La inmigración, otro obstáculo para el pacto andaluz

La inmigración, otro obstáculo para el pacto andaluz

PP y Ciudadanos defienden una postura dura frente a la inmigración pero distan mucho de llegar a los postulados de Vox

ANDER AZPIROZ

Por ahora el problema no ha surgido, pero el encontronazo está asegurado tarde o temprano. PP y Ciudadanos han adoptado una postura dura contra la inmigración, pero ésta aún dista, y mucho, de llegar a los postulados que defiende Vox, su necesario aliado para sacar adelante la investidura del popular Juan Manuel Moreno como nuevo presidente de la Junta.

Tanto la formación de Pablo Casado como la de Albert Rivera defienden el blindaje de las fronteras y una inmigración controlada. En el acuerdo que ambos partidos han firmado para gobernar Andalucía en coalición este asunto figura en el punto 90, el último del documento, a pesar de que Andalucía en la comunidad autónoma que más sufre este problemas o de que se encuentra desbordada para atender a los menores que llegan a España no acompañados, conocidos como 'menas'.

Según refleja el pacto firmado por conservadores y liberales, el nuevo Ejecutivo «aprobará un plan de mejora de la gestión de la política migratoria en Andalucía que incluya un refuerzo de la coordinación y cooperación con el Gobierno de la Nación». A ello se sumará el dotar de mayores recursos a los agentes que vigilan las fronteras andaluzas y a la asistencia de los menas. Esto es, en líneas generales, continuar con la misma política del Gobierno de Susana Díaz, que se basó en solicitar una y otra vez más fondos a Madrid.

Deportaciones

Pero Vox, según refleja su programa, pretende ir mucho más allá que esperar a las decisiones del Gobierno central. La formación de Santiago Abascal propone nueve medidas contra la inmigración irregular que incluyen la deportación a los países de origen de las personas que se encuentren en situación ilegal o aquéllos que, aunque con papeles, que hayan reincidido en la comisión de delitos leves o hayan cometido algún delito grave. También se aboga por condicionar la ayuda al desarrollo a que los países acepten la repatriación de inmigrantes ilegales y delincuentes, por elevar la exigencia en nivel de idioma, tributación e integración para la adquisición de la nacionalidad o por perseguir a los 'top manta'.

El discurso antiinmigración ha dado ha dado un buen número de votos a Vox en las elecciones andaluzas, ejemplo del Éjido, y no parece que la formación vaya a renunciar a estos postulados, ni tampoco a tratar de imponerlos a una Junta gobernada por el centro derecha. Vistas las posiciones de cada partido, la inmigración irregular apunta a seguir los pasos de la lucha por la igualdad de género y convertirse en un nuevo caballo de batalla entre los eventuales socios de gobierno en Andalucía.

 

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