Zenet: «Las grandes canciones no pasan de moda»

El malagueño recupera a su manera una colección de boleros clásicos en 'La Guapería' que presenta este viernes en Casyc

Pilar González Ruiz
PILAR GONZÁLEZ RUIZSantander

Hay algo en los boleros que retrotrae la mente a épocas pasadas. La cadencia, la temática, ese sabor a mezcla y permanencia. Cuando ese ejercicio de estilo se realiza con mimo y respeto, el resultado es una pausa entre el ruido. Zenet estrenó el mes de marzo publicando 'La Guapería' (El Volcán Música), el disco que traerá a Santander este viernes (Casyc, 20.30 horas). Lo hará en formato trío como parte del juego que supone enredar con notas y acordes para «hablar con el público» y llevarle «al origen de cómo fueron compuestas las canciones».

- 'La Guapería' es joven ¿Cómo han ido estos dos primeros meses de vida?

- Estamos contentos y pendientes de cerrar el verano, porque con las elecciones hubo cosas que se quedaron paradas para muchos músicos; ha sido un suspiro en el aire. Después estamos rematando cosas para ir a Cuba a recoger el premio Cuba Disco que nos han dado como mejor disco extranjero y presentar este trabajo en México, Ecuador, y Colombia.

- ¿No cree que hay cosas -como la Cultura- que deberían ser intocables gobierne quien gobierne?

- Ese es el quid de la cuestión. Es una pena que en este país haya cosas básicas que no se aten con una cuerda para cualquier partido. Estamos viviendo en Madrid una cosa absurda que es la anulación de algo conseguido como Madrid Central, que es un gusto, la calle sin atascos, poder pasear, ese disfrute de la Gran Vía con toda su belleza. Y de pronto, todo se elimina. Lo mismo que la Educación, que cada vez que llega un nuevo Gobierno tenemos que estar pendientes del siguiente bandazo. Ese tipo de cosas no deberían cambiar.

- ¿Se ha normalizado un revanchismo cíclico?

- Me recuerda a Egipto, donde cada faraón destruía todo lo anterior al llegar al poder. Uno incluso destruyó lo que había hecho su padre. Eso hace absurda la política, que viene de una vocación de servicio. Se ha perdido ese origen tan bello y tan noble para ser una guerra de egos.

- Mencionaba la intención de llevar al público al origen de las canciones de este disco. Desprenden naturalidad y poco artificio al escucharlas.

- Ha sido una intención desde el principio. Hablando de arreglos, arquitectónicamente son muy complejos. Hemos tenido que hacer muchas capas, por ejemplo, metales con cuerdas. Pero después hago una síntesis de todo eso para presentarlo ante el público. Así vemos ese género, el bolero, al que hemos hecho un homenaje.

- Sitúa el origen del género en Cuba, pero ¿es este un estilo cambiante?

- Con toda la investigación que he hecho, he visto que el bolero se va contagiando de cada cultura de cada país. En 1907 hay constancia del primer bolero editado. Para 1917, en solo diez años, ya había pasado a los países que tiene Cuba alrededor gracias a los músicos que iban en barco. Ya se había contagiado y había boleros que sonaban a ranchera o a tango.

- ¿Y con qué se mezcló en España?

- Hemos recibido la tradición del bolero mexicano. Hasta los años 60 hubo mucho. Mis padres, por ejemplo, eran grandes boleristas. Quizá se conoce menos el bolero cubano. Aquí siempre resultan familiares los mismos, diez o doce que son las canciones que se conocen. En Sudamérica son muchos más. Hay una tradición más arraigada, pero es igualmente una base armónico melódica que fue la raíz para el pop, incluso. Una balada de pop tiene la misma estructura que un bolero. Estrofa-puente-estribillo, es deudora de esa estructura.

- ¿Se cuida más la tradición musical en Sudamérica?

- Hay que tener en cuenta la cultura musical de cada sitio. A nosotros nos cuajó muchísimo por el idioma, porque estábamos entroncados con Sudamérica. Pero nuestra tradición viene de la copla. Con la guerra civil, el año 36 y la posguerra eran tiempo de copla y cuplé. No teníamos el mismo arraigo. Mientras el bolero se extendía por otro lugares aquí cuajó la zarzuela, como forma de llegar al público menos culto, hacer la ópera fácil. Y se consiguió. Aquí venimos de toda esa tradición. Con el trabajo antropológico de investigación para este disco, descubrí que era una maravilla para cantarlo y llevarlo a donde quería.

- ¿Y a dónde quería llevarlo?

- Mi sitio es muy fronterizo. He elegido, en todo el proceso, rellenado libretrillas buscando y buscando, en la colección Gladys Palmera, que tiene miles de referencias, piezas únicas que no sabía a dónde me iba a llevar. Las sesiones de escucha duraban horas. Empecé a buscar por países y tenía 1500 discos. Tuve que ir acotando la búsqueda por décadas y autor y a partir de ahí empezamos a seleccionar. Yo iba apuntando y a partir de un momento vi que tenía que desquitar y lo hice por letra y sonoridad.

