Carlos Solchaga: «Es una bendición no ser ministro de Economía en estos momentos»

Carlos Solchaga: «Es una bendición no ser ministro de Economía en estos momentos»
Héctor Díaz

El economista y exministro ofrece su visión sobre los riesgos políticos y las oportunidades para la economía española durante el Foro Económico de El Diario Montañés

Pilar González Ruiz
PILAR GONZÁLEZ RUIZSantander

El séptimo Foro Ecónómico de El Diario Montañés de este año ha tenido como protagonista al economista y político español Carlos Solchaga. En su conferencia de este martes ante representantes institucionales, empresarios y miembros de las universidades cántabras, ha analizado los riesgos políticos y las oportunidades de la economía española.

Solchaga se unió al partido socialista en 1974 y formó parte del primer Gobierno de Felipe González ocupando la cartera de Industria y Energía. Al dejar este área, pasó a hacerse cargo del Ministerio de Economía y Hacienda durante más de una década, algo que hoy no añora. «Es una bendición no ser ministro de Economía en estos momentos», ha comentado durante su intervención en el Hotel Bahía, porque sabe que «la mayor parte de los ciudadanos quieren servicios sanitarios, educativos y sociales de primera categoría que sólo se pueden mantener con impuestos más elevados».

«Seguimos teniendo un sistema educativo infravalorado, el sistema sanitario está formado por profesionales mal pagados, seguimos teniendo problemas graves en las pensiones... Los que se manifiestan hoy en día no tienen razón porque no han cotizado lo suficiente. Es más prudente dejar el sistema de actualización como está que volver al crecimiento del IPC», ha dicho el exministo socialista recordando que «soy pensionista». «Este país merece mejores servicios sociales, pero debe saber cómo hacer llegar los recursos de manera sostenible. Sólo hace falta una sociedad con más ganas de enfrentar las cosas», ha matizado.

La entrevista

Un verano «muy malo»

Solchaga comenzó su intervención mencionando un verano que, desde el punto de vista informativo a nivel económico, ha sido «muy malo» respecto a las políticas de Trump, la subida de los aranceles, la evolución de las cotizaciones y sus consecuencias en la política española. «No van a ser grandes problemas para la economía mundial en conjunto, pero sí que nos afectan a todos», ha señalado durante su intervención en el Hotel Bahía.

«La economía mundial sigue creciendo en torno al 4%, una tasa extraordinaria», ha indicado Solchaga, con ritmos diferentes entre las grandes potencias tradicionales y los nuevos países emergentes.

También ha hecho referencia al margen de maniobra con el que se vive ahora la subida del precio del petróleo. «Casi echo en falta los tiempos en que los tipos de interés eran positivos», añadió. Otra de las amenazas que mencionó fue el Brexit, aunque los daños de una posible ruptura, «ya están descontados por la economía».

Solchaga ha indicado que la situación de la economía española se parece bastante a etapas previas. «Este será el quinto año de recuperación de una época que ha sido dura y lenta. Probablemente este año crecerá, según el Gobierno, el 2,7%, «quizá lo único en lo que pueda darles la razón», bromeó.

«Se ha ido creando empleo, empleo precario como dicen muchos, pero empleo», afirmó para recordar que la tasa de paro acabará este año en torno al 15,4% y bajará el año próximo hasta el 13%: «Una cantidad intolerable, pero la mitad de lo que hemos llegado a alcanzar en el año 2013, por ejemplo».

Inquietudes

«No tenemos una idea clara de por dónde pueden ir las cosas, pero debemos afinar esta situación», afirmó para recordar que un Gobierno de 84 diputados en una cámara de 350, «necesita pactar con otros ocho para sacar algo adelante». Solchaga se preguntó si esta coyuntura puede durar mucho, a lo que él mismo respondió que «en la situación actual, parece que sí».

Crítico con su propio partido durante toda la intervención, solchaga afirmó comprender «que la dirección del PP quiera ganar tiempo e ir viendo sus posibilidades de recuperar respaldo. Es un partido con implantación histórica y geográfica, con muchas opciones de ser el primer partido como lo ha venido siendo en las últimas décadas», dijo. Ciudadanos quizá sea para el exministro, el partido que «tenía más posibilidad de ganar unas elecciones adelantadas, pero tras la moción de censura y jugar muy mal sus cartas, ha perdido esa especie de viento de cola que les impulsaba», explicó el exministro de González.

Respecto a Podemos, Solchaga ha comentado que «ha perdido toda la fuerza que podía tener como el partido anarco revolucionario que era. Amenazaba con pasar al 21% de los votos y ahora pelea por mantener un suelo del 15% y no es improbable que baje». Además, Solchaga ha señalado que el partido morado parece no tener «mucho cariño al PSOE», pero le conviene que no se produzcan unas nuevas elecciones.

Con este análisis de la política española, Solchaga se pregunta qué puede hacer el Gobierno ante esta situación. «La política económica monetaria es cosa del Banco Central Europeo; la política fiscal ha entrado en una paradoja que no deja de ser divertida, con un senda de gasto para este año y el siguiente al alza».

Respecto a los impuestos, el exministro ha comentado que «el Gobierno y el PSOE pueden aceptar lo que Podemos sugiere sobre la subida de tarifas, pero hacen falta apoyos de más gente, y no va a ser tan fácil encontrarlos». «Hay muy poca gente dispuesta a hacer lo que hay que hacer en materia de reformas estructurales, y se está produciendo un fenómeno en el mercado de trabajo porque cada vez es más difícil encontrar una persona para un puesto u otro sin subir los salarios».

