La noche más amarga del PSOE

Susana Díaz y miembros del PSOE de Andalucía en el Hotel Meliá Sevilla, durante la noche electoral del PSOE de Andalucía. / Juan Flores

Los socialistas caen hasta los 33 diputados y no logran sumar para mantener el gobierno

CECILIA CUERDOSevilla

«Una noche triste para la organización». Con gesto muy serio, y respaldada por dirigentes del partido, la candidata socialista Susana Díaz compareció anoche para dar explicaciones por el retroceso de la izquierda en Andalucía. Aunque ganador de los comicios y vencedor en todas las provincias menos Almería, sus 33 escaños resultan insuficientes para sumar con Adelante Andalucía, la otra formación de izquierdas, y abren el camino a un vuelco histórico en la región donde el partido lleva gobernando 36 años ininterrumpidos. No obstante, Díaz apeló a la responsabilidad del resto de formaciones para no lograr ese cambio a cualquier precio, y pidió que «las fuerzas constitucionalistas« lo demuestren »parando a la extrema derecha».

Fue una jornada de caras muy largas en el PSOE andaluz. A primera hora de la mañana, porque los datos de participación no hacían presagiar nada bueno. Por la tarde, porque se iban confirmando el descalabro. Los socialistas no logran superar la barrera del millón de apoyos, quedándose en los 983.000 votos y un 28,10 por ciento de los apoyos. Muy lejos del 1,4 millón de votos (35,4 por ciento) de 2015, cuando Díaz también adelantó y logró frenar a un Podemos aún sin estructura. Los datos son catastróficos. El PSOE pierde 14 escaños, más incluso que el PP, su inmediato seguidor y al que saca siete puntos de ventaja. Se deja dos diputados en provincias tan tradicionales del voto socialista como Málaga, Sevilla o Jaén (provincia donde logra sus mayores apoyos, el 35,4%), pero también en Cádiz, Almería y Huelva. En Córdoba y Granada solo pierden un escaño.

Díaz compareció con gesto rígido, sin admitir preguntas, y desapareció como una exhalación de la sala de prensa seguida por una procesión de altos cargos y dirigentes políticos compungidos. Reconoció la debacle de la izquierda, que pierde 13 puntos en estos comicios: siete del PSOE y 5,5 de Adelante Andalucía, dijo para intentar repartir culpas. Un desastre que achacó a que muchos andaluces «se han quedado en casa», sin entrar a profundizar en los motivos de por qué la izquierda no ha logrado llevarlos a votar.

«Sin paños calientes, es una noche triste», repitió Díaz, quien queda seriamente tocada por este segundo fracaso en apenas dos años. En 2015 ya llevó al partido a los peores resultados conocidos hasta el momento, y desde ese momento se inició un ciclo a la baja en el resto de citas electorales. Pero nadie imaginaba que bajarían del listón de los 40 diputados. Ante este escenario, Díaz trató de colocar el escenario en el marco del otro acontecimiento histórico de la noche: «lo más grave es que en este nuevo ciclo político ha entrado la extrema derecha en España y lo ha hecho en primer lugar por Andalucía».

Por este motivo, aseguró que la responsabilidad es del PSOE: «Después de tener la confianza mayoritaria, aunque menor de la que nos hubiera gustado, es abrir el diálogo para ser el dique de contención de la derecha».

 

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