Rugby

Los espartanos de El Dueso

El primer partido. Un grupo de internos posa con Chucho (a la izquierda), el entrenador, en la playa de Berria donde jugaron al rugby. :/C. P. E. D.
El primer partido. Un grupo de internos posa con Chucho (a la izquierda), el entrenador, en la playa de Berria donde jugaron al rugby. : / C. P. E. D.

El penal acoge un proyecto de reinserción de los reclusos a través del rugby

Marcos Menocal
MARCOS MENOCALSantander

«¿Quiere decir algo el capitán?». «No». «Pues empezamos». Es la voz del entrenador. Los chicos, en formación de círculo, escuchan atentamente la lección de su líder. A escasos metros, en una banda, aguardan otros tantos. Alguno está lesionado. Un poco más allá, al otro lado de la valla se han parado un par de ellos a observar. Por momentos han detenido su autómata paseo y han decidido prestar atención a lo que ocurre en el campo de fútbol. «Vamos a hacer circulaciones de balón rápidas muy intensas, ¿sí? Venga. Bravo ¡Necesito concentración!». Ordenados en filas, cada cual cumple perfectamente con su cometido. «Esto es como una pequeña familia», admite Aitor Jauregui (Bilbao, 41 años) al tiempo que se ata los cordones a toda prisa. Nadie quiere perder el tiempo y mucho menos aquí. Van llegando más; unos con garrafas de agua, otros con balones y conos para señalar la cancha. «¡Cómo sois de chulos los de Santutxu que jugáis en chanclas!». Bromas. Todos comparten esfuerzos, pero también vivienda, el penal de El Dueso.

Su vida ha dado saltos descontrolados, como la pelota ovalada con la que se juega al rugby, pero desde hace tres meses precisamente este deporte les ha regalado una brújula. «Estamos deseando que lleguen los jueves para poder entrenar», señala Óscar Rodríguez (Bilbao, 32 años. Empezaron siendo media docena y ya son 37. 'Son los Espartanos de España'. Ellos son los protagonistas de un proyecto de reinserción que utiliza el deporte como un vehículo para gozar de una segunda oportunidad.

Ruido de puertas metálicas. Alambrada en lo alto. A la derecha un módulo donde los internos reciben las visitas de sus familiares y al frente una carretera ascendente que lleva hasta una garita. «¿Qué tal, todo bien?». Abrazos. El director del Centro Penitenciario, Carlos Fonfría, sale a recibir a Tristán 'Chucho' Mozimán (Santa Fé, 43 años) y el verdadero impulsor de una idea que se ha convertido en la esperanza para muchos de los reclusos. «Esto es algo que nació en mi país, 'Los espartanos de Argentina', y que en cuanto lo conocí me enamoré de ello. Merece la pena apostar por los chicos», explica. Todo empezó hace una década de la mano de Coco Oderiguo (San Isidro Club), un abogado que después de tanto trabajar en los juzgados decidió buscar otra vía de aprovechamiento a las cárceles y a los que allí habitan. El proyecto comenzó con doce presos en una cárcel y hoy abarca a 44 penales, colaboran 200 voluntarios y participan más de mil internos. «Allí jugar al rugby se ve como un premio», añade Mozimán. Los datos hablan por sí solos: de los presos que salen en libertad y no pertenecen a esta iniciativa, el 65 % reinciden. Sin embargo, tan solo el 5% de aquellos que juegan al rugby en las prisiones vuelven a delinquir. En Argentina ya hay más de cincuenta empresas que colaboran y apoyan la estructura y ya existen penales con campos de hierba artificial. «Aquí queremos eso, pero también ir más allá. Queremos completar el círculo; que se inculquen los valores de respeto, disciplina y pertenencia al grupo, pero que después se les pueda ayudar cuando salgan en libertad para que lo pongan en práctica».

«Queremos completar el círculo; inculcarles valores, que se superen y ayudarles cuando salgan en libertad» Chucho Mozimán | Impulsor de Espartanos de España

Lo que tiene de grande -más de 1,90 de altura y tres dígitos cuando se sube a la báscula- lo tiene de terco y hace dos años comenzó su peregrinar burocrático. Llamadas, reuniones, permisos y puertas y más puertas, hasta que hace tres meses: luz verde de la delegación del Gobierno y la Fundación del Independiente Rugby Club 1971 Rugby & Valores echó a andar. «El primer día que llegué a la prisión dimos una charla informativa. No volví locos a los chicos con valores y obligaciones; quería que probasen y a partir de ahí al que le gustara que siguiera». Y así fue. En la cárcel no existe otro propósito que retorcerle el cuello a la pena y que el reloj no se detenga ¿Por qué no probar con aquella historia? El primer día fueron seis; el segundo, diez... Ahora, cada jueves son los propios internos los que esperan a pie de campo la llegada del líder de los 'Espartanos de España'. Y ya son 37.

Todos son iguales

Una vez dentro de El Dueso, para llegar hasta allí hay que atravesar una calle con una placa con nombre en lo alto. A derecha e izquierda siluetean el camino diferentes módulos; en alguno pone 'Talleres'. Ya en el centro del penal, como en todas las ciudades, hay una plaza con una enorme fuente de la que brotan chorros de agua. A la izquierda un par de pistas de tenis, de frente un gimnasio, una bolera, arena para jugar a la petanca... Y alrededor, muros. Siempre muros. En este escenario sus habitantes se mezclan. «En eso el rugby es lo mismo, es inclusivo; los hay gordos, altos, rápidos, pequeños... Todos tienen su importancia y su hueco», insiste el entrenador.

