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«No hubo quedada en Vitoria»

Los autobuses de los aficionados racinguistas, escoltados por la Ertzaintza./Daniel Pedriza
Los autobuses de los aficionados racinguistas, escoltados por la Ertzaintza. / Daniel Pedriza

La Ertzaintza apuntó en un primer momento esta teoría como principal hipótesis, aunque no la ha confirmado. El Racing investiga los hechos, pero sospecha que no la hubo | Los aficionados cántabros envueltos en la pelea de Vitoria niegan que se citaran con los del Alavés

Aser Falagán
ASER FALAGÁNSantander

No hubo quedada. Eso al menos aseguran varios aficionados cántabros que se vieron envueltos en la pelea -agresión, para ellos- acaecida el pasado sábado en Vitoria, cuando los seguidores del Racing y del Alavés (aunque el equipo cántabro jugaba ante el Vitoria) se enfrentaron en una terraza. Por el momento es imposible construir un relato unívoco. Pocas horas antes de que empezara el partido, aproximadamente medio centenar de hinchas de Juventudes Verdiblancas y otras peñas ocupaban una terraza en el barrio vitoriano de Olárizu. Llegaron entonces otros aficionados del Alavés -y la Real Sociedad, de acuerdo con el relato de testigos- y se inició la pelea.

A partir de ese momento la trama se complica. Según explica Pablo Rodríguez, presidente de Juventudes Verdiblancas -peña organizadora del viaje-, fueron «atacados» y «no hubo ninguna quedada», algo que confirman otros testigos, aunque como él, involucrados. Rechaza así la primera hipótesis lanzada por la Ertzaintza, y que al menos por el momento no se ha confirmado.

Según el relato -de parte- cántabro, se encontraban en la calle cuando vieron venir a los hinchas vascos, «algunos cubiertos», ante lo que habrían reaccionado haciéndoles frente o alejándose, según el caso. El Racing no se ha pronunciado oficialmente más allá del tuit que publicó el sábado condenando la violencia, pero en las oficinas de los Campos de Sport se da por buena esa versión.

El Alavés, por su parte, no se ha querido pronunciar a pesar de que muchos de los envueltos en la pelea lucían su camiseta, fiel a una política por la que el club vitoriano toma medidas solo en el momento que la Ertzaintza actúa. Si es así puede tener trabajo, puesto que la policía autónoma vasca buscaba ayer, según ha podido saber este periódico, a uno de los presuntos agresores, después de haber identificado en el momento a otros aficionados tanto vascos como cántabros. Este extremo refuerza la versión verdiblanca, si bien no se ha podido descartar con absoluta seguridad que no se produjera alguna provocación individual.

De hecho, en un primer momento tras una pelea en la que los participantes se arrojaron varias sillas y mesas y ocasionaron otros destrozos en el mobiliario urbano, algunos testigos señalaron a Gasteiz Hoy que el grupo de «ultras estaba esperando en la terraza» y «cuando vieron aparecer de frente a otra cuadrilla se levantaron y comenzaron los incidentes al grito de «ahí están, ya vienen». Unas palabras interpretadas como la evidencia de que alguien se había citado en aquel lugar.

Sí está confirmado que los cuatro únicos heridos eran seguidores del Racing, todos ellos leves excepto una persona que necesitó atención médica. Todo después de que la policía vasca tuviera controlados los dos autobuses (solo uno era de Juventudes Verdiblancas, y con algún miembro de otras peñas) ya a su llegada a Vitoria.

Antes del desplazamiento, los organizadores se habían puesto en contacto con el jefe de seguridad del Racing, Alberto Sánchez, como ha confirmado el propio club. Este fue quien se coordinó con el responsable de la Policía Nacional en Cantabria, que a su vez contactó con la Ertzaintza. Según explican los peñistas, la policía autónoma vasca se puso en contacto ya antes de llegar a Vitoria con Rodríguez, responsable de la expedición, para ofrecerle indicaciones sobre el lugar de estacionamiento y preguntarle por sus planes. Se les recomendó incluso una zona para comer, pero los verdiblancos optaron por otra y se les indicó que se enviaría un dispositivo que, sin embargo, tardó en llegar y lo hizo, en cualquier caso, tras la pelea.

