La restauración de la iglesia lebaniega de Ledantes saca a la luz nuevas pinturas

Lidia Quevedo trabaja en la restauración de la bóveda de la iglesia. /Pedro Álvarez
Lidia Quevedo trabaja en la restauración de la bóveda de la iglesia. / Pedro Álvarez

Las representaciones del siglo XVI se encuentran ocultas bajo otras policromías del XVIII y que eran el origen de la actuación

Pedro Álvarez
PEDRO ÁLVAREZPotes

Los trabajos de restauranción que se están desarrollando en la iglesia parroquial de Ledantes (Vega de Liébana) han sacado a la luz pinturas hasta ahora desconocidas. En concreto, las imágenes, datadas en el siglo XVI, anteriores a las ya documentadas del siglo XVIII, se han localizado en la bóveda del templo. También se ha documentado un ara de altar con varias ofrendas y la existencia de un relicario con restos de tejidos de una posible reliquia.

En la iglesia parroquial de Ledantes, localidad perteneciente a Vega de Liébana, fueron halladas en 1986, al desmontar el retablo de la capilla mayor, unas magníficas pinturas murales renacentistas del siglo XVI. Este templo, que conserva algunos restos y canecillos de la edificación anterior, fue reconstruido en el siglo XVI y estaba adscrito a los Duques del Infantado.

El año pasado, la Consejería de Cultura inició las actuaciones necesarias para recuperar las pinturas y así integrar el templo dentro de un itinerario cultural por las diferentes iglesias y capillas que cuentan con pinturas murales en la comarca. Deseo compartido por el alcalde del municipio, Gregorio Alonso, que también apuesta por «poner en valor este patrimonio con el fin de preservarlo para el futuro».

«Hay que respetar todos los contenidos. No se deben recuperar unos elementos en detrimento de otros»

La actuación se inició a principios de abril, subvencionada por la Consejería de Cultura y coordinada por la restauradora Lidia Quevedo, que cuenta con una amplia experiencia en este tipo de trabajos y dispone a sus vez de dos jóvenes ayudantes. Quevedo, que tiene una empresa de restauración en Santander y ha realizado trabajos por toda la provincia, lleva dedicada a esta especialidad desde el año 1995.

La restauración de las pinturas concluirá a finales de este mes, y con una segunda fase de colocación y reubicación de los retablos, la intención es que la iglesia pueda recibir visitas guiadas.

Según explica Quevedo, «para proceder a la restauración de las pinturas hemos desmontado el retablo principal del altar mayor, ya que éstas se encuentran por detrás del mismo. Hemos saneado la pared y metido los tubos para la iluminación y actualmente nos encontramos en la fase de limpieza y recuperación de las pinturas que se encuentran en la bóveda del techo de altar, quitando la suciedad, las sustancias adheridas, los restos de polvo y los defectos ocasionados por la incidencia de las velas», afirma la restauradora.

«Ha sido en esta fase cuando hemos podido comprobar que por debajo de las pinturas actuales aparece un entramado de color rojizo, aún más antiguo que las pinturas que actualmente se conocen y que fueron descubiertas en el año 1986. Estas pinturas desconocidas hasta el momento presentan motivos vegetales y pájaros en diversas posiciones, picoteando o llevando un corazón», desgrana Quevedo.

«La doble policromía detectada -trazos rojos y negros- nos hace pensar que estas nuevas muestras artísticas de la bóveda podrían ser del siglo XVI y las que las tapan se datarían en el XVIII, al igual que ocurre con las pinturas existentes en la capilla lateral de los Álvarez y Bedoya». «Es difícil encontrar situaciones en las que se pinte sobre otras representaciones debido a un cambio de gusto y no por su deterioro», asegura Quevedo.

«La restauración tiene un principio que es el que no se eliminan los contenidos históricos, por lo que si hay una policromía del XVIII sobre la del XVI se deja la exterior. No se intenta recuperar la primera pintura original en detrimento de la segunda. En esta iglesia de Ledantes las pinturas cubrían todas las paredes, pero se perdieron muchas de ellas al sacar la piedra. Se han podido conservar las zonas donde había retablos o en las bóvedas».

Respecto a las pinturas del siglo XVI, renacentistas, fechadas en 1568 y aparecidas en el altar mayor, se imita el retablo principal, con una zona central y dos hornacinas laterales, además de un frontón en la parte superior con el Padre Eterno, y en los laterales las figuras de dos santos italianos como son Santa Ágata de Catania y San Pedro de Verona. La pintura central se completa con San Jorge, la princesa y el dragón, siguiendo la Leyenda dorada. También hay otra pintura de una Virgen con niño en el lado de la Epístola.

Ara y relicario

Pero no solamente se ha descubierto que hay otras pinturas por debajo de las actuales, sino que al intentar comprobar si las pinturas iban hacia el suelo del altar, Quevedo ha descubierto un altar pequeño, anterior al siglo XVI, donde se halla un ara, una losa de piedra que contenía reliquias y un cuenco de piedra labrada en forma de pila, que apareció al desmontar el ara. Además, también hay un relicario de madera, que contiene tejidos en su interior, una vasija pequeña y un platito. «Todo ello se encontraba cubierto por el ara, por lo que lo he puesto en conocimiento de patrimonio», concluye la restauradora.

 

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