Un joven asesina en Laredo a su exnovia en el primer crimen machista de 2019 en España

El asesino confeso es conducido, este jueves por la tarde, a olas dependencias de la Guardia Civil en Laredo/Antonio 'Sane'
El asesino confeso es conducido, este jueves por la tarde, a olas dependencias de la Guardia Civil en Laredo / Antonio 'Sane'

Rebeca, dominicana, de 26 años, ha muerto este jueves de madrugada en su casa tras recibir múltiples puñaladas por parte de Tomás Maestre, que menos de una hora después del crimen se entregó a la Policía

DANIEL MARTÍNEZ y PILAR GONZÁLEZ RUIZSantander

La Policía Local de Laredo y la Casa Consistorial de la villa pejina comparten dependencias. Este jueves, al mediodía, cuando se llevaba a cabo frente al ayuntamiento una concentración ciudadana para rechazar el crimen que unas horas antes -en la madrugada de este jueves- había acabado con la vida de la joven Rebeca Alexandra Cadete Santana y consternado a toda la localidad, su expareja y presunto asesino se encontraba en los calabozos. A la fuerza, tuvo que escuchar cómo los aplausos rompían el minuto de silencio por la primera víctima por violencia machista del año en España, la primera que se produce en Cantabria desde junio de 2015 y la novena desde 2003.

Rebeca, de 26 años y nacionalidad dominicana, murió desangrada tras una agresión de violencia extrema que pudo desencadenarse por los celos. Así lo consideran las autoridades, que relataron que la joven recibió hasta veinte puñaladas, algunas de ellas en el cuello y en el tórax de carácter mortal. Cuando llegaron al lugar los sanitarios del 061 ya no se pudo hacer nada por ella. Todo ocurrió ante la presencia de dos compatriotas de la fallecida, con las que compartía el piso en el número 2 de la plaza Rosario Ochandiano. Ambas narraron después a los agentes de la Policía Judicial de la Guardia Civil, que se están encargando de la investigación, la cronología de los hechos. Antes, también se habían desahogado con algunos de los amigos que compartían con la pareja. «Me llamaron poco después de que pasara todo. Imagínate como estaban tras ver lo que habían visto, con la casa llena de sangre», apuntaba Ángel, propietario del pub La Zona, uno de los preferidos por Rebeca y donde en ocasiones echaba una mano sirviendo copas.

Según la declaración de las testigos, Tomás Maestre Ramírez, de 29 años y nacionalidad ecuatoriana, llegó por la noche del miércoles a la vivienda, llamó al timbre del 4º izquierda y las moradoras se negaron a abrir la puerta. Pero el homicida no se conformó. Insistió «dando golpes a la puerta y llamando al timbre» hasta que finalmente pasó al interior. Fue en ese momento cuando la emprendió a patadas y puñetazos contra la víctima y después empuñó el arma blanca con el que «la degolló», la apuñaló y provocó heridas de gravedad por todo el cuerpo.

La víctima, Receba Alexandra Cadete
La víctima, Receba Alexandra Cadete / Facebook

Como apuntaron desde el entorno de la fallecida y también confirmó ayer el delegado del Gobierno en Cantabria, Pablo Zuloaga –que se ha desplazado este jueves por la mañana al lugar junto a distintos miembros del Ejecutivo regional–, para evitar ser atacadas, las compañeras de piso –antes de prestar declaración necesitaron asistencia psicológica– se encerraron en una de las habitaciones de la vivienda y llamaron por teléfono a los servicios de emergencia para avisar de lo que estaba sucediendo. Eso ocurrió alrededor de las 04.05 horas, como consta en el Centro de Coordinación del 112. Cuando llegaron los agentes Tomás ya había abandonado el lugar y los sanitarios del 061, a pesar de los intentos de reanimación, no pudieron hacer nada para salvar su vida de Rebeca. Poco después, alrededor de las cinco de la mañana, cuando apenas se había puesto en marcha el dispositivo de búsqueda, el presunto homicida se presentó voluntariamente en la Policía Local. En un primer momento confesó la autoría, aunque no ha transcendido si durante la declaración ante la Guardia Civil, horas después, ratificó sus palabras.

«He hecho algo horrible, he hecho algo horrible...»

«Está como tú y como yo. Ni siente ni padece. Como si no hubiera pasado nada…», apuntaba uno de los agentes que le han custodiado durante toda la mañana. Así se mostraba Tomás Maestre Ramírez, ecuatoriano de 29 años, quien permanece detenido como presunto responsable del asesinato en la madrugada de este jueves de su expareja en Laredo. Alrededor de las cinco de la mañana, tres cuartos de hora después de que se produjeran los hechos en la plaza Rosario Ochandiano de la localidad pejina, el joven se presentó voluntariamente en la comisaría de la Policía Local y confesaba que «había hecho algo horrible».

Esa frase la repitió en varias ocasiones, pero su actitud en el interior del edificio distó mucho de ser de arrepentimiento. Más bien todo lo contrario. Se mostraba calmado y tranquilo. Tanto que en el tiempo que tardó en llegar a estas estancias la Policía Judicial de la Guardia Civil –se ha hecho cargo de la investigación– tuvo tiempo de echar una cabezada. Después de prestar declaración se tomó, como si fuera un día cualquiera, el desayuno que le llevaron los agentes siguiendo lo establecido en el protocolo.