«Habría que reforzar los sindicatos, porque su poder de negociación en estos momentos es extremadamente bajo, por no hablar de su reputación»

«Con unos salarios relativamente reducidos en puestos de trabajo precarios (donde uno querría continuar más horas y no puede), estamos estableciendo límites al crecimiento y al consumo. Todo esto se refleja en un reparto desigual de las rentas. Por ello habría que plantear reformas que deshicieran este nudo gordiano, pero no es fácil», matizó para indicar que «habría que reforzar los sindicatos, porque su poder de negociación en estos momentos es extremadamente bajo, por no hablar de su reputación».

El complicado equilibrio del Gobierno, en su opinión «no se puede prolongar mucho». «Como decía Andreotti, el poder te va desgastando, pero la oposición desgasta más. El poder puede ser un arma que se te vuelva en contra. Decir seis u ocho veces lo contrario de lo anterior y querer seguir pareciendo convincente, es complicado».

Solchaga apuesta por olvidar los tiempos pasados del bipartidismo. «Ni PSOE ni PP estan en condiciones de desplazar a Ciudadanos o Podemos. Seguiremos con un Parlamento fragmentado, pero será más fácil organizar un gobierno de centro izquierda con los votos de Cs y PSOE como mayoría aceptable. No creo que vayamos a volver a un mundo tranquilo y, tras las próximas elecciones, seguiremos en un mundo incierto, aunque bajará el nivel de incertidumbre y tendremos que seguir manejando como podamos el problema de Cataluña».

Optimista

Solchaga también respondió a preguntas de los asistentes y señaló que, «aunque la política ahora más que en otros momentos, condiciona la capacidad de crecimiento del país, existe la posibilidad de ser optimista». «Es verdad que, tras salir de la crisis económica y financiera, hay que atender aspectos que como el populismo, la vuelta del euroescépticismo, la política de Trump… Todo son aspectos políticos, aunque nadie puede creer que la política es una cosa y la economía otra. En este momento están en marcha fenómenos políticos que podrían frenar un desarrollo razonable de la política en la zona europea y, de las nuevas fórmulas políticas, se derivara un mayor interés de los españoles por participar en la política». Esto, según el exministro, «sería lo bueno que podríamos sacar».

La tesis

No quiso entrar en la exhumación de Franco pero sí habló de la acusación de plagio a Pedro Sánchez. «Se equivocaron quienes le acusaron. Ha sido un ataque infundado», dijo. «Otra cosa será el valor de la tesis, pero eso es algo que afecta a cualquiera en este país«, añadió. En este sentido, consideró que la universidad no se ve sacudida por este escándalo, porque «tiene otras cosas de las que ocuparse». Entre ellas, indicó, conseguir niveles de preparación superiores a los que tiene o conectar con la industria. »Pero que cuatro sinvergüenzas se dediquen a vender títulos, no afecta a la universidad ni a la sociedad. En general hay un buen nivel que baja cuando nos enfrentamos a la excelencia y a los resultados de investigación».

Reforma constitucional

La posibilidad de reformar la constitución es a su juicio, extremadamente difícil y «lo demuestra nuestra historia constitucional, por lo difícil que es encontrar un acuerdo que nos represente a todos». En lo fundamental, los modos de convivencia, no necesita reformas indicó Solchaga. Y en lo estructural, cosas como cambiar el Senado, le parecen «absurdas». No hace mucho tiempo que tenemos un gobierno central y unificado. «Existen una serie de cosas que cada uno intentaría meter en la agenda constitucional. Ya hemos visto algunos ecos; en cuanto Sánchez ha anunciado el cambio, Podemos ha llegado con lo suyo y los de Puigdemont con la autodeterminación».

Los cambios en el aforamiento, que previsiblemente se darán a conocer este miércoles es algo que «seguramente a nadie le parecerá mal, por lo que los más probable es que salga adelante, pero es evidente que no es la cosa más importante que uno podría contemplar en la reforma de la Constitución». Esta decisión de Sánchez, cuando «parecía haber perdido la iniciativa en cuanto decía y hacía, tendrá el valor del relumbrón, pero no cambiará el ambiente político del país, la situación entre las fuerzas ni la calidad de nuestras instituciones políticas»

Cataluña

La situación de Cataluña y su influencia en la economía es «difícil de prever» a jucio del exministro. Lo que siempre es aconsejable, indicó, en esta batalla vociferante, es «mantener la sangre fría, sabiendo que hay realidades que no se las salta cualquiera. ¿Se puede dialogar con el gobierno catalán? Sí ¿Fuera de la constitución? No. Ningún gobierno de España puede». «No me repugna desde el punto de vista democrático pero habría que ver cómo aplicar algún tipo de consulta o consideración que permitiera a los catalanes decidir si quieren seguir en esta situación o buscar otras fórmulas», añadió. «Nos ayudaría a superar esta sensación de constante cabreo con el otro. Negarse a ver que hay algún problema aun viendo que quienes lo exponen y defienden lo hacen de la peor manera posible, es un error por nuestra parte. Mejor cuando las pasiones se hayan enfriado. Y seguramente esto requiere tiempo y un apaciguamiento de los ánimos. Pero el tema catalánn no se resuelve diciendo que las cosas como están están bien»

 

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