Un guardia civil, entre los imputados por la matanza de cinco lobos en Camaleño

Una de las fotos que circularon por las redes sociales./
Una de las fotos que circularon por las redes sociales.

El cazador propietario del rifle que disparó una de las balas alega que ese día no utilizó el arma

EUROPA PRESSsantander

Cinco cazadores de una misma cuadrilla, entre ellos un agente del Servicio de Protección de la Naturaleza (Seprona) de la Guardia Civil, han sido imputados por un supuesto delito contra la fauna, por la matanza de cinco lobos en el transcurso de una cacería celebrada el 1 de diciembre de 2013 en Camaleño, muy cerca del Parque Nacional de Picos de Europa.

Los hechos están siendo investigados por la vía penal en el Juzgado de Primera Instancia e Instrucción de San Vicente de la Barquera, a raíz de las denuncias presentadas ante la Fiscalía por varias asociaciones ecologistas: Asociación para la Conservación y Estudio del Lobo Ibérico (Ascel), Ecologistas en Acción, Fundación Oso Pardo, ARCA, Gedemol (asociación de León), Fundación Naturaleza y Hombre (FNyH) y SEO.

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Los cinco imputados, todos ellos vecinos de Camañelo, ya han declarado ante el juez instructor, y se les han intervenido sus rifles, siete en total. El informe balístico del proyectil hallado en uno de los lobos abatidos concluye que la bala fue disparada por el rifle de uno de los imputados, hermano del guardia civil. Sin embargo, este cazador ha declarado que ese rifle no se utilizó en la cacería del 1 de diciembre.

Ascel y Ecologistas en Acción se personaron como acusación popular en las diligencias, pero ahora denuncian que han sido "expulsados y excluidos" del proceso por la fianza de 4.000 euros solicitada por la Fiscalía. Sin embargo, podrían continuar en la causa si se personan como acusación particular, condición que ostentan ya las asociaciones ecologistas ARCA, Fundación Oso Pardo, Gedemol y FNyH, a las que se unirá en breve Ecologistas en Acción, según han confirmado a Europa Press fuentes del caso.

Fotos en las redes sociales

Los lobos fueron encontrados el 19 de diciembre en el paraje de Charco-Puerto, tras circular por las redes sociales fotografías de los ejemplares muertos, colocados en línea. Tanto la Fiscalía en su denuncia al juzgado de instrucción, como los grupos ecologistas, señalan que la única cacería legal celebrada por esas fechas en la zona fue la del 1 de diciembre en La Robla-Subiedes.

Sostienen además que es "imposible" que un cazador furtivo o un pequeño grupo de ellos pueda matar a cinco lobos en la misma fecha, como así lo han reconocido también los cazadores imputados cuando se les ha preguntado por dicha posibilidad.

El juez también ha citado a declarar a varias personas en calidad de testigos: el administrador de la página de Facebook lobos.no, que publicó la fotografía con los lobos muertos; el agente del Medio Natural que controlaba el desarrollo de la cacería; y el jefe de la cuadrilla,. A este último, la Dirección General de Montes le ha abierto un expediente sancionador "por incumplir el cupo de capturas de lobo en la citada cacería, así como por obstruir actuaciones de control al ocultar información sobre los ejemplares de lobo cazado".

Las organizaciones ecologistas personadas en el caso van a pedir nuevas diligencias de investigación, en primer lugar para determinar si la bala analizada es compatible con otros modelos de rifle, y por lo tanto, si pudo ser disparada por otro arma. Y en segundo lugar, para aclarar la participación o no de determinadas personas en la cacería, porque "existen dudas de si pudieron participar dos guardas".

De hecho, en el sumario hay testimonios que acusan al guarda de caza de la reserva e hijo del jefe de cuadrilla de ser "el que inició los disparos y el inductor de la acción, abatiendo dos lobos". Sin embargo, según la documentación remitida por el Seprona esta persona era integrante de la cuadrilla, pero no asistió.

De la misma manada

Una vez encontrados, los cadáveres de los lobos fueron trasladados al Centro de Recuperación de Fauna Silvestre del Parque de la Naturaleza de Cabárceno, donde se les practicó una necropsia. Los ecologistas sostienen que formaban parte de un mismo grupo reproductor, que criaba de forma habitual en la vertiente leonesa del puerto de San Glorio y que formaba parte de los grupos reproductores atribuidos al Parque Nacional de Picos de Europa.

Según la asociación leonesa Gedemol, este grupo ha quedado "totalmente aniquilado", ya que a los cinco lobos muertos, se unen otros tres que fueron abatidos en octubre de ese mismo año 2013 en un monte del pueblo de Cosgaya.

Los ecologistas aseguran que se trataba de una manada "de las menos conflictivas", en lo que se refiere a ataques al ganado. Por su área de campeo, jugaban un papel "impagable" en el control de los ungulados salvajes (especialmente el ciervo) en los hayedos leoneses y de Camaleño, ayudando a conservar la biodiversidad del Parque Nacional.

 

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