El Racing destituye a Viadero y sondea a Carlos Pouso

Viadero, durante el partido de este domingo y al fondo, Delfín Calzada./Celedonio Martínez
Viadero, durante el partido de este domingo y al fondo, Delfín Calzada. / Celedonio Martínez

El empate ante el modesto Leioa termina con una etapa de año y medio del cántabro | El Racing quiere al vasco, pero el actual director deportivo del Logroñés niega tener nada firmado

ASER FALAGÁN y MARCOS MENOCALSantander

Se acabó el ciclo. En verano de 2016 Ángel Viadero cumplió un objetivo vital; ese que tenía desde hacía décadas: entrenar al Racing. Ese mismo que Francisco Pernía le afanó en 2008, cuando optó por dar la alternativa a Juan Ramón López Muñiz, también debutante en la máxima categoría, y no al que entonces era el prometedor entrenador del Racing. Casi diez años de diáspora precedieron a su regreso. Eso y una abrupta salida del Burgos para fichar por el equipo de toda su vida. En Segunda B y no en Primera, pero la aventura merecía la pena, debió pensar. Firmó por un año, renunció a parte de su sueldo para pagar la cláusula de rescisión y se enfundó el chándal del Racing para sustituir a Pedro Munitis. La historia debía terminar bien con un ascenso; con un ascenso que le permitiera renovar con los cántabros en categoría de plata, pero le aguardaba un año y medio difícil y un final amargo.

Racing empató este domingo con el modesto Leioa y el crédito de su entrenador se agotó. Ya había empezado la temporada en números rojos y este domingo los resultados, la pitada del público, las malas sensaciones... Todo, en fin, le superaron. Manolo Higuera reconocía con ojos vidriosos –había echado a un amigo– la destitución cuando no era siquiera un secreto a voces, sino todo un clamor. Viadero no quiso hablar este domingo –por segunda vez; le habían hecho salir a sala de prensa–. No era una destitución cualquiera y vivía un momento difícil. Solo hablaba en privado.

«El Consejo de Administración del Real Racing Club, reunido en los Campos de Sport tras el encuentro disputado por los verdiblancos ante la Sociedad Deportiva Leioa, ha acordado el cese de Ángel Viadero, entrenador de la primera plantilla. La entidad cántabra quiere agradecer la profesionalidad, entrega e implicación de Viadero durante la campaña y media que ha permanecido al frente del banquillo de El Sardinero. En este tiempo ha quedado demostrado ampliamente su amor incondicional al Racing.

El club verdiblanco, además, desea al técnico santanderino los mayores éxitos en su futuro profesional. El cese de Ángel Viadero conlleva la salida del Racing de José María Lana –segundo entrenador, al que el club también agradece su labor y dedicación. El entrenamiento del primer equipo verdiblanco, previsto en las Instalaciones Nando Yosu para este lunes a las 10.30 horas, será dirigido por el resto del cuerpo técnico».

Este breve comunicado daba anoche oficialidad al final de una de las aventuras vitales más apasionantes de Ángel Viadero (Santander, 1969), que ha dirigido al Racing en 62 partidos de Liga en Segunda División B, seis de play off y cinco de Copa. Llegó para ascender al equipo. Lo presentó como un objetivo irrenunciable, como debía ser tras sustituir a un Pedro Munitis que acababa de dimitir precisamente por no haber conseguido devolver al Racing al fútbol profesional en el primer intento.

Con Ángel Viadero no solo se esfuma un entrenador, sino parte de la credibilidad deportiva de una directiva que ha evitado la desaparición del Racing, pero cuya dimisión ya pedía este domingo, aunque brevemente, la grada. Y cuando el público mira mal al palco, el entrenador se queda en paro.

