Fútbol | Racing

No todo el monte es orégano

El Racing sufre la primera derrota de esta temporada. /Javier Cotera
El Racing sufre la primera derrota de esta temporada. / Javier Cotera

El Racing sufre su primera derrota de la temporada ante el Sporting tras ocho jornadas invicto, pese a que no mereció tan duro castigo en El Molinón

SERGIO HERREROGijón

En los aledaños de El Molinón, entre la estatua de Manolo Preciado, una prueba de motociclismo, un circo, los 'runners' dominicales, los problemas de aparcamiento y los paseantes locales, pese al barullo matinal de Gijón, a los aficionados del Racing era imposible no distinguirles. El atuendo verde y blanco les delataba. Cualquier intento de camuflaje era inútil. Algunos de ellos, escarmentados por el ominoso cuatrienio racinguista en Segunda B, casi se conformaban con el empate. Con mantener su condición de invicto. Las cosas iban tan bien por los Campos de Sport que el aficionado no se lo creía. Irreductibles, como los galos de Armorique, temían que en cualquier momento el cielo pudiese caer sobre sus cabezas. Ha sucedido tantas veces... A ese precavido análisis había que añadirle la vuelta a la calma después del estado de euforia provocado por la clasificación para los dieciseisavos de Copa, donde espera todo un Betis y sin olvidar que los partidos van pasando y se acumulan en las piernas, especialmente las de algunos futbolistas sin recambio. Sábado, miércoles, domingo.

Pudo ser el cansancio o los restos de la resaca. También una cuestión de probabilidades, porque está claro que ni todos los días son fiesta ni todo el monte es orégano. Un cúmulo de circunstancias. La falta de acierto de cara a gol, una expulsión injusta, un grave error con empate a uno... Al Racing le tocó perder frente al Sporting B. Seguramente no ha sido justo, pero en algún momento tenía que llegar. Los que firmaban el empate tuvieron una premonición.

Iván Ania modificó su registro para enfrentarse al filial rojiblanco. El 4-2-3-1 se había instaurado ya como sistema de cabecera del asturiano. Sin embargo, esta vez abrió el catálogo de sistemas para proponer un 4-3-3, con Sergio Ruiz, Rafa de Vicente y Quique Rivero en el centro del campo. Por lo demás, lo habitual. El míster verdiblanco no hizo cambios para proteger del cansancio a su equipo. Quizá porque, cuando las cosas van bien, las patas duelen menos.

3 Sporting B

Javi Benítez, Bogdan, Cordero, Pelayo Suárez, Zalaya, Gragera, Pablo Fernández, Pedro Díaz, Gorka Santamaría (Villalón, min. 63), Pelayo Morilla (Chiki, min. 71) y Bertín (Riego, min. 83).

1 Racing

Iván Crespo, Buñuel, Julen Castañeda, Óscar Gil, Figueras (Olaortua, min. 46), Sergio Ruiz, Cayarga (César Díaz, min. 74), Rafa de Vicente (Jerín, min. 65), Jon Ander, Quique Rivero y Enzo Lombardo.

Goles
1-0, min. 26: Bertín, de penalti. 1-1, min. 40: Quique Rivero, de penalti. 2-1, min. 72:Pedro Díaz. 3-1, min. 79: Pablo Fernández.
Árbitro
Leo Ollo (Comité Navarro). Amonestó a los locales Zalaya y Gorka Santamaría y al visitante Sergio Ruiz en dos ocasiones.
incidencias
Estadio de El Molinón. Con césped en buen estado, en una jornada fresca pero soleada.

El Racing inició mandón. Absoluto protagonista del partido. Y las ocasiones se fueron sucediendo para los verdiblancos. Un disparo lejano de Rafa de Vicente, centrado, lo atrapó Javi Benítez. Cayarga andaba con ganas ayer ante su exequipo y el avilesino generó tres opciones. Una con un tiro en busca de la escuadra que se marchó por poco; otra tras un gran pase de Rafa de Vicente a la carrera de su compañero, que culminó la acción con un duro lanzamiento que no encontró portería. Y la tercera fue un centro de falta del propio Cayarga que Jon Ander peinó para mandarla por encima del larguero. Un tiro cruzado de Enzo Lombardo que tocó en un defensa y se marchó cerca del poste izquierdo.

