Un recorrido por Costa Quebrada

Ensenada de la Arnía, paisaje típico de Costa Quebrada. /Fermin García
Ensenada de la Arnía, paisaje típico de Costa Quebrada. / Fermin García

La línea litoral es un catálogo de caprichos geológicos y naturales, con los urros como grandes protagonistas

FERMÍN GARCÍAPiélagos

«Mar, yo soñaba ser como tú eres, allá en las tardes que la vida mía bajo las horas cálidas se abría... Ah, yo soñaba ser como tú eres».

ALFONSINA STORNI

A tiro de piedra de Santander, en las las inmediaciones de la capital, se puede disfrutar de una bonita caminata al borde del mar, de una senda fácil, de unos pocos kilómetros de recorrido, pero de gran valor paisajístico que permite disfrutar de toda la Costa Quebrada. Para ello nos acercamos hasta la Virgen del Mar, a donde llegamos por la carretera de Ciriego tras bordear el cementerio. Y el aparcamiento de la Virgen del Mar nos sirve como punto de partida.

Antes de emprender la ruta, y como aperitivo, podemos darnos una vuelta por toda la isla de la Virgen del Mar, en donde está enclavada la ermita del mismo nombre. Para ello cruzamos el puente sobre el mar y la rodeamos entera. Una vez de vuelta, nos vamos hacia el oeste, dejando a nuestra izquierda un pequeño parque infantil. Llaneamos un poco y nos vamos por la senda más cercana a los acantilados, la seguimos unos minutos ascendiendo hasta que llega a un pequeño sierro y comienza a descender un poco hasta llevarnos, sobre los mismos acantilados, a una especie de tombos o semicuevas desde donde ya vemos la zona de San Juan de la Canal.

Continuamos entre los acantilados y estas semicuevas hasta llegar a la pequeña ría de San Juan de la Canal; la atravesamos por un coqueto puente de madera levantado hace pocos años y seguimos hasta la playa que bordeamos por el oeste, para seguir hacia el este hasta una casa solitaria que bordeamos por la derecha; poco después de rebasarla, giramos hacia el norte para llegar hasta la Punta de San Juan de la Canal, donde giramos 90 grados hacia el oeste, subimos un poco y empezamos a llanear hasta llegar a un vértice geodésico (estamos a 71 msnm).

Seguimos de frente, bordeando por la derecha la tapia de una urbanización y, un poco más adelante, estemos atentos para coger un sendero a la derecha que se desvía del buen camino. Esta senda nos llevará hasta la bajada a la playa de Covachos, que desechamos, para tomar el camino de la derecha y bordear la playa por el norte y el oeste y seguir junto a la tapia de una urbanización abandonada; ahora estamos yendo rumbo norte. En la esquina de la misma volvemos a girar al oeste para seguir la senda hasta la Arnía; seguimos la senda a la derecha, por el norte de un aparcamiento, hasta llegar al camino que baja a la playa. Nosotros lo cruzamos para seguir la senda hacia el oeste, hacia Portio. Dicha senda está en algunos tramos bastante deteriorada. Y ya todo seguido hasta casi la Punta del Pino, sobre la playa de Portio. El regreso lo haremos por el mismo itinerario.

Otros datos

La ermita de la pequeña islita está dedicada a la Virgen del Mar, que es la patrona de Santander (su fiesta se celebra el lunes de Pentecostés). Luego, a lo largo de la marcha, podemos deleitarnos con los acantilados entre dicha isla y San Juan de la Canal; con la playa de Covachos y su islote (no olvidemos que poco antes de estar a la altura de Covachos, pasamos junto a un vértice geodésico de primer grado y que donde están enclavados dichos vértices la panorámica está asegurada).

A partir de la Arnía hasta Portio los caprichos de la naturaleza se muestran en todo su esplendor. Los urros de Liencres son una singularidad en las inmediaciones de la playa de Portio, frente a la costa, restos de roca dura del litoral que el mar no ha conseguido abatir y que finalmente han ido quedando aislados. Es una pena que uno de los más esbeltos se haya venido abajo en un fuerte temporal de invierno; aun así se nos ofrecen con una gran belleza. Desde la Punta del Pino tenemos debajo la playa de Portio y más al oeste la de Cerrias: si está despejado podemos ver más en la lejanía Peña Sagra y los Picos de Europa.