Naturix cumple un año de vida con más empleos y nuevos productos

Responsables de Naturix muestran el recinto a una comitiva de la Dirección General de Asuntos Europeos.. / Fotos: Javier Rosendo / Vídeo: Pablo Bermúdez

La piscifactoría que tomó el relevo de la extinta Tinamenor contrata 15 trabajadores adicionales y sorprende con pescado enlatado de alta gama

Jesús Lastra
JESÚS LASTRAPesués

La primavera de 2016 fue una época convulsa en la localidad de Pesués (Val de San Vicente). La compañía Tinamenor solicitaba en el juzgado la liquidación para poner fin a la actividad de acuicultura que la empresa había desarrollado junto a la ría del mismo nombre durante 40 años. En perspectiva, 40 empleos directos, todos de la zona, rumbo al desempleo, aunque un reducido ramillete de operarios continuó con trabajos mínimos durante los meses de incertidumbre. Sin embargo, de aquellas cenizas surgió un proyecto industrial con nuevos bríos que acaba de celebrar el primer aniversario de vida. Naturix, que finalmente hizo una oferta por los activos de la extinta sociedad, ha invertido cuatro millones y apostado por un modelo ecológico que dé mayor valor añadido a su negocio. Por el camino, la recuperación de todo el personal que fue temporalmente al paro más otras 15 contrataciones nuevas en los últimos meses para hacer frente a un ritmo de creación de alevines de dorada y lubina que pretende alcanzar los 50 millones al año en el horizonte 2020.

Una visita por las instalaciones evidencia que el complejo se halla hoy en día en pleno proceso de modernización y transformación tecnológica, mientras en paralelo se ha vuelto a acelerar la producción, auspiciada bajo la nueva identidad corporativa SonríoNansa. El director general, Martín Alonso, que se reparte la responsabilidad con Antonio Sainz Millán, rememora el transcurrir de los últimos 12 meses. «Era un año en el que nuestros objetivos pasaban por poner en marcha la instalación y recuperar la actividad con la idea de garantizar la viabilidad del proyecto. Entramos en Pesués por la expresa petición del Gobierno de Cantabria, que nos animó a hacernos con la compañía, en especial por el empleo de la zona que se iba a perder, unas 60 o 70 familias entre trabajo directo e indirecto. Nos hicimos con la unidad de producción el 2 de enero. Ha sido un esfuerzo enorme».

Ahora, en el primer aniversario, el balance es satisfactorio. «Estamos a plena producción con la planta. Todos los puestos de trabajo se han garantizado, incluso además de los 40 trabajadores iniciales hemos incorporado entre 12 y 15 operarios más. Nuestro plan de negocio pasa por duplicar la producción, así que hemos contratado desde el inicio al personal que íbamos a necesitar para dar soporte a la actuación. Para esta planta era la última oportunidad y no queríamos dar pasos en falso», manifiesta.

Con una nueva concesión otorgada por la Administración regional sobre unos terrenos y lámina de agua de 40 hectáreas, las instalaciones propiamente dichas ocupan cerca de 14.000 metros cuadrados. El plan de inversión comprometido alcanzaba los cuatro millones, una hoja de ruta que se ha ejecutado hoy en día al 70%. «El mercado está en plena recuperación. La empresa anterior suspendió pagos precisamente por la crisis del sector de la acuicultura en Europa. Ahora es al contrario, nuestros potenciales clientes y antigua cartera comercial está creciendo, lo cual es una buena noticia para nosotros».

Con una plantilla próxima a las 55 personas, que permanecerá «estable» en los próximos tiempos, el arranque de la producción data de mayo pasado, «con la primera siembra de lubinas». Los primeros peces salieron hacia los clientes iniciales en septiembre. Según Alonso, «para 2018 esperamos vender en torno a 25 millones de alevines de lubina y dorada, y unos 80 o 100 millones de semilla de ostra y almeja», avanza.

