Un año de Impluvium

Un año de Impluvium
Javier Cotera

El edificio, erigido sobre los restos de la Plaza de Abastos, se ha convertido en uno de los símbolos de Reinosa

Blanca Carbonell
BLANCA CARBONELLSantander

Reinosa está de celebración. Ayer, viernes, el que se ha convertido en uno de los lugares más emblemáticos de la ciudad, el centro sociocultural Impluvium, cumplió su primer año de vida.

Desde su inauguración, el 14 de diciembre de 2017, ha acogido actividades para mayores y pequeños, conciertos, presentaciones, fiestas… todo tipo de eventos. Así, el Impluvium es ya uno de los símbolos de Reinosa y se ha convertido también en uno de los edificios más laureados de Cantabria.

El concejal de Cultura de la ciudad, Daniel Santos, consiera que «durante este año, el edificio ha sufrido una transformación». Transformación que se debe también al testeo de la programación que los reinosanos desean que acoja el centro. «Estamos aún trabajando para descubrir qué actividades funcionan con mejores resultados», asegura el edil.

A lo largo de 2018, el Impluvium ha albergado eventos que han logrado gran aceptación como el Festival de Circo, una propuesta que fue muy bien recibida por el público por su calidad, y que tuvo lugar a lo largo del mes de noviembre. La climatología obligó a trasladar actos muy populares como la visita de los Reyes Magos de Oriente en enero del 2018 –«esperemos que este año la lluvia nos respete el desfile», desea el concejal– y las Marzas, que se celebraron «con una afluencia de público que podríamos calificar de masiva».

Además, la programación continua de talleres y actividades juveniles ha sido una tónica general a lo largo de todo el año. Destaca 'En el Impluvium tienes plan', un programa de ocio que está dirigido a jóvenes de diez años en adelante y que pivota fundamentalmente en torno a la realización de talleres y juegos, todos los sábados de 18.00 a 22.00 horas. Para Santos, éste «ya es un programa de actividades referente para los más jóvenes, con actividades durante todos los sábados del año. La afluencia de chavales ha ido creciendo y hoy en día, las actividades superan el centenar de participantes».

El servicio de ludoteca que acoge el inmueble pretende ser un espacio de ocio para los niños reinosanos con edades comprendidas entre los 3 y los 10 años.

El centro sociocultural reinosano está concebido como una gran plaza pública cubiertadonde se celebran eventos de toda índole

Como ocurrió el año pasado, con el edificio recién estrenado, el Impluvium acogerá durante esta Navidad un numero importante de actos: talleres familiares de cocina navideña, eventos culturales, música, cuentacuentos, teatro, eventos para todas las edades con juegos y actividades.

Según los datos del Ayuntamiento, cerca de 200 actividades se han organizado en el Impluvium durante los últimos 365 días, aunque aún quedan flecos pendientes como la adjudicación del servicio de cafetería, que aunque fue licitada no encontró pretendientes. En breve anuncian desde el Consistorio un nuevo concurso, «y esperemos se resuelva de forma positiva», apunta Santos.

Llenar el edificio de contenido ha sido el objetivo del Ayuntamiento durante el último año, empeño que aún persigue. «A medio plazo, esperamos iniciar una serie de eventos en los que las asociaciones de Reinosa sean las protagonistas de forma que el Impluvium sea más que nunca una plaza publica cubierta para todos», relata el responsable municipal de Cultura, que añade que «la idea es que los ciudadanos llenen de contenido este gran edificio que no deja de recibir premios y reconocimientos de prestigio por todo el mundo. Reinosa tiene una gran oportunidad de generar un punto de encuentro con muchas posibilidades».

El proyecto diseñado por los arquitectos Begoña de Abajo y Carlos García fue seleccionado tras la celebración de un concurso público promovido por el Ayuntamiento de Reinosa y en el que colaboraron los colegios de arquitectos de Cantabria y Madrid.

Más de 300 estudios de todo el mundo participaron en la convocatoria. El inmueble ha sido concebido como un amplio espacio diáfano sobre el que se erige una gran cubierta de estructura de madera. Cuenta con dos plantas y un patio central que en todo momento ha sido un elemento fundamental en el diseño del proyecto, ya que las diferentes zonas se organizan a su alrededor. Además, esta distribución permite una iluminación y una ventilación natural.

Su diseño ha sido reconocido durante este 2018 con múltiples premios y ha protagonizado páginas de prestigiosas revistas de arquitectura a nivel internacional.

200 actividades de diversa índole y para todos los públicos se han celebrado durante el año en el Impluvium

Fue el proyecto ganador de los Premios Ortega Alloza 2018, que otorga, con carácter bianual, el Colegio Oficial de Arquitectos de Cantabria para poner en valor la arquitectura construida en la comunidad autónoma. Recibió una Mención de Honor del Premio Luis M. Mansilla, que otorga el Colegio de Arquitectos de Madrid. En el panorama internacional, recibió también el premio de los lectores de la revista alemana 'Detail', una publicación especializada en arquitectura editada por Reed Business Information y de periodicidad trimestral.

Begoña de Abajo explica que «es cierto que los premios son importantes pero a nosotros lo que más ilusión nos hace es ir viendo el uso que se le está dando, algunos que ni esperábamos como la instalación de un rocódromo hinchable o la celebración del festival circense». Su esperanza está en que «se pueda usar como una verdadera plaza pública que esté abierta aunque no haya actividades. Creemos que va por el buen camino».

Por su parte, el alcalde de la ciudad, José Miguel Barrio, señala que «después del lamentable incendio que asoló la Plaza de Abastos y que significó una ruina y un punto negro para esa zona de la ciudad, la ejecución del proyecto transformó ese paisaje urbano, pasando a ser un referente de gran atractivo tanto para los reinosanos como para los visitantes». «El resultado final, ahí está. Hemos dignificado esa zona de nuestra ciudad y se ha creado un lugar de visita obligada para los amantes de la arquitectura actual», asegura el regidor, que considera que, teniendo en cuenta la climatología de la ciudad, «nos hacía falta una plaza cubierta, que ya es un lugar de convivencia y aprendizaje».