Una herencia de un millón para la Residencia y las Clarisas de Castro

Un grupo de residentes, a las puertas de la residencia de Castro./I. C.
Un grupo de residentes, a las puertas de la residencia de Castro. / I. C.

María Carmen Lanzarote deja dos pisos, acciones y dinero en metálico que deberán repartirse ambas instituciones

INÉS CASTRESANA CASTRO URDIALES.

La Residencia Municipal de la Tercera Edad y la Orden de las Clarisas de Castro Urdiales han sido los beneficiarios de una sustanciosa herencia valorada en un millón de euros. María Carmen Lanzarote Ugarte había dispuesto en su testamento que sus bienes y patrimonio se repartiese a partes iguales entre el Santo Hospital Civil de Castro (la Residencia) y las monjas clarisas. Un patrimonio que consta de dos pisos, uno en el municipio y otro en Madrid, gran cantidad de dinero en metálico y una cartera de acciones.

Una herencia que, en el caso de la Residencia Municipal, supondrá una inyección económica que permitirá realizar una serie de mejoras en las instalaciones. José Ángel Uriarte, concejal de Servicios Sociales castreño, explicaba cómo el director actual del organismo autónomo ya había redactado «un modesto plan de inversiones que ahora será más fácil abordar». El dinero en metálico que formaba parte de la herencia ha servido para pagar los gastos de los trámites realizados hasta el momento, «como las deudas del IBI o las comunidades de los dos pisos, cada uno de los cuales se calcula que pude estar valorado en torno a los 400.00 euros».

Uriarte aseguraba desconocer datos concretos sobre la benefactora, sólo que «se trataba de una mujer que vivía en Madrid, pasaba temporadas en Castro, que tenía una buena relación con las clarisas y, también, con las Siervas de Jesús, que son quienes llevaban la Residencia». «Yo creo que se trata de una señora cristiana, muy cristiana, que ha seguido el precepto evangélico de que tu mano izquierda no sepa lo que hace la derecha».

El concejal apuntaba que este dinero, del que aún se desconoce la cuantía definitiva, ya que habrá que subastar los inmuebles y vender las acciones, se empleará «casi seguro, en actualizar un poco la Residencia». «Todos sabemos que la Residencia es un edificio precioso pero viejo y hay muchas cosas que cambiar y mejorar», aseguraba Uriarte, que hacía referencia a ese plan de inversiones «valorado en 70.000 euros aunque, evidentemente, vamos a gastar en el organismo mucho más».

A pesar de la importante cuantía que, se presupone, la Residencia va a recibir, Uriarte cree que lo más conveniente «es no gastar todo el dinero que pueda llegar y hacer una bolsa económica para abordar incidencias que puedan tener lugar el día de mañana».

El plan inversor realizado por Mariano Gutiérrez, director de la institución desde hace seis meses, está estructurado en tres apartados; uno destinado a la compra de diferente mobiliario (34.000 euros), otro referido a instalaciones como tuberías o una línea de socorro (18.000 euros) y otro destinado a una renovación de la cocina (20.000 euros). «Son necesidades que hay en el edificio para modernizarse y adaptarse, en la medida de sus posibilidades, a una residencia moderna», apuntaba Gutiérrez.

El director destacaba que todas las compras propuestas están enfocadas a «mejora de la vida diaria de los residentes, como el cambio de sillones o camas, o la compra de aparatos como sillas de ducha o grúas». «En cuestiones técnicas, han surgido algunas deficiencias y es un buen momento para repararlas y renovar», explicaba.

En cuanto al arreglo de la cocina del edificio, Gutiérrez aclaraba que, en un principio, se habían planteado la posibilidad de «actualizar la cocina porque es ya obsoleta y hay que adaptarla», pero dadas las circunstancias, «habría que plantearlo bien, yo he sido prudente, pero una renovación de la cocina requiere un estudio más técnico y elaborado por personal cualificado».

«Una buena noticia»

«La noticia nos ha parecido muy buena, la Residencia tiene muchos años de trayectoria y ha pasado muchas vicisitudes y estas noticias siempre se reciben con entusiasmo y son agradables». Gutiérrez insistía en que la labor que le toca a él como director y a los miembros del consejo rector y el Ayuntamiento es «gestionar ese dinero de la manera más diligente posible y siempre pensando en el bienestar de los usuarios para que su estancia aquí sea lo más cómoda y feliz posible».

La Residencia cuenta con noventa usuarios. El comienzo del año ha sido ajetreado porque «ha habido del orden de diez o doce ingresos y han sido siete u ocho las bajas». La institución cuenta con noventa y dos camas útiles de las noventa y cuatro que tiene autorizadas.

En el último consejo rector de este organismo autónomo, dependiente del Ayuntamiento, se planteó la posibilidad de incrementar los precios para los usuarios hasta en un cinco por ciento. Un asunto que se debatirá en el próximo pleno y que el edil, José Ángel Uriarte justificaba «porque las cuotas no se han subido desde el 2011 aunque en ese momento se aprobó una subida que nunca se aplicó». «Nuestra intención es que la Residencia pueda llegar a ser sostenible y hay que recordar que el Icass paga más por sus camas concertadas que los usuarios que van por su cuenta». La diferencia es de apenas dos euros pero «es suficiente para que las cuentas se desequilibren», apuntaba. El concejal insistía en que «creemos que el mejor sistema es que el que pueda pagar los 1.500 euros que cuesta la residencia, lo pague y el que no pueda, que vaya a Asuntos Sociales y allí se estudiará su caso. Ninguna persona que lo necesite se va a quedar sin ser atendida».

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