Con todo, el gran salto adelante tendrá lugar entre 2019 y 2020. «Lo que pretendemos es llegar al límite de producción para el que hemos diseñado la ampliación, esto es, 50 millones de alevines y entre 100 y 120 millones de semilla».

En relación a la facturación, aunque en los últimos meses ya se empezó a vender, la primera referencia válida para el plan de viabilidad llegará en este ejercicio recién estrenado. Así las cosas, para este año se prevé una cifra de negocio de entre siete y ocho millones, que en el 2020 se incrementará hasta el entorno de los 14 o 15. El coste anual de tener el complejo abierto ronda los siete millones. Con el recinto a pleno rendimiento se confía en tener una rentabilidad máxima del 20% sobre las ventas.

La factoría cuenta en la actualidad con 11 millones de peces, puesto que el ciclo de producción se prolonga entre cinco y siete meses. «Necesitábamos tener stock para responder a los pedidos, que empiezan a llegar en marzo», agrega el director general, que confirma que ya en 2018 se alcanzará el punto de equilibrio en cuanto a rentabilidad, lo que dará pie a ajustar la tesorería tras la inversión inicial.

Diversificación

«Queremos ser el criadero de referencia para el mercado de engorde atlántico», sostiene Alonso, que desgrana los primeros pasos de la actividad comercial, «con un esfuerzo muy grande para vender en Canarias». Igualmente, «aspiramos a tener una posición dominante en Portugal, incluida Madeira, con un crecimiento muy grande. Por otro lado, Andalucía es un mercado con el que hemos conectado muy bien».

¿Por qué se optó por un método ecológico de producción? «El consumidor empieza a estar concienciado de verdad acerca de lo que come. En 2017 ha habido gran polémica con la contaminación de los peces. También es obvio que los estándares biológicos están siendo una apuesta clarísima por parte de la distribución. En los supermercados hay lineales específicos de este tipo de productos. Era una apuesta clara para nosotros. Además, hemos descubierto que tratando mejor al pez las tasas de supervivencia están siendo históricas, con unos porcentajes de malformaciones a la baja y crecimiento más rápido», razona.

Aún hay más. SonríoNansa «está haciendo muchísimas cosas, no solo vender alevines». Por un lado, derivar parte de la producción al consumo directo vía conserva o con producto fresco en pescaderías. «Queremos estabilizar el plan de producción para las especies actuales, aunque el mercado demanda empresas que introduzcan nuevos productos. Hay un nicho grande para criar seriola o corvina».

Sin embargo, en Naturix sacan pecho actualmente con su apuesta por el producto envasado, una gama gourmet de lubina, dorada y ostras en la que el cocinero Óscar Calleja ha colaborado con su sapiencia para elaborar unas recetas sorprendentes al paladar. «Nos apetecía llegar al consumidor final, y nos permite que determinados peces que no valen para el engorde sean utilizados para este negocio. Ahora estamos en pleno lanzamiento y prevemos vender unas 200.000 latas. Al ser un producto nuevo y único estamos a la expectativa, aunque creemos que es muy exportable, tanto en cualquier país de Europa como en Asia o Estados Unidos».

La presentación oficial, este lunes en Madrid Fusión

Este lunes será un día importante para SonríoNansa. Lejos de Pesués, en la capital de España, la compañía hará la presentación oficial de sus nuevos productos enlatados en Madrid Fusión, una apuesta que cuenta con la colaboración del cocinero Óscar Calleja, cuyo restaurante Annua en San Vicente de la Barquera disfruta de dos estrellas Michelín.

Para Martín Alonso, las lubinas, ostras y doradas envasadas en diferentes salsas y combinaciones de sabores van a tener mucha salida. «Es un producto único, que despierta el interés de esos consumidores que van buscando cosas exclusivas y que quieren disfrutar porque tienen poder adquisitivo para ello», asevera.

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