La ministra de Justicia apela en Laredo a la «obligación moral» de recordar a las víctimas del franquismo

La ministra (derecha) junto a la viuda y el hijo de Santisteban, junto al alcalde de Laredo /Antonio 'Sane'
La ministra (derecha) junto a la viuda y el hijo de Santisteban, junto al alcalde de Laredo / Antonio 'Sane'

Delgado participa en el homenaje póstumo a Ramiro Santisteban, uno de los españoles supervivientes del campo de concentración nazi de Mauthausen

Pilar Chato
PILAR CHATOSantander

«Yo mismo no sé explicar muy bien cómo fue posible que sobreviviera». «Nadie se explica cómo un ser humano puede aguantar tanto. El frío, el hambre, los trabajos forzados, estar en la calle...». Son parte de las reflexiones que hace cuatro años hacía Ramiro Santisteban, uno de los españoles supervivientes en el campo de concentración nazi de Mauthausen, en una entrevista con El Diario Montañés. Habían pasado 70 años desde que fue deportado tras exiliarse a Francia al final de la Guerra Civil, pero los recuerdos seguían presentes, al igual que las razones de su tortura: «Los españoles estábamos ahí por rojos, lo fueramos o no; pero no nos llevaron como presos políticos, sino como criminales», decía en esa entrevista.

Santisteban falleció el pasado mes de marzo y hoy Laredo, su localidad natal, le rendía un homenaje póstumo con la ministra de Justicia, Dolores Delgado, a la cabeza. Allí, ha apelado a la «obligación moral» de rescatar del olvido a quienes el franquismo «intentó borrar o silenciar» por luchar «en defensa de las libertades» y para que no se repitan los movimientos totalitarios surgidos en el pasado.

«En nuestro triángulo azul había cosido un círculo con una 'S' que significaba que éramos apátridas. Españoles apátridas». Recordaba hace cuatro años Santisteban, que explicaba que pese a aquella identificación con la causa republicana, nunca tuvieron la consideración de prisioneros políticos, algo que quizá hubiera cambiado su suerte, porque «peor no podía ser».

Sin embargo, la ministra ha subrayado que hoy es un día de «orgullo y memoria», porque se homenajea a una persona que ha luchado por «la verdad, la justicia y la libertad» y también por la «reparación» y, sobre todo, para que no se repitan «los acontecimientos que se vivieron en España a partir de 1936 y en la Europa fascista», según recoge EFE.

«Frente al olvido de tantos años necesitamos recordar, porque la palabra ha sido silenciada y el relato manipulado y porque no ha llegado la verdad a nuestras conciencias y memoria», ha subrayado Delgado.

Ha dicho que la vida de Ramiro Santisteban, quien falleció en febrero en París, es una «dramática historia» compartida por los miles de españoles que fueron al exilio y perdieron la vida o la libertad «simplemente por ser demócratas» y por defender unos valores similares a la actual Constitución.

Un momento del homenaje junto al monumento erigido en 2010 en homenaje a los once laredanos en campos nazis / Antonio 'Sane'

En el acto también han estado presentes la vicepresidenta de Cantabria, Eva Díaz Tezanos, la presidenta del Parlamento cántabro, Dolores Gorostiaga, la consejera de Presidencia y Justicia, Paula Fernández, el alcalde de Laredo, Juan Ramón López Visitación, la portavoz de Amical de Mauthausen, Marisol González, y la esposa e hijo de Ramiro Santisteban, respectivamente, Eugenia y Patrick, quien ha hecho extensible este homenaje a «todas las personas que sufrieron las atrocidades de la guerra, el exilio y la deportación».

Por su parte, Eugenia Santisteban ha recibido de manos de Delgado el Certificado de Reparación y Reconocimiento de las víctimas del franquismo que otorga el Ministerio desde la aprobación de la Ley de Memoria Histórica en 2007.

Ramiro Santisteban Castillo nació en 1921 en Laredo y fue el cuarto de nueve hermanos. Su padre, Nicasio, militó desde joven en la organización sindical socialista (FOM-UGT) y en la Federación Socialista Montañesa.

Al final de la Guerra Civil, tanto el cabeza de familia como sus hijos Manuel y Ramiro tuvieron que atravesar los Pirineos como el resto de los refugiados españoles que tomaron el camino del exilio a Francia al estar vinculados con el bando Republicano.

El estallido de la guerra de este país contra Alemania causó la incorporación de los Santisteban a la Compañía de Trabajadores Españoles del ejército francés y partieron hacia la frontera con Bélgica, pero fueron apresados por los nazis en Amiens.

Tras pasar por tres enclaves para prisioneros de guerra -Trier, Nuremberg y Moosburg-, fueron deportados en vagones de carga hacia Mauthausen junto a un grupo formado por 400 compatriotas que se consideran el primer contingente de españoles que llegó a los campos de concentración nazis en agosto de 1940.

Ramiro Santisteban fue registrado con el número de prisionero 3.232 y participó en la construcción de este campo que se estaba levantando hasta que, cinco años después, fue liberado -junto a su padre y hermano- y trasladado a Francia, donde conoció a su esposa Eugenia con la que tuvo a su hijo Patrick.

También fue presidente de la Federación Internacional de Deportados e Internados Españoles (FEDIP), una de las asociaciones que más ha luchado por estas víctimas.

En 2010, y en memoria a los once laredanos deportados a los campos de concentración nazi, se erigió un monumento en su pueblo natal que contó con la presencia del propio Ramiro Santisteban y Lázaro Nates -quien aún vive en Francia- y donde se ha depositado este jueves una corona de flores como recuerdo.

La vicepresidenta de Cantabria ha señalado que este tipo de homenajes son necesario para tomar conciencia «de la memoria y del injusto y despectivo silencio» al que se someten a quienes «lucharon por ideales y principios y valores de la democracia y dignidad ante los sufrimientos más indescriptibles».

Por su parte, la consejera de Presidencia y Justicia ha recordado a todos los cántabros que tuvieron que soportar «los horrores del nazismo» y ha hecho un llamamiento para que ideologías de «injustificable tortura física y mental» no vuelvan a producirse.

Una opinión que también ha compartido el alcalde de Laredo, quien ha pedido acordarse de las víctimas de los totalitarismos porque considera que «la humanidad solo se ha centrado en el recuerdo de los vencedores».