Nacho Vegas: «La realidad volcada en una canción se convierte en algo que nos toca las emociones»

Nacho Vegas: «La realidad volcada en una canción se convierte en algo que nos toca las emociones»

El cantautor asturiano presenta este viernes en Santander su décimo disco, 'Violética'

Pilar González Ruiz
PILAR GONZÁLEZ RUIZSantander

Hubo un muerto bajo el puente de L´Ará del que nadie quiso hablar. Un sol brillante que ilumina la salida del Negrón. Una pareja carcomida por la rutina. Dos guerrilleros huidos y una ballena que hizo enfermar a una ciudad entera. Son retazos de un disco largo, denso y contundente. 'Violética', (Marxophone,, 2018), es el décimo disco de Nacho Vegas. El trabajo al que ha dedicado más tiempo y en el que expone la dualidad de la intimidad y lo común, del desencanto y la esperanza, el cinismo y la ternura. El asturiano presentará el disco esté viernes acompañado de su banda ya habitual (Escenario Santander, 21.30 horas)

- De pronto todo el mundo destaca que se ha metido de lleno en el folclore latinoamericano, pero ya lo había hecho antes

- A lo mejor antes era más velado. Puede que sea por los guiños tan concretos a Violeta Parra, no como un disco homenaje, pero sí a su figura como autora y como folclorista, que fue su misión rescatando canciones por los pueblos. Le di mucha importancia a esa parte de manera explícita. Pero es lo que suele pasar. 'Resituación' no era un disco tan político como se dijo, aunque hubiera canciones que hacían referencia al momento social. Parece que se cargan mucho las tintas en algo y eso queda. En este caso nos aventuramos a hacer una cumbia y eso llama la atención. No me había atrevido antes a hacer algo tan tropical.

- ¿Le molesta que ocurra esta fijación general por un concepto en lugar del conjunto?

- Es algo que tampoco me importa demasiado, porque al final las canciones se nutren de la realidad. Y en la realidad, una parte tiene que ver con cosas más íntimas y otra con el mundo en el que vives. Eso está presente en mis canciones con un posicionamiento que no quiero eludir. Lo que sí me da rabia es que todo acaba virando a temas de actualidad. En esta dictadura del click bait, cuando hice la primera parte de la promoción, todo eran preguntas sobre la moción de censura o me acababan preguntando por Sánchez o Rajoy y al final era lo que se trasladaba a lo titulares. Te sientes un poco extraño porque parece que estoy hablando de eso y no tengo ningún interés.

- ¿Por qué eligió a Violeta Parra?

- Una de las cosas que se puede hablar de Violeta Parra es su capacidad para combinar la emoción y su pasión por la vida en dos sentidos; como algo muy poderoso o muy trágico, de forma casi punk con canciones que rozan la denuncia política. No sabes donde está la frontera. Ella lo combinaba muy bien y eso es algo que para mí es un referente muy claro. Que esas dos cosas importantes, los afectos y lo que se mueve en la vida, no son excluyentes ni compartimentadas.

- ¿En ese afán de actualidad ya le han preguntado por Rosalía?

- No, no me han preguntado

- No seremos nosotros los primeros.

- (Ríe) Ah, ¿no? Vale

- Ha publicado 18 canciones. Un disco largo.

- Me tomé mi tiempo para hacer este disco. Cuatro años. Es el periodo más largo que me he tomado. Tenía más repertorio del que pensaba. Quería hacer un disco doble, grabando muchas versiones o adaptaciones, tanto de otros autores como propias, pero que no fuera solo eso. Al final acabó siendo largo por derecho propio. Al hacer la selección, quedan las canciones para quien quiera escucharlo entero

- Esa forma de escuchar que ya no es la habitual

- No tenía intención de ir a contracorriente. En realidad, no es tan diferente a lo que hacíamos cuando regalábamos una cinta por ejemplo y te lo currabas más, con sus carátulas y todo.

- ¿Le quedó mucho material fuera?

- Grabamos 22 y se quedaron cuatro fuera. Algunas de ellas serán descartes y esos ya no los saco en ningún sitio, se quedan en un cajón. Otras dos no se incluyeron por tiempo, porque faltaba algún arreglo, pero formarán parte de un EP que empezaré a grabar el próximo mes. De ese modo serán el eslabón entre el disco que actual y el que llega. Son un puente.

