor registro fue de 24 bolos, aunque les valieron para hacer con uno de los parciales. Sobarzo, como es habitual, se agarró a la bolera hasta el final, pero no pudo culminar la remontada en el último chico de diecisiete metros.

Roper, por su parte, logró su clasificación tras un partido en el que Rubén Rodríguez demostró que sigue siendo uno de los mejores jugadores de la actualidad, especilamente a nivel colectivo. El capitán de los camargueses derribó seis bolos desde la esquina en el tercer chico para que su equipo lograra el cierre y se pusiera por delante y en el quinto, cuando les era imprescindible, logró un emboque que resolvió el pase a la final del vigente campeón de la competición. Ribamontán logró dos tiradas de más de 50 palos, pero nada pudo hacer ante la acertada tarde de los de Maliaño.