Ciudadela, entramado histórico y encantador puerto Mediterráneo

Ciudadela, entramado histórico y encantador puerto Mediterráneo

La antigua capital de Menorca sigue manteniendo rincones y costumbres de antaño capaces de encandilar al turista más exigente

ÁLVARO ROMERO

La coqueta localidad de Ciudadela se sitúa en el extremo oeste de la tranquila isla de Menorca, un lugar idílico arropado por la inmensidad del mar Mediterráneo. Pese a no ser la capital de la ínsula si es la ciudad más poblada, con casi 30.000 habitantes, y regentó la capitalidad hasta el año 1714 coincidiendo con la ocupación inglesa. Un importante acontecimiento entre la inmensa carga histórica que arrastran las Islas Baleares.

Una historia que se remonta siglos atrás, pues aún se conservan ejemplos de arquitectura megalítica, como son taulas, talayots y navetas. Diferentes pueblos llegaron seducidos por el territorio, entre los que merece la pena destacar romanos y otomanos. Posteriormente llegaría el mencionado dominio inglés, hasta que en 1802 pasara oficialmente a formar parte del estado español.

Influencia mediterránea

La ubicación de Menorca hace que el mar Mediterráneo sea elemento fundamental, pues suaviza las temperaturas y es pieza clave para la economía del municipio, tanto para el sector pesquero como para el turismo de sol y playa, pues obsequia con maravillosas calas de arena blanca y aguas trasparentes que atraen cada año a miles de turistas provenientes de todas las partes del mundo. Del mar se obtienen productos frescos de excelente calidad que más tarde se transforman en platos deliciosos, pues Ciudadela es, también, un lugar perfecto para degustar la tradición gastronómica balear.

Detalles medievales

La mejor opción para conocer Ciudadela es recorrerla a pie, de esta forma es posible descubrir los rincones escondidos y sus bellas callejuelas medievales. El casco antiguo, de aspecto señorial, encuentra en la Plaza des Born el centro neurálgico, con vistas al puerto. En tiempos remotos fue la plaza de armas y actualmente acoge todo tipo de actos, entre los que destacan ferias y fiestas locales.

Preside el rectángulo el edificio del Ayuntamiento, secundado por varios palacios, entre los que destacan el de Salort y el de Torresaura. En el centro se eleva un obelisco, entre jardines y multitud de tiendecitas donde adquirir suvenires y menorquinas, el tradicional calzado de la isla.

La Catedral de Santa María de Ciudadela se levantada en el centro histórico mostrando con orgullo su espectacular fachada de estilo gótico, afianzándose como el edificio religioso más destacado de la urbe. A pocos pasos aparece la calle de Ses Voltes, posiblemente la más bella de la ciudad, repleta de tiendas y restaurantes típicos. Las callejuelas colindantes siguen la misma línea colmada de encanto.

Puerto natural

El puerto natural de Ciudadela es uno de los lugares más hermosos de la isla, en la bocana de entrada se enfrentan cara a cara el faro y el Castillo de Sant Nicolau, este último protege desde el siglo XVII el acceso portuario exhibiendo hoy en día unas vistas espectaculares. Paseando por cualquiera de sus orillas se disfruta de un ambiente amable y distendido entre bares y restaurantes tradicionales donde degustar deliciosos pescados, mariscos y arroces.

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