- ¿Le gusta esa idea de construir una historia sucesiva entre un disco y el siguiente?

- Mis discos no son conceptuales, aunque siempre quise hacer algo tipo los Kinks, por ejemplo, que me gustaban mucho. Pero cuando te metes al estudio y vas cogiendo perspectiva, observas que las canciones tienen algo que ver: pertenecen a un mismo tiempo. Eso hace que tenga sentido que estén en un mismo disco. Los EPs son un formato diferente, pueden ser más heterogéneos, pero crecí con álbumes y así me eduqué.

- ¿Sabe que se ha reeditado 'The Kinks Are The Village Green Preservation Society' ?

- Me lo compraré de nuevo. Ese disco lo tenía y lo perdí en un viaje. Cuando viajaba con CDs y un discman, a principios de los 2000.

- Menciona Walden, de una obra de Thoreau, que apela a la desobeciencia civil. También los poemas de Carver. ¿Qué otros autores no musicales podríamos encontrar como referencias?

- Hay algunos en las canciones que son muy velados, que no son muy explícitos, pero podríamos citar a William Saroyan, un autor americano de origen armenio que me gusta mucho. Siempre me ha influido. Por ejemplo 'La Comedia Humana' (canción que aparece en 'La Zona Sucia') es una de sus novelas. Ahora, cuando estaba acabando el disco, estaba leyendo 'Un día en el atardecer del mundo' que tiene una mirada similar a Carver. Todos los personajes tienen mucha ternura y a la vez están desamparados, pero no se vuelven cínicos, sino que sacan su cara más tierna. Muestra que nos necesitamos unos a otros. Ese concepto de lo necesario que es que nos cuidemos también está presente en autores como él o Carson McCullers, que es de mis autoras favoritas.

- ¿Valorar ese tipo de aspectos es algo que se asimila con el tiempo o le venía de serie?

- Creo que es algo de lo que uno va siendo más consciente con el tiempo. Lo importante y lo central que es ese concepto de los cuidados en la vida. En mi generación, los 90 o 2000 estábamos imbuidos de un individualismo que parecía algo muy cool. La gente hacía gala de tener un humor sarcástico también hiriente y quien tuviera la lengua más pobre parecía tener más carisma. Esta actitud con el tiempo me acabó echando para atrás. Me di cuenta de que al final era hora de apreciar más que se puede ser alguien encantador y muy gracioso sin ser un cínico. El cinismo estaba muy de moda en los 2000 pero por suerte ahora hemos aprendido que no es un valor.

- Esa falta de cinismo está llevando al extremo de que se presuma de actitudes que antes se disimulaban, como el fascismo, por ejemplo

- No es una sorpresa porque ya venía pasando. Hace pocos años nos sorprendimos de que el 15M sirviera de cortafuegos para movimientos fracistas, pero el tiempo pasa y ahora sí que parece que está creciendo. Quiero creer que es una cosa muy residual que se amplifica. Pero viendo lo que pasa en Brasil o en Europa el problema no es solo que haya partidos de ultraderecha como Vox sino que los partidos tradicionales están asumiendo ese ideario para no perder el voto más duro.

- ¿Cree que se asentarán esos idearios?

- Creo que son ciclos. En los 80, leías a Margaret Tatcher y soltaba unas perlas que eran para coleccionarlas. Era anti pobres totalmente. Decía que cualquiera que cogiera el transporte público con 25 años era un fracasado, por ejemplo. No disimulaba que hacía políticas para los triunfadores. Aquí cuando llegó Aznar triunfó diciendo que eran de centro. Cuando llegó ZP, salió toda la caspa de 13TV diciendo que estaban orgullosos de ser de derechas y ahora la cosa está muy desbocada. Ciudadanos iba con una cara amable pero basta rascar un poco para ver que están muy a la derecha...Son cosas que dan un poco de miedo porque se disfrazan de demócratas y en realidad están creando mucho odio.

- Hacia los extranjeros pobres, especialmente

- Están fomentando el racismo, sobre todo. Leía el otro día un estudio de que el porcentaje de población migrante real en cada país y la percepción que se tiene es un desfase brutal. Si en España hay un 4% se piensa que es un 24%. Solo Letonia se acercaba un poco entre la realidad y la interpretación. Te das cuenta de que el discurso xenófobo está calando y es muy fácil atacar a los más vulnerables, los ilegales, que tienen menos derechos que las mercancías.

