«Que los ricos engañemos a los pobres es lo peor que le puede ocurrir a la humanidad»

El Padre Ángel Olarán, junto a dos campesinos de la región etíope de Tigray/DM .
El Padre Ángel Olarán, junto a dos campesinos de la región etíope de Tigray / DM .

El Padre Ángel Olarán, que lleva 40 años de misionero en África, participó en Potes en el encuentro del Camino Lebaniego

Pedro Álvarez
PEDRO ÁLVAREZPotes

El Centro de Estudios Lebaniegos de la villa de Potes, acogió un encuentro de peregrinos de la ciudad de Elche (Alicante) que recorrieron el Camino Lebaniego para llegar hasta el monasterio de Santo Toribio. El encuentro denominado «Ecos de Peregrinaciones», contó con la presencia especial del misionero Padre Ángel Olarán, que llegó desde Etiopía para contar su experiencia personal en el país africano. Olarán. Estuvo acompañado por Javier Gómez, alcalde de Potes; el franciscano Padre Oscar Solloa, del monasterio de Santo Toribio; Javier Lombraña, presidente de la Cofradía de la Santísima Cruz, así como de José Moya, de la basílica Santa María, de Elche, y Fernando García, presidente de «El Misteri», de Elche. También se encontraba en el acto, Eva Cotera, responsable de Cultura del Ayuntamiento de Potes, vecinos y visitantes.

 El alcalde de Potes, Javier Gómez, dio la bienvenida a todos los asistentes y de forma especial a los peregrinos de Elche, así como a las personas que le acompañaban en las intervenciones del acto. Gómez, recordó que «ya en el Año Jubilar 2006 un importante grupo de jóvenes voluntarios de Elche, estuvo colaborando en el monasterio de Santo Toribio, por lo quemantenemos un importante vínculo de amistad desde entonces, que ha hecho que de nuevo volváis a Liébana donde siempre seréis bien acogidos». Con respecto al Padre Ángel Olarán, manifestó su admiración por el. «Después de informarme sobre su labor en África, sé que es un hombre con una gran capacidad de trabajo y de sacrificio, que ha dedicado su vida a los más pobres y necesitados y estoy seguro que seguirá transmitiendo esa fe y esperanza en el futuro».

Ángel Olarán, sacerdote de la orden de Padres Blancos Africanos, nació en Hernani (Guipúzcoa) y muy joven inició su vida de compromiso hacia los más pobres en África. Primero estuvo 20 años en Tanzania, y en la actualidad lleva otros 20 años en Wukro, en la región etíope de Tigray, donde dirige un importante proyecto para huérfanos. Allí se han construido dos escuelas de preparación en diferentes oficios, formando a los jóvenes en agricultura, electricidad, corte y confección, bordado o forja. Además, se ha creado un sistema de asistencia a niños huérfanos, donde un grupo de mujeres adquieren el compromiso de ser madres de familia de cinco a seis menores, viviendo en casas particulares y no en orfanatos, permitiendo así que asistan a la escuela, que tengan una correcta alimentación y cuidados sanitarios.

El padre Olarán enseña a leer a dos niñas.
El padre Olarán enseña a leer a dos niñas. / DM .

El trabajo que realiza el Padre Ángel Olarán y sus colaboradores también se centra en la prevención del sida, el apoyo a los niños de la calle y jóvenes desempleados, o la educación y la cobertura de las necesidades básicas. Uno de los proyectos ha sido la fundación del colegio Saint Mary, donde asisten 400 niños.

El Padre Ángel Olarán, en su intervención en Potes, dijo que «África es el continente más rico del mundo y desde países como Europa se esquilma y se saca toda esa riqueza. Que los ricos engañemos a los pobres es lo peor que puede ocurrir en la humanidad. Lo estamos haciendo muy mal».

Olarán se considera «un emigrante, al han recibido en África con tanto cariño, que yo ya me he olvidado de mi tierra natal». Recordó que «Etiopía, cuando llegué hace veinte años, se encontraba a nivel cero de progreso. El aeropuerto deMekelle, sólo contaba con un contenedor, una silla y una mesa. Se ha empezado de cero, pero se están haciendo las cosas bastante bien. En la zona donde estoy el 80 % son campesinos y dependen de la lluvia durante los meses de julio y agosto, ya que el resto del año es periodo seco, y por eso hay que invertir en la construcción de embalses, pozos o zonas de regadío, que sin duda mejoran sustancialmente la calidad de vida de los habitantes del lugar. Técnicamente lo podemos conseguir, lo único que hace falta es el dinero».

También, habló Olarán de la importancia que tiene en Wukro «la sociedad civil», con personas comprometidas y elegidas por el pueblo, para ayudar a potenciar el desarrollo de la zona, que dedican muchas horas de sus vidas a que se lleven a cabo los proyectos con garantías y control, «y que no dudan en echar a los alcaldes cuando no cumplen y no trabajan para el pueblo, como ha ocurrido recientemente con dos de ellos».

Concluyó su intervención diciendo que «nosotros nunca hemos pretendido ser una fuerza paralela a la administración en África, sino que hemos trabajo en colaboración con ellos, con el fin de poder sacar adelante los proyectos que necesita el pueblo para poder tener una vida digna».

El padre Olarán, en su intervención en Potes.
El padre Olarán, en su intervención en Potes. / Pedro Álvarez

Otras intervenciones

El franciscano Padre Oscar Solloa, manifestó que las vivencias más importantes de pasado Año Jubilar «han sido los momentos emotivos que mostraban los peregrinos ante la presencia del Lignum Crucis, muchos de los cuales no sabían de su existencia en el monasterio». Por su parte, Javier Lombraña, presidente de la Cofradía de la Santísima Cruz, que cuenta con 2800 cofrades «repartidos por todo el mundo», habló del «voluntariado que han realizado un grupo de cofrades durante el Año Jubilar, que hemos seguido haciendo este verano», así como de la costumbre de «la vez» y del objeto principal de la cofradía que es «apoyar y mantener el amor a la Cruz».

Fernando García, presidente de «El Misteri» de Elche, y José Moya, de la basílica de Santa María, donde se celebra cada año, mostraron un vídeo sobre «El Misteri», explicando su importancia para el pueblo ilicitano. La representación, se viene realizando desde hace más de 500 años los días 14 y 15 del mes de agosto y es un drama musical cantado con melodías de diferentes épocas, para celebrar la festividad de la Asunción de la Virgen, que en el año 2001 recibió la distinción de Obra Maestra del Patrimonio Oral e Internacional de la Humanidad, por la UNESCO

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