La draga de Suances no podrá ser reflotada hasta mayo

La draga permanece en el puerto de Suances desde mayo pasado. /L. Palomeque
La draga permanece en el puerto de Suances desde mayo pasado. / L. Palomeque

Los trabajos se suspenden hasta la llegada del buen tiempo si se encuentra un puerto de destino al que trasladar la embarcación

Sara Torre
SARA TORRESantander

Tendrá que pasar al menos un año desde el día en que se hundió la draga Barlovento I mientras realizaba trabajos en el puerto de Suances para que se pueda intentar reflotarla. Habrá que esperar precisamente hasta el próximo mayo, mismo mes de su hundimiento, y a que las previsiones meteorológicas sean favorables no sin antes contar con un puerto que acepte acoger la embarcación para intentar sacar la draga del puerto. Desde Marina Mercante aún no tiene constancia de que el puerto de Bilbao haya respondido afirmativamente a la petición de enviarla allí ni de que haya ningún otro muelle de destino previsto.

Mientras, se desconoce también el estado que presenta el barco después de los últimos temporales por lo que antes de empezar con los trabajos habrá que dar cuenta de la situación actual. Sobre la fecha en la que se prevé que se podrían retomar los trabajos, el capitán marítimo de Santander, César Díez, explica que «no se pueden movilizar medios a no ser que se prevea que va a haber al menos quince días de buen tiempo porque en estas condiciones es imposible». Y preguntado sobre la dificultades de esta operación, afirma no recordar ninguna otra similar.«Esta es una actuación muy particular», afirma.

La draga Barlovento I se hundió a finales del mes de mayo del año pasado

Después del primer intento de reflotar la draga, que resultó fallido, en octubre pasado se presentó otro plan para sacarla en posición invertida en vez de darle la vuelta. Este plan cuenta con el visto bueno de Capitanía Marítima, pero Díez no las tiene todas consigo porque «también el otro parecía viable y falló».

Para darle más celeridad al reflotamiento, el capitán marítimo reconoce que habría otros procedimientos que se podrían barajar pero serían más caros «y ahí entra el seguro». No obstante, explica que los restos del barco no suponen ningún riesgo para la navegación.

Reflotamiento

En un principio, se planteó llevar los restos de la draga al puerto de Requejada, donde sería desguazada, como explicaba en julio el consejero de Obras Públicas, José María Mazón, dando por hecho que las operaciones de reflotamiento y traslado concluirían a los pocos días, tras la insistencia del Gobierno, que contaba con que «luego llegan los temporales y es muy difícil trabajar». Recordaba Mazón que el Gobierno de Cantabria era el responsable del contrato pero que, tras el hundimiento, Salvamento Marítimo asumió las labores de coordinación y luego ya, la empresa propietaria, con su compañía de seguros, es la que está trabajando para sacar la draga.

En contra de las estimaciones del consejero, el responsable de la empresa BAMMaritime, Iñaki Beldarrain, señalaba pocos días después que las labores se retrasarían hasta avanzado el mes de agosto por la aparición de hidrocarburos que supuestamente se habían eliminado por completo antes de que esta empresa, encargada del reflotamiento, empezara a trabajar. Cuando finalmente se puso en marcha el plan previsto, falló, y fue entonces cuando se elaboró uno nuevo donde entraría en juego otro puerto distinto del de Requejada, que no es apto para las maniobras que se prevén.

La draga Barlovento I trabajaba en la desembocadura de la ría de Suances unos días antes de irse a pique tras sufrir una vía de agua. La tripulación, integrada por el patrón y dos marineros, fue rescatada por otra draga sin sufrir daños.

El barco se giró en el momento del hundimiento y parte de la quilla era visible desde la costa, a unos quinientos metros. Salvamento Marítimo convocó una reunión al día siguiente para determinar si era posible recuperar los restos del buque, que fue construido en 1962, pesaba 468 toneladas y tenía 42,6 metros de eslora y 7,5 de manga.

Las primeras labores en torno al hundimiento se centraron en la recogida del hidrocarburo disuelto en el mar para evitar daños medioambientales en la medida de lo posible. Ahora falta retirar la propia embarcación.