Loroño consultará con Costas los posibles usos que eviten el derribo del Hotel Miramar

Imagen del estado actual del Hotel Miramar de Castro Urdiales /Abel Verano
Imagen del estado actual del Hotel Miramar de Castro Urdiales / Abel Verano

El promotor mantuvo un encuentro con el alcalde de Castro en el que analizaron la situación del edificio y planteó su propuesta

Abel Verano
ABEL VERANOCastro Urdiales

El gerente de Inmobiliaria Izarra, Jon Loroño, y el alcalde de Castro Urdiales, Ángel Díaz Munío (CastroVerde), han mantenido un encuentro en el que han analizado las posibilidades que hay de evitar el derribo del Hotel Miramar. Y es que hace una semana se dio a conocer que el próximo 13 de noviembre se proceda al levantamiento de las actas previas de ocupación de los bienes y derechos afectados por la expropiación forzosa para la ejecución de la demolición.

Teniendo en cuenta esta circunstancia, el promotor castreño, conocido por la construcción de los denominados 'Paraísos' (el nombre comercial de la empresa es Promociones Paraíso), hizo pública su intención de colaborar para que el edificio siga en pie. Y así se lo hizo saber al alcalde castreño en el encuentro que mantuvieron el pasado martes.

Su idea es que el inmueble tenga un uso de carácter público, no privado. «Podría habilitarse una sala de exposiciones o un centro cultural que contase, además, con una cafetería y alguna tienda para poder rentabilizar la inversión y el mantenimiento del inmueble».

El problema es que ese uso no encajaría, a priori, con lo que señala la Demarcación de Costas, como así se lo hizo saber Díaz Munío a Loroño. Es por eso que este último pretende mantener un encuentro con responsables de Costas o del Ministerio de Medio Ambiente al objeto de que le detallen qué usos pueden darse al inmueble para evitar su derribo.

En declaraciones a este periódico, el alcalde de Castro valoró hace una semana «muy positivamente» que los ciudadanos, en este caso Loroño, estén interesados en evitar el derribo del hotel. Es por esto por lo que emplazó al constructor a la reunión en la que puso sobre la mesa todas las gestiones que el Ayuntamiento ha realizado hasta el momento y la situación en la que se encuentra el expediente. «Si hay alguien que puede cambiar el criterio de Costas estoy encantado». Y es que el Estado señaló que el edificio «únicamente podía tener una ocupación para actividades o instalaciones que, por su naturaleza, no pudieran tener otra ubicación».

Instalación pública

Esta es la duda que el promotor castreño tendrá que resolver. Lo que tiene claro es que no quiere que el edificio tenga un uso privado, sino todo lo contrario, que sea para disfrute de los vecinos. Que se preste en él algún servicio para los castreños y visitantes. Pero que esté acompañado de un equipamiento que genere unos ingresos para poder asegurar su mantenimiento.