Casa de Cultura

Luis Alberto Salcines
LUIS ALBERTO SALCINES

Leo en este periódico que la Consejería de Educación, Cultura y Deporte se va a hacer cargo de las facturas pendientes que tiene contraídas la Escuela Municipal de Música con el IES Zapatón. La factura corresponde a los gastos de luz, agua y calefacción de los dos últimos cursos. La amenaza caso de no satisfacer el ingreso era, para decirlo pronto, irse a la calle. Una chapuza que los alumnos, la música y la cultura de Torrelavega no se merecen. La rápida intervención de la Consejería ha salvado los muebles. Pero son medidas transitorias. La realidad es la precariedad de infraestructuras de una ciudad que siempre ha vivido la cultura intensamente y que ha dado importantes artistas en los diferentes ámbitos de la creación. No es sólo la Escuela de Música, nómada en sus domicilios, que ya estuvo asilada anteriormente en el IES Marqués de Santillana y en la Casa de Cultura. También la Escuela de Arte y la de Folclore han conocido sedes provisionales y sin los medios y comodidad que favorezcan la matriculación de alumnos.

Una sociedad es más culta no porque de ella surjan grandes creadores sino porque sus vecinos participen de la cultura activamente, no que sean meros espectadores. Y las Escuelas y los Talleres de creación lo que enseñan es a conocer los diferentes lenguajes artísticos: a pintar, a tocar un instrumento, a bailar, a interpretar un texto teatral, a escribir… Con el tiempo, la dedicación y las cualidades de algunos alumnos podrán salir grandes figuras, pero entretanto, se ha creado un público entendido que valora las manchas de color de los cuadros de una exposición, la sutileza de las notas que arranca al piano aquel concertista, la dificultad de ese paso de ballet, a disfrutar con la lectura y llenar bibliotecas. En definitiva, lo más importante para una ciudad es la demanda por parte de sus vecinos de una formación y educación cultural y tratar de dar respuesta a ello.

Por cierto, hablando de infraestructuras, periódicamente surge el tema en Torrelavega de la conveniencia de que la gestión de la Casa de Cultura fuese traspasada al Ayuntamiento. Es una vieja reivindicación que contribuiría a resolver problemas de espacio y que se sumaría al proyecto de La Lechera para albergar las Escuelas Municipales.