- Usted les canta a dos casos concretos en una canción especialmente dura ('Crímenes cantados')

- No sabía muy bien cómo hacerlo. Sentía mucho respeto y de hecho está escrita con cierta distancia porque es un tema que así lo requería. No es como hablar de cosas de mi propia vida que tengo más cerca. Está muy inspirada sobre todo por artículos y testimonios de los familiares de. Samba y de Mohammed, informes policiales, cosas que me pasaron desde las plataformas anti CIE...A veces nos anestesian y a fuerza de ello asumimos situaciones totalmente grotescas. Evocar esto en una canción hace que llegue de otra manera, hace que puedas ser consciente de ello de otra forma. Simplemente es otra narración, como ocurre con la literatura. La realidad volcada en una canción se convierte en otra cosa, algo que nos toca las emociones o nos revuelve las tripas. Algo que nos deja mucha más huella.

- Dice que la unidad de las canciones la aporta el hecho de que pertenecen a un mismo tiempo. El tiempo que refleja 'Violética' no incita demasiado al optimismo

- La verdad es que no. Creo que hay una mezcla de sentimientos. Cierto desencanto, pero no resignado. Quizá eso estaba en mis primeros discos… Este es un desencanto necesario para volver a coger fuerzas. Tienes que pasarlo para ilusionarte de nuevo y tener esperanza partiendo de una situación en la que pareces desesperado. Esos ciclos son necesarios. Hay dos vertientes. La que habla del desencanto y la que habla con una mirada distópica y otra un poco más optimista. Puede ser que haya una manera de pesimismo ilusionado.

- Se ha metido en una historia local ocurrida en Gijón hace un siglo para convertirlo en una crónica casi costumbrista ¿Qué quería contar con 'La Ballena'?

- Supongo que es más una reflexión partiendo de esa anécdota sobre el comportamiento humano, que hablar de la tierra que igual está más presente en 'Bajo el puente de L´Ará', donde sí hay consciencia de contar lo que ocurre en el entorno rural de Asturias y que afectan a la gente. Es una historia de cierta ficción. Cuando nos juntamos y entablamos una lucha colectiva sucede algo muy bonito, pero cuando no tenemos esa conciencia, lo que hacemos al juntarnos es sacar los más bajos instintos. Eso es un reflejo final que todos tenemos dentro y a veces nos da miedo reflexionar sobre parte oscura.

- Aparte de disco, acaba de 'estrenar' película. Participa en 'Cantares de una revolución'. ¿De qué trata ese proyecto?

- Es una película documental sobre 1934, acercando lo que ocurrió en aquellos años al presente y dando una mirada actualizada pero no nostálgica, porque tiene mucho que ver con el presente. Me llamó Ramón Lluis Bandé para que hiciera algo, no de actor, sino como Bresson, que no utilizaba actores sino modelos, como maniquíes y hago un poco de eso, pero también me acerco a los lugares en los que ocurrieron acontecimientos muy determinantes para el proceso revolucionario. Cojo canciones de aquella época y les doy una vuelta. Es una manera de acercarme a aquellos hechos. Una reflexión sobre cómo en los momentos más duros la gente sigue cantando. En las guerras o las revoluciones. La gente necesita cantar. Y en ese momento habían canciones como habaneras que cantaban sobre lo que ocurría en aquel momento. Con mi acento musical le doy otra vuelta.

- Hablando de colectividades, ¿qué papel tiene su banda, ya permanente desde hacer varios discos, en el resultado final?

- Fundamental para mí. A veces sí que me da rabia que solo aparezca mi nombre, porque la música tiene muchísima importancia. Son discos de colaboración y a cada miembro de la banda, sobre todo después de unos cuantos años, le admiro y aprendo muchísimo de ellos y de lo que aportan. Saben leer la canción y hacer que esté por encima de los que estamos en el escenario. Una de las cosas bonitas de la música es que aprendes a ser generoso, hacer canciones es dar y recibir de los músicos que te rodean y yo delego mucho. Compongo, pero cuando construimos la canción, mando lo justo. Dejo que todos ellos hablen y también el coro que forma parte importante y su visión siempre me sorprende; la canción cobra otra dimensión cuando la escribí en la intimidad de mi casa.

- ¿Sigue siendo Gijón la ciudad más triste del mundo?

- (Ríe). Bueno, a veces se me ha acercado gente diciendo que si no conozco Mieres...

 

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