«Todas las actividades les ayudan; cocinar, jardinería... Y esta del rugby les ha motivado» Carlos Fonfría | Director de El Dueso

Han pasado tres meses y lo que empezó como una apuesta o un reto atrevido se ha convertido en la ilusión que da sentido a las vidas de algunos reclusos. «Para nosotros es una forma de olvidarnos de los problemas», replica Elvis Albert Bonifacio Puicon (Perú, 25 años). Es el capitán, pero no lleva brazalete. No hace falta. Es uno más en el equipo. «Es un orgullo formar parte de esto. Somos como una pequeña familia», explica en un perfecto castellano Darius Ledwon (Polonia, 46 años).

«¡Vamos, nos colocamos. Venga!». La voz de Chucho es como un interruptor que enciende a todos por igual. «Estamos muy comprometidos, nos sentimos parte y nos va bien para escapar de la rutina», confiesa Yann Manuel Peguillet (Francia, 29 años). «Por momentos nos evadimos y nos olvidamos de donde estamos», añade 'Singa'. Su contagiosa risa y buen humor hace que no importe su nombre. En la prisión le apodan así por su procedencia, Singapur, y con eso basta. En los ojos de los espartanos se intuye un brillo especial. Hay algo que les distingue. «Para ellos cualquier actividad es importante. Cocinar, limpiar, tareas de jardinería... Hay algunas en las que ganan dinero y esta del rugby les ha motivado», asegura el director de El Dueso.

«Ya estoy pensando en que llegue el próximo jueves. Por momentos nos evadimos y nos olvidamos» 'Singa' | Recluso del penal

Si durante el entrenamiento alguno bromea más de la cuenta es el resto el que le pone en su sitio. Respeto. Hay tiempo para todo, incluso aquí. Son las 18.00 horas y la tarde va pasando. El entrenamiento ha terminado, pero antes Chucho se acerca a la banda. Allí con una pierna escayolada y ayudado por unas muletas se encuentra Javier Martín (Suances, 35 años). El pasado 21 de julio, media docena de internos salieron a jugar un partido de rugby a la playa de Berria en un paso más del proyecto. Martín fue uno de ellos y se fracturó el peroné. En señal de apoyo Mozimán le ha traído una camiseta del Senor

Independiente firmada por todos sus componentes. Aplausos. El cántabro se emociona; ya ha cumplido su pena y esta semana sale en libertad. Los compañeros le abrazan. «Le he pedido a Don Carlos que me deje seguir viniendo los jueves a entrenar cuando me recupere». Ver para creer.

Superación y confianza

'Espartanos de España' no se detiene. Quizás el secreto de su éxito sea precisamente que cada semana se supera. «El propósito es que los chicos vean que lo que pasó fue una 'cagada' y que ahora deben mirar hacia delante, mejorar, progresar, superarse», explica Mozimán. El hilo conductor de este proyecto, 'Espartanos de España', paradójicamente, es todo lo contrario al leimotiv del rugby; en este deporte los pases siempre han de ir hacia atrás y en la vida jamás se debe retroceder. «Queremos inculcarles que hay que levantarse y aprovechar lo que está por venir».

C. P. E. D.

Para explicarles lo que es superarse, qué mejor que una terapia de choque. A Juan Postigo (Santander, 22 años) le falta una pierna de nacimiento y lo ha ganado casi todo en el golf adaptado -Campeón de España, de Europa- y es uno de los dominadores del circuito mundial aficionado. Es el primer golfista español discapacitado -sin prótesis- que lo consigue. Postigo ha cruzado -camuflado entre los voluntarios- los muros de El Dueso para mirar a los espartanos a los ojos y contarles su historia. «Hace diez años, cuando empecé, nadie daba un duro por mí. Ahora lo he ganado todo». Los reclusos le rodean. Acaban de ver como sacaba del penal una bola de un golpe con su palo. No le quitan ojo. Miran a su pierna y alzan la vista tratando de buscar una explicación. «Confianza. Tenéis que tener confianza en vosotros», les sugiere.

Son las 19.00 horas. Llega el momento de la despedida. Recuento, cena y a la celda, 'chabolo' como le llaman dentro. Chucho y sus colaboradores se reúnen junto al módulo de juegos -billares, tableros de mesa-. Cada uno tiene una historia que contar. «Ya estoy pensando en que llegue el próximo jueves», repite 'Singa'. Es un hasta luego. Saben que se van a ver pronto. Lo desean. «Gracias al penal y a Don Carlos por sus facilidades», concluye Chucho. Ruido de puertas metálicas. Silencio. Muros, sí; pero cada vez más bajos.

El equipo disfrutará el sábado del tercer tiempo

Los espartanos aún están considerados entre los mejores guerreros de la historia, siendo un ejemplo de la lucha en equipo para hacer un frente común donde, al mismo tiempo, cada individuo era importante. Todos disfrutaban por igual de todo. Esa pertenencia a un equipo es la base de este proyecto que el pasado 21 de julio sacó a una docena de internos a la Playa de Berria a jugar al rugby y que el próximo sábado permitirá disfrutar del famoso 'tercer tiempo' del rugby con barbacoa en el penal.

 

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