La Delegación del Gobierno confirmó que el detenido carece de antecedentes penales de ningún tipo y que la víctima, madre de una niña de cinco años que vive con su familia en República Dominicana, se encontraba en Cantabria en situación irregular desde hace aproximadamente tres años. Está previsto que este viernes el presunto asesino pase a disposición judicial. Hasta entonces permanecerá en los calabozos de la policía municipal.

Juntos en Nochevieja

Una de las últimas ocasiones en las que Rebeca y su presunto asesino habían coincidido en público fue durante la celebración de Nochevieja. Fue en el pub La Zona, de la Puebla Vieja de Laredo, el local situado en la calle San Francisco –a escasos metros de la vivienda donde ocurrió el trágico suceso– que su grupo de amigos utiliza como punto de encuentro. Por allí pasaban casi todos los días y cuando había muchos clientes, especialmente los fines de semana, la chica solía meterse en la barra para colaborar poniendo copas.Él hacía de pinchadiscos de forma ocasional. Hacía año y medio que habían comenzado una relación que quienes les conocían como pareja califican de «intermitente». De hecho, muchos en el entorno no saben a ciencia cierta en qué momento estaba el noviazgo. Una relación muy complicada, pero no tormentosa ni violenta

«Es que la cosa iba y venía», subrayaba un amigo de los jóvenes. La primera víctima del año en España por violencia machista relataba a su entorno los problemas de convivencia. Continuos, pero «como los que puede tener cualquier persona». «Discutían, pero no para llegar a esto. Nos ha pillado por sorpresa», relata Marisa, una de las muchas amigas que el pasado mediodía se acercaron hasta el Ayuntamiento para participar en el minuto de silencio por el crimen.

En el cuarto piso de este edificio vivía la víctima y dos compañeras.
En el cuarto piso de este edificio vivía la víctima y dos compañeras. / Antonio 'Sane'

«Ella no quería volver, pero como él estaba siempre encima y era tan bueno con ella, pues le daba pena y volvían», cuenta el propietario del pub, quien es incapaz de recordar un solo episodio en el que Tomás protagonizara algún altercado o se mostrara violento. Por eso en su cuadrilla –la que compartía con la víctima– no se explican lo ocurrido. Y mucho menos comprenden la crueldad y el ensañamiento que demostró la pasada madrugada.

Gritos de «asesino» de los vecinos en el traslado de Tomás

Sobre la una de la tarde el presunto asesino de Rebeca salía de las dependencias de la Policía Local de Laredo tras haber pasado más de ocho horas en el calabozo. Tomás dejó el edificio por la puerta trasera y custodiado por dos agentes de la Policía Judicial con destino a la Guardia Civil. A pesar de que se intentó hacer la maniobra de la forma más discreta posible, varias personas que estaban en la zona se percataron y se escucharon insultos y gritos de «asesino» e «hijo de puta». Aparentemente en la ropa que vestía no había restos de sangre, por lo que tuvo que cambiarse ya que, según los testigos, cuando dejó la casa estaba totalmente manchado.

Durante todo este jueves Ángel estuvo en contacto con la hermana de la fallecida, que durante mucho tiempo vivió en Laredo y posteriormente se había mudado a Madrid, desde donde viajó este jueves hasta Santander. Concretamente hasta el Instituto de Medicina Legal de Cantabria, donde fue trasladado el cadáver de la joven para la realización de la autopsia. Una vez finalizada, se celebrará el funeral, para el que aún no se ha fijado fecha.

Pruebas y testigos

Hasta el momento se desconoce el contenido de la declaración del detenido ante los agentes de la Policía Judicial de la Guardia Civil, ya que el caso se encuentra bajo secreto de sumario. Aunque en un primer momento confesó la autoría, habrá que esperar para comprobar si ha ratificado sus palabras ante la Guardia Civil. Tampoco han trascendido más datos sobre lo que han testificado las dos compañeras de piso de la víctima que presenciaron la agresión. Y hay otras dudas sobre las características del arma que utilizó el agresor, si lo cogió en la vivienda o si la traía de la calle cuando entró en la casa de Rebeca.

Todos esos aspectos son los que están analizando los investigadores. Durante la mañana de este trágico jueves se recogieron pruebas en el piso –de allí se sacaron diversas bolsas y material– y se avanzó en la redacción de las diligencias, pero no se puso al presunto asesino a disposición judicial. Desde el momento de su detención existe un plazo legal de hasta 72 horas para que esto se produzca, pero la Delegación del Gobierno ya avanza que es muy posible que ocurra hoy mismo.

Alrededor de las 13.15 horas, el joven fue trasladado desde el calabozo de la Policía Local hasta el cuartel de la Guardia Civil. Allí estuvo esperando a que se le asignara un abogado, en principio de oficio. Aunque en el momento de los hechos el juzgado que se encontraba de guardia era el número 1 de Instrucción de Laredo, el Tribunal Superior de Justicia de Cantabria (TSJC) aún no ha confirmado cuál se hará cargo del caso. Sobre las cinco de la tarde regresó de vuelta hasta las dependencias de la Policía Local, ya que en las instalaciones de la Benemérita en Laredo no hay calabozos. Allí iba a pasar toda la noche antes de declarar el viernes en el juzgado

Si finalmente pasa a disposición judicial este viernes, el juez tendrá que decidir si le envía a prisión de forma provisional, como parece previsible. En ese caso, lo más seguro es que sea conducido directamente hasta la cárcel de El Dueso y que allí pase las primeras horas con un preso de confianza para después ingresar en el módulo 2.

 

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