- ¿Las letras tienen una evolución tan marcada?

- La letras cambiaban mucho según la décadas. De un texto quizá influido por la literatura de la época en el año 20, un poco cursi, a los 40 cuando se hacen textos mucho más bestias y existencialmente más entendibles por nuestra mente actual. Y en los 50 surgen letras impresionantes como las de Bola de Nieve, Marta Valdés...mucho más directas. Quizá por la corriente de realismo de aquella época. Se hace todo el lenguaje más directo sin dejar de ser romántico.

- ¿Cómo se decidió entre tanto material distinto?

- Tenía que escoger lo que me venía mejor para llevarlas a donde estaban antes, un sitio inmaterial, sin tiempo. Las grandes canciones no pasan de moda. La estructura es intemporal e inmaterial. Gracias al jazz, cuando las transportamos las hacemos un poco más flexibles ¿Por qué se llaman piezas maestra? Porque solo con intentar ponerte a cantarlas ya aprendes

- ¿El jazz es el género más maleable a la hora de hacer combinaciones?

- Absolutamente. La base del jazz es la apertura, la coloratura de la música es la apertura para dar una sola nota. Como en el ajedrez, existen miles de combinaciones porque existe mucha libertad para imprimir una pequeña tensión a esa nota que a lo mejor es muy redonda en lo clásico, pero en el lenguaje del jazz empiezas a flexibilizarla. Que haya un solo de instrumento junto a la voz te saca de la estructura tan rígida que viene de la gran industria del pop, limitada a tres minutos, con estribillo muy bien marcado y todos los instrumentos al servicio de las cuatro frases. Nosotros salimo de eso para hacer que haya un diálogo. Hay un coprotagonismo entre mi voz y la música.

- Dice que es un disco de apropiación respetuosa. ¿Qué le sugieren los debates en torno a este concepto generados en los últimos meses?

Lo veo absurdo. Las artes en todos los tiempos han sido así. Incluso hubo una época llamada Renacimiento. O el manierismo; hecho a la la manera de… Es tan bueno visitar los grandes clásicos que nos aportan y nos nutren a todos los artistas, nos alimentan para da una visión nueva. Ocurre también con en el humor. Cuando se hace mal no nos gusta pero cuando se hace bien...Rosalía es una pasada. Tiene una formación musical impresionante. Sabe perfectamente lo que hace. La ortodoxia se echó las manos a la cabeza con el bajo eléctrico en el disco de Camarón, pero fue algo que lo cambió todo. La música tiende a sintetizarse. Siempre habrá una versión acomodada del pop masivo. Por eso las cosas hay que revisitarlas. Con cualquier género nos nutrirá de de algo noble.

- Tiene algún autor preferido o de cabecera de estas épocas doradas?

- Si hay alguien que me sigue emocionando y con quien se me saltan las lágrimas es con Bola de Nieve. Esa forma suya tan única de interpretar; hacía lo que le daba la gana, daba tres notas, continuaba, casi hablaba, daba una palmada. Es uno de esos artistas que nace uno cada cierto tiempo y son muy especiales. No tuvo toda la atención que merecía. Acabó en París porque era un amante de todo lo francés. Y tuvo una vida digna de hacer una película, con muchos altibajos. Cuando plantee hacer dos canciones suyas en el disco, los musicos me dijeron: ¡Vaya tela!

- Ha incluido a un cubano repentista para abrir y cerrar el disco ¿Por qué?

- Es una de las confluencias que hubo. Tuve la mente muy abierta para dejar que pasarán cosas. Y Alexis Díaz Pimienta apareció en mi vida. Vino a Madrid, nos conocimos y me planteó ir a uno de sus cursos. Existe un grupo de WhatsApp donde están Drexler, Rozalén, El Kanka... Aprendemos a hacer métricas con Alexis. Le llevé al estudio y eso que hizo lo hizo delante del micro fue de una sola vez.

- Al terminar el disco anterior tenía tres ideas en mente de las cuales una era esta, 'La Guapería' ¿Cuáles eran las otras dos?

- Una la iré haciendo con el tiempo. Se trata de algo tan sencillo como tener amigos cantando canciones propias. Tiene que surgir con naturalidad, así que iré grabando cuando cace a cada uno que pase por Madrid. Pasión Vega, Javier Ruibal...se puede tardar un año en tener 12 colaboraciones. La tercera es que estoy recopilando poesía de gente a la que admiro muchísimo. Muchos son gente joven de esta generación en España. Quiero hacer una especie de unión de poesía y música. Soy un músico en busca de autor y me parece una idea muy bonita.