Fomento aprueba la obra de La Hermida y amplía la inversión hasta 96 millones

Obras de la mejora de las curvas /Pedro Álvarez
Obras de la mejora de las curvas / Pedro Álvarez

El Estado da un nuevo paso administrativo y espera licitar el proyecto antes de fin de año. Los alcaldes reciben la noticia con una mezcla de ilusión y escepticismo

Daniel Martínez
DANIEL MARTÍNEZSantander

Aunque quedan muchos meses para que las obras de la reforma integral del desfiladero de La Hermida sean una realidad, el Ministerio de Fomento sigue dando pasos para que las máquinas empiecen a mover tierra cuanto antes. El último, este martes, con la aprobación del proyecto de construcción del tramo de 17,2 kilómetros de la N-621 sobre el que se llevará a cabo la actuación. Los alcaldes de la zona califican la noticia como «positiva», pero también se muestran escépticos –sobre todo los del Partido Popular– por el retraso de medio año que acumulan el proceso administrativo y los trabajos previos, que ya se están desarrollando sobre el terreno.

Frente a los cerca de 60 millones de euros del presupuesto inicial, el Estado ha elevado la inversión en este proyecto hasta los 96,5 millones, que podría volver a corregirse más adelante en función de las ofertas de las empresas que se presenten para hacerse con la adjudicación. Según apuntan desde el departamento que dirige José Luis Ábalos, el siguiente paso será llevar el documento a la mesa del Consejo de Ministros para que dé el visto bueno al desembolso y posteriormente se sacará a licitación.

En principio, además de los aspectos económicos, el proyecto aprobado no incluye cambios sustanciales respecto al inicial aunque sí algunas modificaciones de carácter técnico. Por ejemplo, la ampliación del ancho será constante para mayor comodidad de los conductores gracias a unos voladizos sobre el Deva más efectivos. Cada carril será de tres metros y tendrá un arcén de un metro. Además, entre otros detalles, se ampliará el aparcamiento de Urdón, uno de los accesos a Picos más importantes desde esta carretera, después de que la redacción definitiva haya pasado las «elevadas exigencias ambientales» para el espacio que separa la localidad asturiana de Panes y Castro Cillorigo, los dos extremos del desfiladero.

El objetivo de esta obra, ampliamente demandada por los vecinos de Liébana, es acabar con los problemas de accesibilidad a la comarca, especialmente en los picos de tráfico durante el verano. De media, unos 2.500 vehículos transitan cada día este tramo, pero los números se llegan a triplicar en los momentos de mayor afluencia de turistas. Por otra parte, se busca mejorar la seguridad vial eliminando algunos puntos peligrosos, todo ello «salvaguardando los altos valores ambientales del entorno».

«La valoración no puede ser más que positiva. Sin querer hacer mucha sangre, hay que recordar que llega tarde y que este proyecto tenía como fecha de entrega noviembre de 2018», apunta el alcalde de Potes, Francisco Javier Gómez. Aunque el regidor popular asegura que no quiere pensar mal, subraya que es «curioso» que la aprobación llegue justo antes de las elecciones autonómicas y municipales. Es más, cree que de forma premeditada se ha guardado en el cajón hasta ahora porque «la idea que tenía el ministro De la Serna era entregárnoslo en septiembre».

«Es algo muy bueno. Un espaldarazo y un dinamizador para la comarca, tanto para el turismo como para los que vivimos aquí», afirmaba este martes Secundino Caso, alcalde socialista de Peñarrubia, quien no compra el argumento de su homólogo. En su opinión, alrededor de este proyecto se ha hecho «mucha demagogia», pero este movimiento muestra el compromiso total del Estado con la obra. «Desde Fomento nos trasladaron toda la tranquilidad del mundo y nos dijeron que era una cuestión de tiempo. Ya está. La cosa tiene una pinta extraordinaria», defiende. Y considera que no cabe hablar de electoralismo cuando se ha dado a conocer la aprobación del proyecto después de las elecciones generales –la actuación depende de Madrid–, y no antes.

La primera fase, sin acabar

Para Jesús María Cuevas, regidor de Cillorigo de Liébana, la noticia implica una mezcla de alegría y escepticismo: «Genial. Si es así, genial. Aunque hayamos tenido que esperar seis meses más de lo previsto ha valido la pena. De todas formas, hasta que no lo vea adjudicado, y falta todavía tiempo, no me lo creo. Son ya tantas las decepciones con esto…». Pone como ejemplo el estado actual de la primera fase, los trabajos previos que incluían la eliminación de cinco curvas y la construcción de cuatro puentes para sustituir a los anteriores y que ahora están casi paralizados. Faltan unos 300 metros entre Lebeña y el final del desfiladero y asfaltar todo el trazado. Se licitaron por siete millones de euros y ahora está pendiente de un modificado y de algunas mejoras técnicas.

Cuevas reconoce que este asunto genera un gran interés entre los vecinos y por eso, como su compañero de partido, no descarta que haya una intencionalidad política en sacarlo en estas fechas. Subraya que conocen que se estaba redactado sobre finales del año pasado y desconocen por qué no se ha aprobado hasta ahora. «Hemos llamado varias veces al delegado del Gobierno para solicitar una reunión –hubo un encuentro en noviembre– y ni siquiera nos ha respondido», concluye.

Para Gómez, este es uno de los tres grandes proyectos pendientes en Liébana. Los otros, que corresponden al Ejecutivo autonómico, son el campo de fútbol de Tama y el matadero comarcal.