Un documental ensalza el Camino Ignaciano, que une Azpeitia y Manresa

Este camino suma 150 kilómetros en el País Vasco y se ha convertido en un producto de turismo cultural y naturaleza que dinamiza la economía local.

El actor y humorista Óscar Terol se convierte en «peregrino en busca de los placeres» que ofrece esta ruta «cultural» que en 2022 cumplirá 500 años

SERGIO CARRACEDO

El Camino Ignaciano es la ruta que sigue los pasos que en 1522 dio Ignacio de Loyola entre la localidad guipuzcoana de Azpeitia y la ciudad de Manresa, antes de que colgara de forma definitiva sus vestiduras militares. Una vez recuperado de las heridas que le produjo una bala de cañón, que le pasó entre las piernas en una batalla entre tropas castellanas y navarras en Pamplona, recorrió 650 kilómetros. Peregrinó desde su localidad natal hasta el municipio catalán donde vivió diez meses como eremita en una cueva, cerca del Monasterio de Montserrat. Esa fue la primera fase de su peregrinación a Jerusalén, como indicó en su autobiografía el que más tarde sería santificado, tras abandonar su vida como soldado para dedicársela a Dios.

Ahora, casi 500 años más tarde, este camino, que suma 150 kilómetros en el País Vasco, se ha convertido en un producto de turismo cultural y de naturaleza que además ayuda a dinamizar la economía local. Desde la salida en Loyola, donde puede visitarse el santuario y casa del santo, la ruta, que puede hacerse en bicicleta o a pie, pasa por montañas rocosas, valles verdes, densos bosques o tierras de cultivos diversos.

Estos y otros paisajes son algunas de las bucólicas imágenes que aparecen en el recién presentado documental 'El Camino Ignaciano en Euskadi', que recorre, de la mano del actor Óscar Terol, las etapas de esta ruta para reivindicar «su valor cultural».

Óscar Terol, por un bosque de hayas en pleno Camino Ignaciano.
Óscar Terol, por un bosque de hayas en pleno Camino Ignaciano.

Este audiovisual se divide en dos capítulos, 'La ruta de los 3 templos' y 'Los pasos de Ignacio hasta el Ebro' que resumen las siete etapas y los 150 kilómetros del camino a su paso por el País Vasco: Urola Garaia, Urola Erdia, Debagoiena, Llanada Alavesa, Montaña Alavesa y Rioja Alavesa. Está previsto que el audiovisual se proyecte en varias localidades ligadas a esta ruta de peregrinación.

Tras los pasos del santo en Álava

En su peregrinar hacia oriente, san Ignacio de Loyola transitó por tierras alavesas en un recorrido que hoy pasa junto a viejas ermitas, por antiguas veredas poco transitadas y por parques naturales como el de Aizkorri-Aratz o Izki. Tras superar el primer y segundo tramo, entre Loiola y Zumárraga (17,5 kilómetros) y entre Zumárraga y Arantzazu (19), el camino se adentra en Álava en la tercera jornada, que discurre entre Arantzazu y Araia (17) y que atraviesa el Parque Natural de Aizkorri-Aratz.

El Ignaciano se une en esta etapa con el Camino de Santiago del Interior, que proveniente de San Adrián se dirige a Salvatierra. Por las faldas del monte Aratz desciende suave hasta los pies del monte San Miguel antes de alcanzar el pueblo de Araia.

La cuarta etapa va desde Araia hasta Alda (21,2 kilómetros), para lo cual recorre la sierra de Entzia de Norte a Sur. La carbonera de Araia, Albéniz y San Román de San Millán, son algunos de los atractivos del itinerario que disfruta de inmejorables vistas de la Llanada Alavesa. Al llegar al puerto de San Román, puerta de entrada de la Parzonería de Entzia, el camino se une a la Senda del Pastoreo (GR 282), hasta los rasos de Zezama, donde el ganado pasta a sus anchas. Los bosques de hayas acompañarán al peregrino por el puerto de Opakua y la sierra de Iturrieta hasta Ullíbarri Arana y Alda, punto final de la etapa.

En la quinta jornada la ruta se encamina a Santa Cruz de Campezo (18), y comparte buena parte del trazado con la Vía Verde del Vasco-Navarro. La sexta va de esta localidad a Laguardia (27) entre la Sierra Cantabria y la Sierra de Kodes, para pasar de los paisajes de arbolado a los despejados viñedos de la Rioja Alavesa. El Ignaciano coincide en este tramo con la Ruta del Vino y el Pescado y, con pequeños desvíos, es posible visitar el dolmen de la Chabola de la Hechicera o el poblado celtibérico de la Hoya.

Tras visitar la villa de Laguardia el camino rodea las lagunas de Carralogroño y Carravalseca para alcanzar Lapuebla de Labarca, último municipio alavés del Camino Ignaciano, antes de continuar la etapa en tierras riojanas.

 

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