Mal año para la lonja del puerto de San Vicente y bueno para sus pescadores

La lonja de San Vicente se ha visto lastrada porque los pescadores acuden a otros puertos de mar, donde les resulta más ventajosa la venta. /José García
La lonja de San Vicente se ha visto lastrada porque los pescadores acuden a otros puertos de mar, donde les resulta más ventajosa la venta. / José García

Los ingresos en 2018 se redujeron en el puerto, pero los pescadores valoran positivamente el ejercicio por el buen balance de las principales costeras

VICENTE CORTABITARTE San Vicente de la Barquera

El 2018 ha sido un ejercicio positivo para el sector pesquero en general y también para el de San Vicente de la Barquera. Un año en el que las principales costeras se han mostrado generosas hasta el punto de que en casi todas ellas se ha completado el TAC (Total Admisible de Cuotas) fijado por la Unión Europea, en especies tan importantes como el verdel, el bocarte o el bonito, de las que depende en gran medida la cuenta final de resultados de una gran parte de los pescadores barquereños.

Aunque son buenos resultados para la flota, no ha sido igual para las cuentas de la Cofradía de Pescadores que ha tenido unos pésimos datos en 2018, que se reflejan en el descenso del mas del 13% de los ingresos registrados por el valor del pescado vendido en su lonja comparándolos con los del año anterior. Un descenso que ha estado motivado principalmente por la caída que se ha producido en la venta de la popular caloca, actividad relativamente nueva en el puerto que, en los últimos ejercicios, supuso un importante aporte económico para el resultado económico final del puerto. Sin embargo, la cantidad total del pescado vendido ha sido muy similar en el año recién terminado al del año 2017.

Esa contradicción -que los marineros barquereños puedan tener un buen año en su actividad y que los datos del puerto sean malos- refleja un problema que parece que se está agudizando en los últimos años que es lo poco atractivo que le resulta a los pescadores el vender sus capturas en su propio puerto, una situación que obedece a diferentes y muy variados factores.

Diversos factores hacen que muchos barcos vendan sus capturas en otros puertos

Algunos de ellos parecen lógicos, ya que las capturas se producen en aguas lejanas al puerto como suele suceder con el bocarte por lo que no es posible venderlo en su lonja. Hasta el momento existía otro problema que era la dificultad para entrar en el puerto en ciertos momentos por la falta de calado, situación que aunque se produce en periodos como el actual por la acumulación de arena, ha visto resuelto el principal escollo que era la limitación que provocaba la roca en la bocana del puerto. Pero quizás el que más preocupa últimamente es la tendencia que se está acentuando de que, para los barcos de artes menores: les resulta más ventajoso el vender en otros puertos cercanos porque se logran cotizaciones más altas.

El pasado año ha tenido otros aspectos positivos para el puerto de San Vicente, como ha sido el haber ejecutado el proyecto de dragado de la roca de la bocana que limitaba el calado de los barcos en muchos momentos. Tras un año de trabajos y una inversión de un millón de euros se ha logrado ganar más de un metro de calado en esa zona, que supone dar más operatividad y sobre todo seguridad a los pescadores.

Ahora el Patrón Mayor, Emilio Bustamante, señala que espera que pronto vuelva la draga para eliminar la arena del canal del puerto, tarea que ya forma parte de las obras regulares de mantenimiento que produce en todos los puertos de la región por la gran acumulación de arena que generan los temporales del invierno. Junto a ello señala que la prioridad para el puerto de San Vicente será «la construcción de una nueva nave multiusos en las viejas bodegas que permita almacenar la mayor partes de las artes y enseres que se encuentran dispersos por el puerto, así como el contar con una zona protegida para la reparación de las redes y con espacio para la instalación de algún pequeño taller», ha señalado, recordando que esta actuación se recoge dentro del Plan Regional de Puertos.

En el pasado ejercicio los ingresos del puerto cayeron un 13% en relación con el año anterior

Sin embargo para José Domingo Lecue armador y hasta el pasado mes de diciembre patrón del Marcelina Lecue que acaba de jubilarse, considera que la prioridad que debe abordarse es conseguir que los marineros de San Vicente vendan en su Cofradía, «algo que no se produce por muchas circunstancias que mas o menos todos conocemos, pero que no se afronta. Yo cuando entraba en el puerto de Santoña casi me ponían la alfombra roja de cómo me trataban. Lo que nos sucede aquí es un problema nuestro, es un problema de confianza y de no aprovechar al máximo las posibilidades de nuestra lonja», ha señalado.

Datos de 2018

En el año 2018 pasaron por la lonja de la Cofradía de Pescadores de San Vicente un total de 3.293.060 kilos de pescado y de otros productos como la caloca, lo que generó unos ingresos de 3.160.375 euros, frente a los 3.589.919 euros logrados en el año 2017 por los 3.274.884 kilos subastados.

A pesar de la reducción de la cuota marcada por la Comisión Europea el verdel se mantiene como la especie mas importante para el puerto de San Vicente. Así en el pasado año se vendieron en la lonja barquereña 1.145,629 kilos que aportaron 1.064.171 euros de ingresos lo que supone prácticamente el 35% del total del puerto, cifras muy similares a las del ejercicio anterior.

Esa gran dependencia que tiene el puerto de San Vicente y una gran parte de su flota de esta especie es lo que ha generado una gran inquietud por el constante descenso que se está produciendo en las cuotas aprobadas por la Comisión Europea que, tras el descenso del 10% en el pasado año, tendrán que afrontar un 20% más añadido para el ejercicio que se acaba de iniciar.

Especialmente significativa ha sido la caída que se ha registrado en la venta de la popular caloca, a la que se dedican, en verano, un buen número de pequeñas embarcaciones. Los buzos arrancan este producto de mar de los ricos campos de gelidium que rodean la costa barquereña, pasando de los 712.926 kilos del año 2017 a 427.418 en el pasado año, registrando además un fuerte descenso en su precio que paso de 0,72 euros a 0,41. En este caso el mal tiempo del inicio del verano afectó mucho a esta actividad.

Igualmente se registraron notables descensos en las ventas del bocarte, el bonito y la caballa. Por el contrario fue un buen año en la pesca del chicharro que se ha convertido en la segunda especie en importancia al aportar 346.995 euros.