El Sardinero no siente como suya la Segunda B

El Racing es ahora mismo tercero en el Grupo 2 de Segunda División B. Una jerarquía que los Campos de Sport no sienten como suya; una situación incómoda con la que tuvo que lidiar Munitis y después Viadero. Y este domingo la historia escribió su último capítulo. Todo se comenzó a torcer en Guijuelo, cuando un Racing muy sobrado durante la semana, casi de farra, empató ante el modesto Guijuelo, lo que le impidió quedar campeón de grupo. Toco buscar el ascenso por el camino más largo y se salvaron las eliminatorias ante Rayo Majadahonda y Villanovense. Pero el Barcelona B terminó con todas las opciones.

Contra lo dicho en verano, el de Canalejas continuó. Su entrega, compromiso y conocimiento eran indiscutibles. Pero ya comenzó cuestionado. A finales del año pasado la derrota ante el Amorebieta ya le costó un velado ultimátum. Antes de Anduva, postrera victoria convertida en último canto del cisne, también estaba cuestionado. La derrota de la semana pasada ante el líder, el Sporting B, le acorraló definitivamente y ayer quiso dar un golpe de mano, incluso ante su vestuario. Incluso sacrificó a varias vacas sagradas, pero el empate sin goles ante el Leoia le sentenció. Como a una plantilla despedida con pitos, aunque ellos aún tiene margen para reivindicarse. El mismo equipo que echó al Racing de la Copa a principios de curso ha terminado con una etapa que merecía otro final.

El fútbol –como casi todo– no admite pérdidas de tiempo y con Viadero saliendo por la puerta, lo que pasa a ser noticia es qué pasará y quién entrenará al equipo. El primero de la lista de entrenadores para sustituir al santanderino es Carlos Pouso. El presidente del Racing, Manolo Higuera, decía este domingo que dedicaría la noche «sólo a pensar».

Higuera se fue sin confirmar que el vizcaíno –para más señas de Leioa, localidad de donde es el equipo que este domingo terminó con la era Viadero– fuera el elegido para sustituir a Viadero. Tampoco lo negó cuando fue preguntado. El vasco, que saltó a la popularidad por el ascenso con el Mirandés a Segunda y por los éxitos con el equipo de Anduva en la Copa del Rey, actualmente es el director deportivo del Logroñés, club al que dirigió la pasada temporada. El técnico se abonó al silencio este domingo. Ilocalizable. La pasada semana se mostró molesto con todos los rumores que le situaban en el Racing hasta el punto que se personó en una emisora local de Logroño para desmentirlo expresamente. Allí aseguraban que Pouso había firmado un precontrato con del conjunto verdiblanco, algo que nadie puede aún confirmar. Higuera tampoco, pero bien es cierto que no negó que fuera el elegido.

Lo de Pouso encaja, pero de concretarse no será sencillo. Pese a que en el fútbol todo es posible, el vasco declaró al principio de esta temporada que su deseo era no entrenar. Además, su sensacional relación con los dirigentes de la UD Logroñés aún complican más la operación. Por si fuera poco, la política que ha impuesto desde que se hizo cargo de la dirección deportiva del club riojano ha sido la de que el equipo que quisiera a un jugador rojiblanco pasase por caja. Por consiguiente, si finalmente el Racing apuesta por él tendrá que negociar con la UD Logroñés, dado que el vizcaíno tiene contrato hasta el próximo 30 de junio.

Así las cosas, el Consejo de Administración tiene que tener muy claro que el idóneo para enderezar la nave racinguista es Pouso, ya que la operación puede encarecerse. Por un lado el club debe afrontar el finiquito de Viadero y, por otro, negociar con la UD Logroñés, además de contratar al nuevo entrenador.

De momento y hasta que no se aclare, la plantilla racinguista la dirigirá un cuerpo técnico interino formado por Adolfo Mayordomo, Javier Pinillos y Oriol Lozano. Este lunes, en La Albericia, serán ellos quienes se hagan cargo del entrenamiento mientras desde las oficinas del Racing tratarán de cerrar la contratación de Pouso, en un primer término, o del que sea menester si el de Lejona prefiere quedarse donde está.

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