EE UU envía más tropas al Golfo Pérsico

Mike Pompeo. /AFP
Mike Pompeo. / AFP

Pompeo visita la comandancia central para revisar los detalles tácticos del despliegue

MERCEDES GALLEGOCoresponsal en Nueva York (EE UU)

El secretario de Estado Mike Pompeo, que no el de Defensa, cuyo puesto está vacante desde hace seis meses, visitó este martes la Comandancia Central de EE UU en Tampa (Florida) para lanzar un rocambolesco mensaje a Irán, horas después de que el Pentágono anunciase el envío de mil tropas más al Golfo Pérsico.

Con la escenografía de 'reality show' que tanto gusta en el gobierno de Trump, Pompeo se dirigió a las cámaras desde los hangares militares, donde aseguró que el presidente «no quiere la guerra, estamos allí para convencer a Irán de que vamos en serio y disuadirle de más agresiones», dijo, sin que eso aligerase su mensaje bélico. «He venido a asegurarme de que estamos preparados para todo», añadió, tras reunirse a puerta cerrada con el general Kenneth McKenzie, que comanda la Comandancia Central, y el general Richard Clarke, que está al frente de las tropas especiales. Con ellos discutió los detalles de las operaciones «tácticas» y estratégicas» del despliegue para que cuando le presente alternativas políticas al presidente «comprenda plenamente los retos y las oportunidades de las decisiones que tome». Algo que normalmente correspondería al secretario de Defensa en funciones Patrick Shanaham, de no ser porque Trump le había arrebatado la autoridad horas antes con un Twitter en el que informaba de que «retira su candidatura» para el cargo.

En teoría Trump no quiere la guerra, y Hassan Rouhani tampoco, según había dicho también esa misma mañana el presidente iraní, pero la escalada bélica va viento en popa, con halcones como Pompeo y el secretario de Seguridad Nacional John Bolton echando leña al fuego. Si inusual era que fuese un secretario de Estado el que se reuniese con los generales para revisar los planes de guerra, también lo era que pidiese ayuda a China para evitarla. O para defender la seguridad del Estrecho de Ormuz, no quedó muy claro cuál de las dos. «EE UU está preparado para hacer su parte, pero cada país que tiene profundos intereses en la cadena de transporte para que la energía pueda moverse alrededor del mundo y apoyar sus economías tiene que asegurarse de que entiende que esto es una amenaza real para sus intereses en la región y el éxito de sus economías», advirtió. En concreto se refirió a China, «que depende enormemente del tránsito de energía», Corea del Sur, Indonesia y Japón, «todos los cuales tienen un enorme interés en asegurar la libre navegación en estas aguas».

Pompeo recordó la importancia del mar de Omán para el tráfico de petróleo, que se ha visto alterado en el último mes y medio no tanto por la media docena de ataques a barcos petroleros, que el propio Trump calificó de «menores», sino por la escalada de la tensión en la zona. El precio del petróleo ha subido hasta un 4.5% y Trump no ha querido decir si eso sería suficiente para justificar una guerra. «Ciertamente me lanzaría para prevenir la adquisición de armas nucleares, pero dejaré la otra parte en interrogante», respondió a pregunta expresa de la revista Time.

Trump anunció ayer que se reunirá con Xi Jinping durante la cumbre del G20 y, ciertamente, su cooperación en la batalla contra Irán será otra baza negociadora en la guerra comercial en la que se han enzarzado ambos países.