¿Por qué se han equivocado todas las encuestas en Andalucía?

¿Por qué se han equivocado todas las encuestas en Andalucía?

Los expertos apuntan al voto de «última hora» de Vox, a la negativa a reconocer el apoyo a la ultraderecha o a la interferencia de factores externos

MELCHOR SÁIZ-PARDOMadrid

El giro a la derecha de Andalucía no ha sido la única sorpresa de las elecciones de este pasado domingo. La sentencia de las urnas también ha provocado una verdadera conmoción en las facultades de Sociología y Ciencias Políticas y en los institutos demoscópicos. Y es que nunca antes en España las encuestas y sondeos preelectorales se habían equivocado tanto. Ninguno de los doce grandes estudios publicados en el último mes y medio (no así la noche electoral) ha sido capaz de predecir la gran subida de Vox ni la fuerte caída del PSOE. Aunque, es cierto, que conforme se iba acercando la fecha de votación las encuestas iban apuntando los buenos resultados de la ultraderecha.

El cuestionado CIS de José Félix Tezanos y su cocina han sido, con muchos, los peor parados a pesar de que esta encuesta pública cuenta con muchos más medios que las privadas. El 14 de noviembre, el centro vaticinó que Susana Díaz con Adelante Andalucía iba a poder formar gobierno, sobre todo porque el PSOE obtendría más de un 37% de los sufragios, diez puntos más que la realidad. A pesar de que el CIS siempre marca tendencia, ninguno de los estudios posteriores se atrevió a llegar tan lejos en los buenos resultados de los socialistas, pero tampoco nadie predijo el descalabro. Solo una encuesta, entre la decena, vaticinó que el PSOE podría caer del 30% de los votos.

El auge de la ultraderecha, el factor más sorpresivo de las elecciones, solo fue visto por GAD3 (para ABC) que en su última entrega la misma noche electoral vaticinó entre 8 y 10 diputados frente a los doce que obtuvo). La irrupción de Vox (aunque ni mucho menos con esa fuerza) es el único mérito que se puede reconocer al CIS. Predijo a mitad de noviembre que podría entrar en el Parlamento, pero solo le daba un 3,17% de los sufragios, frente al 10,97% que finalmente ha obtenido. Ningún gran estudio de los publicados hasta la noche electoral (Aurea, Imop, CIS, Metroscopia, GAD3, Deimos, SyM, NC Report, Celeste, Top Position , Sigma Dos o Invymark, 40dB o Sociométrica) dio a Vox más de un 6'8%, aunque sí es cierto que conforme avanzaba la campaña todos los estudios mejoraban sus previsiones. Las grandes empresas apuntaban, con matices y con un arco amplio, al famoso triple empate entre PP, Ciudadanos y Adelante Andalucía. Y a mucha distancia, la ultraderecha.

«Desde luego la subida de Vox ha sido el factor más inesperado y el que ha distorsionado todo. Las encuestas no supieron prever su subida, sobre todo porque ha sido un voto de ultimísima hora. Un voto decidido en los últimos días fruto, quizás, del desafecto y el hartazgo», explica Ángel Cazorla Martín, vicedecano de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociología de la Universidad de Granada.

De idéntica opinión es Juan Montabes, uno de los responsables del Estudio General de Opinión Pública de Andalucía (Egopa), el 'CIS andaluz'. «No creo hayan fallado tanto las encuestas porque el despegue de Vox ha sido un fenómeno de los últimos días». «A Vox el resto de los partidos le han hecho una campaña magnífica en la última semana», recalca Montabes, quien incide en que todas las encuestas iban mejorando la previsión para el partido ultra según avanzaban los días, hasta el punto de GAD3 «prácticamente lo clavó» con la encuesta que realizó durante la última semana e hizo pública el mismo domingo.

¿Voto oculto?

«Hay otro hecho importante. Hasta ahora -y esto puede cambiar- la gente veía el voto a Vox como indeseable, y por eso puede ser que lo ocultaran», apunta Cazorla, en sintonía con las explicaciones de los responsables de dos responsables de empresas demoscópicas directamente concernidas por la falta de acierto.

Montabes, sin embargo, no lo ve así. «No es necesariamente voto oculto. Al final los votantes de Vox han venido de esa tercera parte de encuestados que aseguraban que iban a votar aunque no sabían a quién», afirma el profesor del 'CIS andaluz'.

«Lo que está claro es que también es muy difícil hacer pronósticos con la debilidad brutal de los anclajes partidistas», afirma Cazorla Martín, apuntando a la falta de fidelidad de los votantes a las formaciones de unas elecciones a otras, «particularmente en el caso del PSOE». «Se están dando trasvases de votos imposibles hace solo diez años»; abunda el profesor.

Para complicar todavía más los pronósticos –apunta Cazorla- ha existido una «abstención punitiva» desconocida. Votantes (mayoritariamente del PSOE) enfadados que se han quedado en casa. «Es increíble -apostilla Montabes- la desmovilización que ha habido. Solo un 55% de votantes del censo total cuando la media de las elecciones andaluzas venía siendo históricamente un 66%. Así es muy difícil acertar».

Fuera de la demoscopia, también hay explicaciones politológicas para explicar el fracaso de las encuestas. «Hay dos hechos nuevos que quizás no han visto los sondeos. El primero es que en la campaña han irrumpido elementos totalmente ajenos a Andalucía como es la situación en Cataluña y el 'procés'. El segundo es que estos comicios, más que nunca, se han visto en clave nacional, con un voto claro de castigo al PSOE de Pedro Sánchez, probablemente por su gestión la crisis territorial», argumenta Ángel Valencia Saiz, catedrático de Ciencia Política de la Universidad de Málaga.

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