«Dos minutos eternos»

De nuevo según Fernández, «después de unos dos minutos que se nos hicieron eternos llegó la Policía Local de Vitoria, y después la policía autonómica decidió identificar a los cuatro heridos, pero más tarde -siempre según el presidente de la peña- un mando ordenó que se identificara al resto como medida rutinaria».

La policía autónoma vasca ha abierto un atestado por la «riña tumultuaria» y agresiones que concluirá en el juzgado tras confirmar que «aficionados alaveses» protagonizaron la pelea con los cántabros. Un suceso por el que tendrá que responder un joven de 26 años, se apunta que natural de Zarauz, y por el que se busca a un segundo responsable.

Incluso la peña ultra alavesista Iraultza se ha desmarcado de los hechos ante la edición alavesa de El Correo, alegando que en aquel momento se encontraban en la zona de Mendizorroza (donde el Alavés se enfrentaba a la Real Sociedad). Sin embargo, también se apunta la posibilidad de que se trate de un grupo vinculado -o que estuvo vinculado- a la peña y que se movía precisamente por el barrio en el que tuvo lugar el tumulto. De hecho, ya la temporada pasada se produjo un incidente similar con un grupo de aficionados del Barcelona que se vieron abordados cuando se encontraban en una terraza en unos hechos que en Vitoria se han comparado con los acaecidos el sábado.

Por el momento, las primeras consecuencias fueron que los «ultras» involucrados en el suceso se volvieron a Santander sin ver el partido (la Ertzaintza y el Vitoria decidieron no permitirles entrar al campo) en uno de los autobuses -el otro sí llevo aficionados al estadio- y una sucesión de tuits y comunicados de repulsa que incluye el de la Asociación de Peñas del Racing.

El Racing prepara un expediente informativo sobre los hechos

El Racing prepara un expediente informativo, pero ha prohibido que el responsable de seguridad verdiblanco, Alberto Sánchez, hable con los medios, de modo que no se conoce la versión de la persona que se coordinó con Juventudes, Cuerpo Nacional de Policía y, a través de esta última, con la policía vasca. Tampoco se ha aclarado si entró en contacto con su colega en elVitoria.

De todos modos, fuentes del club confirman hasta donde les ha sido posible cotejar los datos la versión de los aficionados, entre otros motivos porque no han detectados ningún tipo de ‘convocatoria’ en foros o redes sociales. De este documento depende la actuación del Racing tras los acontecimientos del sábado, y hasta que no haya concluido su ‘investigación’ no tomará ninguna decisión. Según un comunicado enviado a las 22.51 horas, el Consejo de Administración se reunió ayer para analizar la situación y «los responsables de la entidad verdiblanca se entrevistarán con miembros de la Asociación de Peñas y de otras agrupaciones racinguistas que se desplazaron a la capital alavesa».

El Alavés, por su parte, no se ha pronunciado de forma pública sobre los altercados sucedidos el sábado. El club albiazul, en otros casos recientes, como la pelea que se produjo el pasado mes de febrero con aficionados del Barcelona en la zona del campus universitario, ya apuntó que «tomará medidas» si se demuestra que alguno de los implicados en este tipo de hechos es socio del club albiazul. Una tarea que en cualquier caso no asumirá de primera mano el club –tampoco está estrictamente facultado para ello–, de modo que lo que ocurra con los presuntos agresores depende de la actuación de la Ertzaintza y lo que ocurra después en los juzgados vitorianos.

Pese a que la confusión inicial llevó a apuntar que se encontraba en cuidados intensivos, el único ingresado por la pelea de Vitoria ingresó por Urgencias y ya ha sido dado de alta. El afectado, un joven de Juventudes Verdiblancas que sin embargo apenas había viajado con la peña, fue finalmente el único hospitalizado.

Tras ser atendido enVitoria y recibir el alta voluntaria con el consejo médico de que regresara a someterse a una revisión, volvió el mismo sábado a Santander y del domingo al lunes durmió en su domicilio. Los otros tres heridos ni siquiera tuvieron que ser hospitalizados y el resto de involucrados en el altercado no sufrieron heridas ni consecuencias dignas de consideración pese a la violencia que muestran los vídeos tomados en el momento, en los que se ve cómo se lanza el mobiliario de la terraza.