El Racing era el dueño del partido en El Molinón, pero, como unos días antes frente a la Unión Deportiva Logroñés, el liderazgo sobre el césped no era acompañado por el gol. Falta dinamita arriba. Y aunque el Sporting B apenas se personó en los dominios de Iván Crespo, la cantera de Mareo siempre guarda cositas para sorprender. Julen Castañeda se convirtió en fatídico protagonista. El colegiado no había señalado, minutos antes, un posible penalti del guipuzcóano por una entrada dentro del área. A la segunda, el colegiado accionó el silbato. Un centro desde la derecha de Bogdan se estrelló con la mano muerta del lateral zurdo. El contacto se produjo fuera del área, pero el colegiado navarro opinó lo contrario. Pena máxima. Bertín transformó el tiro a palos para poner al Racing por primera vez en el marcador desde que arrancó la temporada. Una nueva circunstancia para evaluar al equipo de Iván Ania.

La prueba de estrés resultó satisfactoria apenas 14 minutos después. El equipo cántabro respondió de la misma manera de la que había tropezado un minuto antes. Una buena jugada de Sergio Ruiz habilitó a Quique Rivero dentro del área. Un ligero toquecito sirvió al cabezonense de capote para torear al defensa, que le derribó. La afición racinguista comenzó a festejar como si el empate ya hubiese llegado. Mientras tanto, a Rivero no se le movió ni un pelo del tupé. El hombre de hielo. Con la misma parsimonia que ante la Unión Deportiva Logroñés. A idéntico palo. Para devolver las cosas a su sitio. Justo antes del descanso, el árbitro navarro no quiso una tercera pena máxima por un posible derribo a Julen Castañeda en el área rojiblanca. El caso es que el Racing afrontaba la segunda parte con todas sus opciones intactas y tras haber recuperado la superioridad sobre el verde.

La segunda mitad no arrancó bien para el Racing, ya que cuando apenas se llevaban treinta segundos de juego, Jordi Figueras cayó lesionado. Eso obligó a Iván Ania a realizar un cambio inesperado. Olaortua sustituyó de urgencia al ilerdense en el centro de la defensa. Pero la cosa se iba a poner aún peor apenas tres minutos después. De forma más injusta que rigurosa, el colegiado navarro mostró la segunda amarilla a Sergio Ruiz por una 'faltuca' en el centro del campo y el Racing se quedaba con un futbolista menos con 40 minutos de juego por delante.

A pesar de los contratiempos y contemplando ya el empate como algo más apetecible, el equipo cántabro no renunció al ataque. Porque el Racing, con un futbolista menos, tuvo bastante más ideas ofensivas que un Sporting B al que el cambio de decorado apenas le afectó positivamente. Una buena jugada colectiva de los verdiblancos terminó con un disparo tardío de Julen Castañeda que taponó un defensa. Y cerca de la hora de encuentro, Jon Ander se buscó la vida para desbordar a Pelayo Suárez con un a bonita y eficiente maniobra, pero su duro tiro, centrado, lo repelió el meta Javi Benítez.

Un tiro en el pie

El Sporting B era incapaz de crear peligro a un Racing intenso, pero el equipo cántabro se pegó un tiro en su propio pie. Jerín cometió un error absurdo. Recibió en corto de Iván Crespo y, en lugar de devolvérsela al portero, se fue a la guerra en solitario frente a los jugadores sportinguistas. El centrocampista verdibalnco perdió la pelota y acabó haciendo una falta en la frontal. Pedro Díaz no desaprovechó el regalo y colocó el balón en la escuadra. 2-1. A remar a contracorriente y con un futbolista menos.

Aún en inferioridad numérica, el equipo cántabro era en el cómputo global del partido mejor que su rival. Pero iba perdiendo. Y la jornada de ayer no estaba para que Iván Ania y los suyos jugasen a la lotería, porque la suerte tampoco era cosa suya. Un centro de Julen Castañeda lo peinó César Díaz y la pelota se estrelló en el larguero. La fortuna que le faltó a los verdiblancos la tuvo poco después el Sporting B. El cabezazo de Pablo Fernández lo que encontró fue un hueco junto a la escuadra pero por dentro de la portería. 3-1. Un castigo inmerecido. A partir de ahí, el Racing no pudo hacer más que pelear contra lo imposible, porque el estropicio ya no tenía remedio.

Que sirva de lección. Como aprendizaje. Es lo único positivo que se puede sacar de la derrota. Eso y que, a pesar de todo, el Racing continúa siendo el líder. Tras ocho jornadas sin conocer la derrota en Liga. Después de dos meses invicto en competición oficial, el equipo cántabro ya sabe lo que es perder. Caer para volver a levantarse. Y así, ene veces. La forma de vida del racinguista. Mejor ahora que cuando ya no haya vuelta de hoja.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos