Un nuevo futuro para Montesclaros

Juan Carlos Fernández atiende un bar renovado y con una clientela en aumento. /José Luis Sardina
Juan Carlos Fernández atiende un bar renovado y con una clientela en aumento. / José Luis Sardina

La nueva iniciativa empresarial contempla la explotación turística del entorno

JOSÉ LUIS SARDINA MONTESCLAROS

La Fundación San Martín de Porres, obra social radicada en Madrid y vinculada a los Padres Dominicos, es la encargada de gestionar, desde hace un año, la hospedería y el bar del Santuario de Montesclaros (Valdeprado del Río), un proyecto que discurre unido al iniciado por el sacerdote de Santander Avelino Seco para ejecutar varias actuaciones empresariales en el entorno. Ambas iniciativas avanzan un nuevo futuro para un lugar como Montesclaros.

Según el dominico y director de la Fundación San Martín de Porres, Antonio Rodríguez, el proyecto está a caballo entre la rentabilidad económica y la social, con el objetivo de crear empleo entre las personas en riesgo de exclusión. Así, entre la hospedería, que esta prácticamente llena durante los meses de verano, y el bar, la Fundación San Martín de Porres emplea a cuatro personas; once en total en Cantabria con las seis de Las Caldas, donde la fundación está adaptando uno de los edificios como hotel rural. El padre José Manuel Suárez fue el último encargado de la gestión de la hospedería, pero debido a la edad avanzada de todos los dominicos se decidió pasar su gestión a la fundación el año pasado.

Por su parte, Avelino Seco, profesor de filosofía ya jubilado, que realiza las labores de párroco en la iglesia de San Pio X de Santander, y que ayuda a emigrantes africanos, ha comenzado a rehabilitar las viejas cuadras del Santuario de Montesclaros para convertirlas en un pequeño centro productivo con ayuda del senegalés Mitterrand Donguee, que vive en Santander los fines de semana con su pareja y su hija y de lunes a viernes se desplaza a Montesclaros para poner en marcha una granja de gallinas, además de atender cerca de cuarenta colmenas.

En la actualidad se está costruyendo una granja avícola y se prepara una zona para cultivos

«En las viejas cuadras donde los legos cuidaban vacas, cerdos y conejos, que durante muchos años sirvieron para atender, junto con la agricultura, la economía de subsistencia del santuario, se está trabajando ahora para poner en marcha una granja avícola», explica Seco. Para ello, Donguee, además de preparar el gallinero, está cerrando perimetralmente la gran finca por donde las gallinas podrán deambular, siempre a salvo de los depredadores. «Una gallina que pasea libremente es una gallina que producirá unos huevos que serán de excelente calidad», afirma Seco.

Javier Rosendo

Para este proyecto, primer trabajo de Donguee en Cantabria -contratado por la fundación desde febrero de este año- se comprarán 500 gallinas de la raza Isa Brown, la ponedora «más eficiente» del mercado, un ejemplar de referencia contrastada que se adapta a todos los climas y condiciones ambientales.

La hospedería del Santuario de Montesclaros está prácticamente llena estos meses de verano

Donguee también trabaja estos días en las casi cuarenta colmenas que se han preparado y en unos días labrará un terreno para plantar hortalizas y verduras. Con todo, Avelino Seco ya trabaja en un nuevo proyecto para Montesclaros, otra aventura que desea promover a través de la Fundación San Martín de Porres con el objetivo de ayudar a personas africanas y que se centraría en una fábrica artesanal de queso de cabra. «Nuestra idea es comprar la leche de cabra aquí en Campoo y fabricar y comercializar los quesos».

Comida y estancia

El conjunto histórico-monumental del santuario, epicentro espiritual de Campoo, posibilita una oferta turística no sólo en el ámbito religioso, sino también en el ámbito cultural y de naturaleza. Para el disfrute de esta oferta, según Rodríguez, desde el 15 de junio al 30 de septiembre, se abre al público la hospedería con su restaurante y el bar. El complejo hostelero está abierto a aquellos visitantes que quieran comer, cenar e incluso desayunar. «Con que llamen una hora antes serán atendidos». Durante el resto del año se abre los fines de semana o bajo pedido de un grupo mínimo de diez personas.

Uno de los grupos que actualmente se hospeda en Montesclaros es del Tai-chi, alumnas de Peter Yang, que todos los años se desplazan desde diversos puntos de España para disfrutar de este arte marcial en la tranquilidad de Montesclaros. A ellos, Juan Carlos Jara, cocinero y artista, les adelanta el menú de la jornada: arroz con pollo, redondo de ternera y flan con fresas, bañado con chocolate caliente, vino y café.

Un local que llama mucho la atención a cuantos visitan este santuario es el bar, atendido por el cubano con raíces españolas Juan Carlos Fernández. Contratado por la Fundación San Martín de Porres, Fernández trabaja durante el invierno como cantero en Las Caldas y durante estos meses estivales se encarga del establecimiento de Montesclaros y de dar color y alegrar musicalmente el recinto.

Todas las noches de julio, agosto y septiembre las luces y las máquinas de humo entran en funcionamiento mientras Fernández sirve cualquier refresco o elabora un mojito de su tierra. En un rincón se encuentra el piano bar, un espacio ideal para disfrutar de la noche a ritmo de boleros y chotis o, simplemente, de una amena conversación.

Historia de Montesclaros

El Santuario de Montesclaros dedicado a la Virgen, patrona de la Merindad de Campoo, está ubicado en el municipio de Valdeprado del Río, y es el centro espiritual de la comarca campurriana. Esta sede es testigo de una larga historia con más de quince siglos. Los vestigios arqueológicos e históricos así lo prueban y la Virgen de Montesclaros ha sido siempre el epicentro. «Constantemente -según el padre Francisco García, Paco-, llegan peregrinos, también en invierno, que vienen a dar las gracias por favores recibidos. Otros, para recordar sus orígenes cuando sus padres los traían. Y les hay que regresan a cumplir sus promesas, a renovar su fe o en demanda de favores».

El Santuario no es de la Iglesia, es del pueblo, apunta el padre Paco. Montesclaros fue rescatado en el año 1837 por el acuerdo de los once alcaldes de la Merindad de Campoo bajo el pago de unos 400.000 reales. En el año 1836, en plena desamortización de Juan Álvarez Mendizábal -que autorizó el proceso de nacionalización de los bienes del clero regular para venderlos en pública subasta-, el Santuario se vendió a un hacendado de Arroyo o Arija, Esteban Arellano del Hoyo, y a él se lo compraron los alcaldes de la Merindad con el dinero de los vecinos de Campoo, permitiendo la permanencia de los frailes para atender al culto de Nuestra Señora de Montesclaros.

Este hecho dio lugar al célebre 'Sermón de la peseta' (hoy céntimo de euro) que se celebra en Reinosa cada 8 de diciembre e incluye una misa y un acto civil en el Consistorio reinosano y que manifiesta el reconocimiento que los frailes hacen a los alcaldes de la Merindad por su «generosa y noble actitud». La peseta, ahora céntimo de euro, se pagaba (ahora testimonialmente) en concepto de la renta por la administración de Montesclaros.

Cinco dominicos

El Santuario ha estado regido siempre por los dominicos. Su llegada fue en el año 1686, procedentes de Las Caldas de Besaya. Antes hubo dominicos en Santillana del Mar, extendiéndose a Potes, Ajo y posteriormente a Las Caldas.

En la actualidad, cinco frailes, con una media de edad de 80 años, se encargan de las labores espirituales del Santuario y de atender, además, las parroquias de unos 16 pueblos. José Manuel Suárez, José María Prada, José Luis Lago, José Martín y Francisco García, que nació en la propia estación de Montesclaros -pues su padre, de nombre también Francisco, era el jefe de estación-, son los encargados de mantener el «faro de la fe» encendido y la puerta del Santuario abierta para que los fieles «reciban y lleven el calor de la Madre».

Desde el punto de vista artístico, aparte de las dependencias medievales en torno a la cueva originaria, destaca la iglesia del Santuario, realizada en los siglos XVII y XVIII. Consta de una sola nave con capillas laterales comunicadas por estrecho corredor bajo los contrafuertes.

En cuanto a la imagen de la Virgen que actualmente se venera podría datarse en el siglo XIV. De época posterior al siglo IX existe un altar de estilo remirense con símbolos probablemente celtas. La imagen de la Virgen fue coronada canónicamente el 10 de septiembre de 1967. Ya antes había sido nombrada patrona de la Merindad y Alcaldesa Mayor. Por todo ello, el 23 de agosto de 2004 el Gobierno de Cantabria declaró el Santuario de Montesclaros Bien de Interés Cultural.

 

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