Una joya histórica al servicio del turismo

El puente sobre la Ría de Solía está siendo objeto de una rehabilitación para poder volver abrir a paseantes y ciclistas./Roberto Ruiz
El puente sobre la Ría de Solía está siendo objeto de una rehabilitación para poder volver abrir a paseantes y ciclistas. / Roberto Ruiz

La reparación del puente de hierro sobre la Ría de Solía avanza con paso firme y aspira a formar parte de una red de espacios que fomente el turismo activo

Sheila Izquierdo
SHEILA IZQUIERDOEl Astillero

Las obras de rehabilitación del puente de hierro sobre la Ría de Solía, que formó parte de la vía férrea Astillero-Ontaneda y sirve en la actualidad de vía verde para peatones y ciclistas, avanzan según lo previsto por parte de la empresa a la que el Gobierno de Cantabria encargó el proyecto. La estructura podrá ponerse en funcionamiento a finales de este mes de noviembre, poniendo así fin a más de un año de cierre por motivos de seguridad.

Se trata de un puente histórico, catalogado por el Ayuntamiento de El Astillero como una de las joyas de la arqueología industrial, que fue parte de la vía férrea Astillero-Ontaneda entre 1905 y 1973.

Para Gerardo Joaquín Cueto, investigador y profesor de la Univerdad de Cantabria en el departamento de Geografía, Urbanismo y Ordenación del Territorio, este tipo de puentes metálicos ferroviarios son unas infraestructuras «muy interesantes desde el punto de vista ingenieril», además de que «se integran muy fácilmente en el paisaje». Pero en este caso concreto, este puente se remonta a principios del siglo XX, por lo que «simplemente por su antigüedad, es un valor a tener en cuenta, aparte de su valor estético, ingenieril y simbólico», apuntó.

«El puente sobre la Ría de Solía tiene un valor histórico, estético, ingenieril y simbólico» Gerardo Joaquín Cueto | Profesor de la UC

El experto, que ha participado en numerosas conferencias por toda la región, entre otras, sobre la importancia de la puesta en valor de infraestructuras de este tipo, considera que a la hora de proceder a la rehabilitación de estructuras similares a estas, cualquier elemento extraño (como nuevos materiales) deben integrarse en el elemento sin que lo distorsionen. Es decir, «se debe procurar que la intervención sea mínima y, en el caso del puente, que no parezca una nueva construcción, sino que continúe teniendo la apariencia de un puente de principios del siglo XX».

Los trabajos que ejecuta el Gobierno de Cantabria fueron solicitados por los ayuntamiento de El Astillero y Villaescusa, con el fin de potenciar el turismo activo en la zona y aumentar la comodidad de peatones y ciclistas. Cabe recordar, que fue el Ejecutivo cántabro quien, a la espera de que dieran comienzo las obras, y en vista de las condiciones que presentaba el puente, lo cerró al tránsito de peatones y ciclistas. Así ha permanecido a la espera de una rehabilitación profunda que garantice la seguridad.

«La rehabilitación de las vías férreas abandonadas para la práctica deportiva es algo idóneo»

Recientemente, los alcaldes de El Astillero, Francisco Ortiz, y de Villaescusa, Constantino Fernández, visitaron el viejo puente ferroviario, junto al director de obra, Miguel Ángel Pérez, de IDS, y el representante de la empresa Cannor, Jesús González, para conocer los pormenores de la obra.

Actos de vandalismo

Ambos regidores celebraron que tras varios retrasos achacables exclusivamente a la empresa, ésta asegure que los trabajos acabarán en noviembre. También lamentaron los continuos actos de vandalismo que en estos últimos días está sufriendo una obra tan importante para los dos municipios. Como recordaron los regidores, El Astillero y Villaescusa solicitaron a la Consejería de Innovación, Industria, Turismo y Comercio la rehabilitación de la estructura metálica de esta emblemática joya industrial para potenciar el turismo activo en la zona.

Roberto Ruiz

Los trabajos tienen un presupuesto de 165.000 euros y una vez concluidos, no solo se recuperará el acero deteriorado de la estructura, que tiene 115 años de antigüedad, sino que aumenta la plataforma para comodidad de ciclistas y peatones.

Los trabajos concluirán a finales de este mes y la estructura podrá entonces abrirse al público

En cuanto a los trabajos ya realizados, Ortiz detalló que ya han concluido los trabajos de tratamiento superficial y pintura, y también se ha procedido a la sustitución, las pruebas de funcionamiento y la puesta en servicio del tramo de tubería de abastecimiento de agua que atraviesa el puente. A continuación se iniciará la ejecución del tablero de hormigón que ampliará la plataforma de paso. La restauración de este puente es fundamental para conectar por medio de carril bici Astillero con Villaescusa y luego, desde Santa María de Cayón, poder ir en bicicleta hasta Ontaneda.

Protagonista: el acero

La obra, casi de forja y ajuste, supone la rehabilitación del acero de la estructura centenaria, y requiere un trato especial para que se mantenga lo más parecido al original y conserve su resistencia. El puente quedará iluminado con un tablero más ancho (pasará de un poco más de dos metros a cuatro) para que dé servicio más cómodo a varias generaciones. La restauración consiste en un chorreo para eliminar las partículas que tienen los materiales del puente y la reposición de todo el acero que se encuentra en mal estado, así como su posterior pintado.

La obra, de forja y ajuste, supone la rehabilitación del acero de la estructura centenaria

Para Cueto, la rehabilitación de este puente para su uso como línea verde resulta muy «apropiado», ya que, cada vez hay un mayor interés por la actividad deportiva. «La rehabilitación de las antiguas líneas ferroviarias abandonadas como vías verdes son un lugar idóneo para la práctica del cicloturismo o simplemente para pasear. La ausencia de vehículos motorizados y la escasa pendiente de estos trazados posibilitan que pueden ser recorridas por cualquier tipo de usuario».

El profesor de la UC considera que Cantabria no aprovecha su patrimonio industrial como recurso turístico. «Cantabria sigue careciendo de un museo o centro de interpretación industrial, si exceptuamos el pequeño centro de Los Corrales de Buelna con una orientación más didáctica que turística. Mientras todas las provincias vecinas tienen al menos un museo o centro de interpretación de la minería, aquí seguimos sin uno, pese a que tuvimos la mina de zinc más rica de España o fuimos los segundos productores de mineral de hierro a nivel nacional.

 

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